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Trump logra el control militar permanente de Groenlandia para EEUU, tras más de 100 años de intentos fallidos

El secretario de Estado, Marco Rubio, y el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller, fueron determinantes detrás de bambalinas para destrabar el acuerdo.

Donald Trump habla durante una cena en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca en Washington D. C.

Donald Trump habla durante una cena en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca en Washington D. C.AFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El presidente Donald Trump anunció el viernes un acuerdo que, según sus propias palabras, le garantiza a Estados Unidos una presencia militar permanente en Groenlandia, la estratégica isla ártica que llevaba casi una década en la mira de su interés geopolítico y que había amenazado con comprarla tras regresar a la Casa Blanca.

"Por instrucción mía, trabajamos junto a representantes de Dinamarca y Groenlandia para garantizar que Estados Unidos tendrá PARA SIEMPRE la capacidad completa de hacer lo necesario en Groenlandia con el fin de garantizar y defender la seguridad de Groenlandia y de Estados Unidos de América", escribió el presidente en Truth Social.

Trump calificó el pacto como un logro sin precedentes en la historia reciente de EEUU. "Durante más de 100 años, los presidentes conocieron la importancia estratégica de Groenlandia, pero NINGUNO de ellos pudo hacer algo al respecto. Estoy orgulloso de ser el presidente que resolvió esta situación tan importante de manera permanente y definitiva. Este es un acuerdo de 'vida infinita', ¡no tiene fin!", dijo, y remarcó que la iniciativa no le costará "NINGÚN COSTO" a los contribuyentes estadounidenses.

De acuerdo con un reporte de Fox News Digital, un alto funcionario de la Trump dijo que el acuerdo le otorga a Washington acceso permanente, derechos de instalación de bases militares y sobrevuelo en territorio groenlandés, además de la posibilidad de construir nuevas instalaciones militares cuando lo considere necesario. Asimismo, el pacto también les cierra la puerta a China, Rusia y cualquier país fuera de la OTAN para establecer bases, mantener tropas o realizar inversiones en sectores sensibles dentro de la isla.

El secretario de Estado, Marco Rubio, celebró el anuncio en declaraciones al mismo medio: "Este acuerdo histórico es un enorme triunfo para Estados Unidos y para el pueblo estadounidense. Gracias a la visión y el liderazgo del presidente Trump, este acuerdo histórico garantiza de manera permanente los intereses de seguridad de Estados Unidos en el Ártico, sin costo alguno para el contribuyente estadounidense". El secretario de Estado agregó que "Groenlandia formará parte para siempre del área de defensa estratégica de Norteamérica, y quedará excluido de ella, así como de la zona circundante, cualquier adversario".

El propio Rubio, junto al asesor de la Casa Blanca Stephen Miller, fue una figura clave detrás de bambalinas para destrabar el acuerdo.

Según un segundo funcionario consultado por Fox News Digital, ambos lideraron meses de negociaciones con el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional que arrancaron en febrero, en "varias rondas de conversaciones discretas que nunca se filtraron ni salieron a la luz".

Esas gestiones lograron convencer a Groenlandia y Dinamarca, que inicialmente rechazaron con firmeza la insistencia de Trump de que Estados Unidos debía directamente "ser dueño" de la isla. Finalmente, las autoridades danesas y de la isla llegaron a la conclusión que el acuerdo terminado también servía a sus propios intereses de seguridad.

"Al final del día, reconocen que ellos también tienen una preocupación de seguridad nacional en juego", explicó Rubio. "Dinamarca y Groenlandia entienden que no cuentan con los medios financieros necesarios para defender a Groenlandia si llegara a ser atacada o amenazada. Estados Unidos tiene el poder para hacerlo".

El nuevo pacto amplía notablemente la relación de defensa que ya existía entre ambos países, sostenida desde 1951. Washington ve además en Groenlandia una pieza clave para su proyecto de defensa antimisiles Golden Dome (Cúpula Dorada), y busca evitar que la isla termine replicando lo que la Administración Trump considera una vulnerabilidad estratégica similar a la que se desarrolló en torno al Canal de Panamá, donde inversiones comerciales chinas generaron preocupación en Washington por sus eventuales implicaciones de seguridad nacional.

El anuncio de Trump contrasta, sin embargo, con el tono mucho más cauteloso que manejaron Copenhague y Nuuk. En un comunicado conjunto fechado el mismo 18 de septiembre, los gobiernos de Groenlandia y Dinamarca hablaron de un acuerdo todavía "previsto", no cerrado, con la firma recién prevista para la semana próxima en el marco de la Asamblea General de la ONU, y aclararon que el pacto deberá atravesar además los procedimientos parlamentarios correspondientes antes de entrar en vigor.

El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, remarcó que el eventual acuerdo "reconoce los intereses de Groenlandia y nuestro lugar dentro de la cooperación internacional", mientras que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, subrayó que se trata de un pacto que "reconoce la soberanía e integridad territorial del Reino, así como el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación", dos conceptos que, si bien están ausentes en el mensaje que publicó Trump, fue reconocido por funcionarios estadounidenses citados por Reuters y Fox News, quienes afirmaron que el trato está lejos de alcanzar los niveles de una entrega total de la soberanía, términos grandilocuentes que Trump había planteado en el pasado y que generaron múltiples críticas dentro y fuera de Groenlandia. 

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