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Un pueblo inglés de 350 habitantes vota por independizarse del Reino Unido: ¿qué está ocurriendo ahí?

Piddington, una pequeña localidad de Oxfordshire, celebró un referéndum simbólico y se proclamó el “Principado de Piddington” para rechazar el plan del Gobierno de alojar hasta 1.256 solicitantes de asilo en una antigua instalación militar situada a menos de un kilómetro del pueblo.

Una localidad, de menos de 400 habitantes, vota en un referéndum simbólico sobre la salida del Reino Unido

Una localidad, de menos de 400 habitantes, vota en un referéndum simbólico sobre la salida del Reino UnidoAFP

Diane Hernández
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Un cartel colocado a la entrada de un pequeño pueblo de la campiña inglesa anuncia ahora algo inesperado: 'Principality of Piddington'.

No ha nacido un nuevo país en Europa ni el Reino Unido ha perdido oficialmente otro territorio. Pero los vecinos de Piddington, una localidad de apenas unos 350 habitantes en Oxfordshire, decidieron utilizar una peculiar herramienta de protesta: votar por su propia independencia.

La consulta, celebrada esta semana, no tiene ningún efecto legal. Sin embargo, el resultado fue rotundo. De las 312 personas que participaron, 285 votaron a favor de separarse del Reino Unido, 26 se opusieron y una papeleta fue anulada.

El objetivo era llamar la atención sobre un proyecto del Gobierno británico para alojar hasta 1.256 hombres solicitantes de asilo en una antigua instalación del Ministerio de Defensa situada en Bicester, a unos 800 metros de Piddington.

La cifra tiene una dimensión especialmente llamativa para los vecinos: el centro previsto podría albergar a una población más de tres veces superior a la del propio pueblo.

El 'Principado de Piddington'

Tras conocerse el resultado, el presidente del consejo parroquial, Tim McNally, anunció que la localidad pasaría simbólicamente a ser conocida como el 'Principado de Piddington'.

“Hemos enviado un mensaje absoluto, no solo a la región, no solo al país, sino al mundo”, afirmó McNally tras la votación, según Associated Press.

La puesta en escena ayudó a convertir una disputa local en una historia nacional. Vecinos posaron junto al nuevo cartel del supuesto principado y periodistas se congregaron frente al ayuntamiento para escuchar el resultado de una consulta sin reconocimiento jurídico, pero cuidadosamente diseñada para atraer la atención sobre el conflicto.

El gesto ha sido comparado incluso con Passport to Pimlico, la comedia británica de 1949 en la que un barrio de Londres descubre que técnicamente no pertenece al Reino Unido y decide declararse independiente.

Detrás de la nota pintoresca, sin embargo, existe una disputa mucho más seria.

Una antigua base militar donde el gobierno ha propuesto alojar a unos 1200 solicitantes de asilo

Una antigua base militar donde el gobierno ha propuesto alojar a unos 1200 solicitantes de asiloAFP

Un campamento a las puertas del pueblo

El Ejecutivo británico pretende reconvertir la antigua base del Ministerio de Defensa en alojamiento para solicitantes de asilo como parte de su estrategia para reducir el uso de hoteles pagados por el Estado.

Los residentes han cuestionado tanto el tamaño del proyecto como la ubicación seleccionada y afirman que no fueron consultados adecuadamente.

Entre sus preocupaciones mencionan la seguridad, el impacto sobre los servicios y las viviendas, y las limitaciones de infraestructura de la zona. El líder del Consejo del Condado de Oxfordshire, Tim Bearder, aseguró que el referéndum demuestra hasta qué punto existe malestar tanto por el proyecto como por la manera en que el Gobierno lo ha gestionado.

Uno de los problemas señalados es el acceso al recinto. Un concejal local explicó que no existen áreas peatonales adecuadas y que el sendero más cercano se encuentra a más de una milla por una carretera concurrida y sin iluminación.

Además, The Times informó este jueves de posibles dificultades relacionadas con los suministros de agua, electricidad, drenaje y gas que podrían retrasar el acondicionamiento del centro.

El Ministerio del Interior sostiene, por su parte, que la instalación estará diseñada para ser en gran medida autosuficiente con el objetivo de reducir su impacto sobre la población local. También asegura que trabaja con las autoridades y la Policía para garantizar la seguridad de los residentes y de las personas alojadas.

Una pequeña rebelión dentro de un debate nacional

El caso de Piddington llega en medio de un intenso debate en Reino Unido sobre dónde y cómo alojar a quienes solicitan asilo.

El Gobierno laborista mantiene que pretende acelerar la tramitación de expedientes y cerrar progresivamente hoteles destinados a este fin. Según el Ejecutivo, trasladar a los solicitantes a instalaciones específicas permitiría reducir gastos y distribuir de forma más equitativa la carga entre diferentes zonas del país.

La secretaria de Cultura, Lisa Nandy, reconoció el malestar de algunas comunidades y sostuvo que el peso del alojamiento temporal no debería recaer desproporcionadamente en determinados municipios.

Mientras el debate continúa en Londres, en Piddington han encontrado una forma bastante británica de hacerse escuchar: celebrar unas elecciones para abandonar un país del que, legalmente, no pueden marcharse.

El Reino Unido sigue teniendo el mismo mapa. Pero durante unos días, al menos sobre un cartel de carretera, apareció un diminuto “principado” en Oxfordshire.

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