Guyana recibe a su primer grupo de deportados desde EEUU bajo el esquema de "terceros países"
La Administración Trump defiende la práctica como una herramienta eficaz para disuadir la inmigración irregular hacia el país.

Vuelo de deportación del ICE
Guyana se convirtió en el más reciente país en sumarse al programa de deportaciones a "terceros países" impulsado por la Administración Trump, tras recibir a un pequeño grupo de migrantes afganos y cubanos expulsados de Estados Unidos, según confirmó un funcionario estadounidense a CBS News.
El país sudamericano forma parte de un grupo de más de 30 naciones que ya firmaron acuerdos con Washington para recibir deportados que no son ciudadanos propios. El gobierno guyanés explicó en un comunicado que quienes lleguen bajo el llamado "Programa de Retorno Voluntario Asistido" esperarán en su territorio la resolución de sus casos migratorios, con la posibilidad de regresar a su país de origen o ser reubicados en otro destino.
Sociedad
El ICE deporta a ocho pandilleros condenados por homicidio, secuestro, abuso sexual y otros delitos
Diane Hernández
La Organización Internacional para las Migraciones de la ONU quedará a cargo de implementar el programa, precisaron las autoridades locales, que remarcaron que el gobierno no cubrirá gastos de vivienda ni manutención de los migrantes.
El secretario de Relaciones Exteriores de Guyana, Robert Persaud, le confirmó a Associated Press que seis ciudadanos de Cuba y Afganistán llegaron el viernes, luego de pasar por un proceso de verificación que no arrojó antecedentes penales. Según Persaud, el acuerdo se cerró tras meses de negociación, tendrá una duración de un año y no representa un reasentamiento permanente.
Guyana, miembro fundador de la Comunidad del Caribe, se suma así a otros países de la región que ya recibieron pequeños grupos de deportados, entre ellos San Cristóbal y Nieves, Belice y Santa Lucía, que según funcionarios estadounidenses esperaba recibir a su primer contingente esta misma semana.
Organizaciones de derechos humanos han cuestionado este tipo de deportaciones, calificándolas de contrarias al derecho internacional y advirtiendo que algunos migrantes terminan siendo enviados a países cercanos a aquellos de donde huyeron por persecución. La Administración Trump, en cambio, defiende la práctica como una herramienta eficaz para disuadir la inmigración irregular hacia el país.