Japón: el número de víctimas mortales por el terremoto asciende al menos a 30 mientras sigue la búsqueda de desaparecidos
Miles de hogares continúan sin suministro de luz o agua mientras se abastecen por si apareciera una réplica aún más letal, como ocurrió en 2016.

Un edificio derrumbado por el terremoto en Japón
El saldo del terremoto de magnitud 7,1 ocurrido esta semana en el suroeste de Japón ascendió al menos a 30 muertos, anunció este jueves el Gobierno del país asiático. Las autoridades apuntaton que las labores para llegar a posibles sobrevivientes en un centro comercial colapsado por el sismo continúan en una dramática lucha contra el reloj.
La primera ministra Sanae Takaichi anunció el nuevo balance luego de que autoridades de la prefectura de Kumamoto dieron a conocer la recuperación de cuatro cuerpos de una amalgama de escombros, acero y cables del centro comercial Aeon, que colapsó por una explosión después del sismo de máximo nivel según la escala Shindo.
"Hemos extraído a 10 personas. Cuatro de ellas fueron confirmadas como muertas y una no tiene signos vitales. Otras sufrieron heridas severas o menores", indicó a la AFP un funcionario de la oficina local de manejo de desastres.
Viviendas y puentes destruidos
El sismo del martes por la tarde causó daños importantes en Kumamoto, en la isla de Kyushu, donde destruyó viviendas, dañó puentes, provocó incendios y dejó sin electricidad y agua a decenas de miles de personas.
Una serie de réplicas ha sacudido la región desde el terremoto inicial, lo que ha agravado aún más la situación de los habitantes, que enfrenan temperaturas sofocantes que se espera alcancen al menos 38 °C el fin de semana.
"La falta de servicios esenciales como el agua y la electricidad afecta mucho a los habitantes", explicó Hiroyuki Matsushima, empleado de un supermercado en Yatsushiro, una de las zonas más afectadas. "Con este calor, sin electricidad ni aire acondicionado, es muy difícil", agregó este padre de cuatro hijos de 53 años.
Imágenes tomadas en el interior del centro comercial colapsado mostraban a los rescatistas con trajes anaranjados y cascos blancos avanzando con precaución entre varillas de acero retorcidas, cables colgantes y techos destrozados.
Temor a réplicas destructivas como en 2016
"Estuve aquí hace muy poco", aseguró el empresario Fumihiko Matsuura, de 56 años, a la AFP. "Es como si hubiera escapado por poco del peligro". "Tengo agua embotellada y otras provisiones", añadió. "Voy a mantenerme alerta y ser precavido durante los próximos días", aseguró, al rememorar la tragedia causada en 2016 por un sismo de magnitud 7,3 -que siguió a otro de 6,5- y dejó 273 muertos y más de 2.800 heridos.
También se confirmaron cinco muertes y cuatro desaparecidos en la fábrica de papel de la compañía Nippon Paper Industries en la ciudad de Yatsushiro, donde se derrumbó parte de una chimenea, informó el miércoles a la AFP un funcionario del gobierno.
Miles de hogares sin agua o electricidad
Hasta la tarde de ese día, unos 31.200 hogares e instalaciones seguían sin electricidad, mientras que 84.000 viviendas sufrían interrupciones en el suministro de agua, según las autoridades. Las televisiones locales mostraron a personas haciendo fila para comprar gasolina y agua potable.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) evaluó la magnitud del sismo en 6,8, inferior a la estimación japonesa de 7,1. Ubicado en la unión de cuatro grandes placas tectónicas a lo largo del borde occidental del Cinturón de Fuego del Pacífico, Japón es uno de los países más expuestos a los terremotos.
Con una población de aproximadamente 125 millones de habitantes, suele registrar varios cientos de eventos sísmicos cada año, lo que representa alrededor del 18% de los sismos registrados en todo el mundo.
La gran mayoría de ellos son de baja intensidad, aunque los daños que causan varían según su ubicación y la profundidad a la que ocurren bajo la superficie terrestre.
Japón sigue marcado por el gigantesco sismo submarino de magnitud 9 que ocurrió en 2011, el cual desencadenó un tsunami que dejó alrededor de 18.500 muertos o desaparecidos y provocó la catástrofe de la central nuclear de Fukushima.