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Donald Trump evalúa el envío de tropas terrestres a territorio de Irán para asegurar el flujo comercial global en el Estrecho de Ormuz

El abanico de opciones bajo análisis inmediato contempla el incremento sustancial de los bombardeos estratégicos, el despliegue de tropas de combate terrestre.

El presidente estadounidense Donald Trump desciende del Marine One tras aterrizar en la Elipse, cerca de la Casa Blanca, el 15 de julio de 2026.

El presidente estadounidense Donald Trump desciende del Marine One tras aterrizar en la Elipse, cerca de la Casa Blanca, el 15 de julio de 2026.HAIYUN JIANG / POOL / AFP.

Andrés Ignacio Henríquez

El presidente Donald Trump se inclina fuertemente hacia la ampliación de las operaciones militares en el golfo Pérsico tras recibir detallados informes de sus asesores más cercanos, según revelaron funcionarios de seguridad a medios como el Wall Street Journal y Axios.

El abanico de opciones bajo análisis inmediato contempla el incremento sustancial de los bombardeos estratégicos, el despliegue de tropas de combate terrestre para confiscar islas de soberanía iraní en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz, y la destrucción de infraestructuras vinculadas al desarrollo de armas de destrucción masiva.

La urgencia estratégica se trasladó a una reunión de emergencia en la Situation Room de la Casa Blanca el martes por la noche, donde el presidente analizó los mapas de operaciones junto al vicepresidente JD Vance, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el secretario de Estado Marco Rubio y el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto.

Paralelamente a estas deliberaciones, las Fuerzas Armadas estadounidenses ya ejecutaron dos oleadas consecutivas de bombardeos para degradar la capacidad iraní de hostigar la libre navegación comercial.

"Veremos si resolvemos esto con ellos o si simplemente acabamos con el asunto", declaró con firmeza el presidente Trump durante un evento industrial, poco después de autorizar el inicio de la segunda oleada de represalias.

Bloqueo naval y la mira puesta en el bastión de Pickaxe Mountain

El despliegue norteamericano incluye la aplicación rigurosa de un bloqueo marítimo sobre los puertos persas. Como muestra de esta política de tolerancia cero ante las provocaciones, destructores estadounidenses interceptaron un buque de carga con bandera de Curazao que pretendía violar el cerco para atracar en la estratégica isla de Kharg.

Tras ignorar las advertencias de desvío, la embarcación fue neutralizada de forma quirúrgica mediante el impacto de misiles Hellfire en su chimenea de escape, quedando completamente inutilizada.

No obstante, el objetivo de mayor peso dentro de la planificación militar es el complejo subterráneo de Pickaxe Mountain, una fortificación construida bajo capas de granito a profundidades de entre 300 y 475 pies de la superficie.

El emplazamiento es sustancialmente más profundo que las centrales de enriquecimiento de Natanz y Fordow, las cuales fueron desmanteladas por fuerzas combinadas de EEUU e Israel el verano pasado.

"Vamos a eliminar Pickaxe Mountain", aseveró contundentemente el mandatario durante una entrevista con el comunicador Hugh Hewitt. 

Posteriormente, en declaraciones a la cadena Fox News, el presidente aclaró que, si bien la inteligencia aún evalúa las actividades dentro de los túneles de granito, las bombas antibúnker (bunker-busters) del arsenal norteamericano "pueden llegar muy profundo".

La opción terrestre en Kharg y el dilema de la negociación

La alternativa de tomar bajo control estadounidense la isla de Kharg —la principal terminal de exportación de crudo de Irán— o las islas de Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor para asegurar el tráfico marítimo civil divide opiniones dentro del estamento castrense.

Aunque algunos asesores advierten del riesgo de exponer a la infantería a drones y misiles enemigos, militares de alto rango retirados, como el general Frank McKenzie, defienden la validez de la maniobra, argumentando que la ocupación de suelo persa constituiría un factor de negociación ineludible para forzar la capitulación de Teherán.

La reactivación de las hostilidades se desencadenó tras la ruptura del acuerdo interino de alto el fuego, una tregua que el Gobierno estadounidense dio por terminada luego de que milicias auspiciadas por Irán reanudaran el hostigamiento contra embarcaciones comerciales.

En una intervención pública, el vicepresidente JD Vance precisó que la fuerza de las armas busca exclusivamente restablecer la estabilidad. "No vamos a limitarnos a bombardear y bombardear. Vamos a intentar utilizar nuestra fuerza militar como una de las muchas herramientas que tenemos para resolver el problema", puntualizó.

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