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Consejos para la universidad

Cómo preparar a los hijos para la universidad sin perder sus valores

Conversamos con Ingrid Rosario sobre fe, propósito y cómo elegir una educación universitaria que fortalezca las convicciones de nuestros hijos.

Vivas y Plenas Episodio #79

Vivas y Plenas Episodio #79Liberty University

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En este episodio de Vivas y Plenas, Flor Elena Robledo conversa con Ingrid Rosario, cantante cristiana y madre, sobre una pregunta que inquieta a muchos padres: ¿estamos preparando a nuestros hijos solo para graduarse, o también para mantenerse firmes en sus valores cuando el mundo los ponga a prueba fuera del hogar y de la universidad?

La universidad es mucho más que el lugar donde nuestros hijos obtienen un título: es el ambiente donde fortalecerán sus convicciones, construirán amistades y descubrirán el propósito que dará dirección a sus vidas. Este episodio cuenta con el patrocinio de Liberty University, que invierte en familias hispanas con una educación de excelencia, fundamentada en la fe, los valores y el liderazgo.

Educar con propósito desde pequeños

Ingrid comparte que, desde preescolar, ha caminado junto a su hijo de 14 años exponiéndolo a museos y lugares históricos alrededor del mundo, no solo a leer sobre la historia, sino a vivirla. Para ella, esa curiosidad por aprender está directamente conectada con la fe: la Biblia no se mira solo como un libro de historias, sino como un libro que se aplica a la vida diaria.

Aunque todavía no sabe si su hijo irá a la universidad, Ingrid es clara: la educación con valores y principios bíblicos es la prioridad, más allá de la institución que se elija.

El amor por aprender no termina con un título

Ingrid recuerda que su propia etapa universitaria fue hace 30 años, pero sigue aprendiendo y estudiando cada día. "Para mí la educación es sumamente importante, pero con valores cristianos. Hasta que no tenga aire en mis pulmones, no voy a parar de aprender y estudiar", compartió.

Cómo Liberty University cambió el rumbo de su vida

Antes de llegar a Liberty, Ingrid quería ser terapista física, e incluso antes de eso, bailarina. Su interés por la conexión entre el cuerpo y la ciencia la llevó a estudiar educación y medicina preventiva, ya que en ese entonces la universidad no ofrecía la carrera que buscaba.

No ganó la beca por audición que esperaba, pero recibió una beca por ser latina, en un momento en que la universidad buscaba activamente reclutar estudiantes hispanos. En su cuarto año, tuvo la oportunidad de ir como misionera a la India por un mes, una experiencia que la marcó profundamente. "Mi corazón fue quebrado por la pobreza que vi, y eso me ayudó a tener compasión también por lo que hoy vive Venezuela", relató. En medio de ese proceso, la descubrieron como cantante, y su propósito terminó de tomar forma.

Una universidad que impulsa el propósito, no solo la carrera

Para Ingrid, Liberty University compite en calidad académica con cualquier otra universidad, pero sin perder sus valores cristianos basados en la Biblia. "Ellos están levantando campeones que van a cambiar el mundo, y yo caí en esa categoría", explicó, recordando la visión de Jerry Falwell, quien fundó la universidad en 1971 con el propósito de formar jóvenes con principios y una educación de excelencia.

Según Ingrid, lo más valioso no fue solo elegir una carrera, sino que la universidad la ayudó a descubrir el llamado y el propósito que Dios tenía para su vida, algo que, según cuenta, no es un caso aislado sino el sello de esa comunidad.

Los desafíos emocionales y sociales de la etapa universitaria

Ingrid reconoce que los retos de su generación fueron distintos a los actuales (ella recibió su primer correo electrónico en 1994), pero en el fondo las inseguridades se repiten: la comparación, el miedo al futuro, la búsqueda de identidad y de aceptación.

Uno de los puntos que más resalta es que, en un ambiente como Liberty, la presión social también existe, pero está orientada hacia lo positivo: buscar a Dios, estudiar y formar amistades sanas, en lugar de la presión hacia fiestas o sustancias que muchos padres temen al enviar a sus hijos a la universidad.

La influencia de las amistades: la clave silenciosa

Flor Elena y Ingrid coinciden en que las amistades universitarias pueden afirmar o poner a prueba las convicciones enseñadas en el hogar. Rodearse de personas con los mismos principios facilita sostener esos valores, mientras que las amistades equivocadas pueden ir erosionándolos poco a poco, incluso en cosas tan pequeñas como los hábitos del día a día.

Ambas destacan que este tipo de amistades formadas en un ambiente de fe compartida no solo acompañan la etapa universitaria, sino que muchas veces se convierten en relaciones que perduran toda la vida.

¿Ir directo a la universidad o tomar un año de pausa?

Ingrid tomó dos años de pausa (un "gap year") antes de comenzar la universidad, y considera que esa espera le dio más madurez para aprovechar la experiencia. Sin embargo, Flor Elena comparte que, con sus propios hijos, ha visto que la decisión correcta depende de cada joven: uno de ellos tomó una pausa y llegó con mayor claridad, mientras que el otro entró directo de la escuela secundaria y también le fue muy bien.

Ambas coinciden en que no existe una única fórmula: depende de la madurez del joven, de su claridad de propósito y de lo que necesite en ese momento de su vida.

Cuando las ideologías del aula chocan con los valores del hogar

Otro reto que enfrentan los padres es que, al llegar a la universidad, muchos profesores no comparten la misma ideología o fe de la familia. Flor Elena comparte que, cuando notó demasiada confusión en uno de sus hijos durante la escuela secundaria, tomó la decisión de cambiarlo a un ambiente cristiano.

Para ambas, la clave está en dos cosas: el ejemplo que los hijos ven en casa, y enseñarles a cuestionar y defender con firmeza sus propias convicciones, incluso cuando no todos los maestros compartan esos valores.

La incertidumbre financiera: dar el paso de fe

Ingrid recuerda que su propia madre no podía costear la universidad, y que incluso enfrentó resistencia cultural al decidir irse a estudiar lejos de casa. Aun así, sintió la convicción de que Liberty era el lugar correcto para ella, aunque no sabía cómo lo iba a pagar.

Llegó a la universidad con apenas 10 dólares y una beca que no cubría el total, pero con el tiempo consiguió más ayuda financiera, trabajó y, para su segundo año, logró tener sus clases completamente pagadas. "La fe no necesita ver cómo va a ser. Solo pide un paso a la vez", reflexionó, animando a otros padres a informarse sobre las becas y recursos disponibles en lugar de descartar la opción por miedo o desconocimiento.

Liberty University: becas para familias hispanas

Este episodio de Vivas y Plenas es presentado gracias a Liberty University, que está regalando becas para familias hispanas que creen en la fe, los valores tradicionales y el trabajo como parte de nuestra identidad de vida, ya sea en campus o 100% en línea.

Una visita puede cambiar tu vida y la de tu familia. Conoce más en liberty.edu/UnaVisita.

¿Quieres escuchar la conversación completa?

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