La UE acelera el euro digital para reducir su dependencia de los gigantes tecnológicos y financieros
El BCE presentó por primera vez esta iniciativa en 2020, argumentando que Europa carece de una solución propia capaz de competir con las plataformas de pago internacionales dominadas por empresas estadounidenses.

Ilustración de monedas de Bitcoin y Ethereum frente a diversos billetes de euro (Archivo)
La Unión Europea dio un nuevo paso hacia la creación del euro digital, una iniciativa que busca fortalecer la soberanía financiera del bloque y reducir su dependencia de los sistemas de pago controlados por empresas estadounidenses como Visa, Mastercard, Apple Pay y Google Pay.
La comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo aprobó este martes el marco legislativo que permitirá avanzar en el proyecto impulsado por el Banco Central Europeo (BCE), acercando a Europa a la creación de una moneda digital oficial que podría estar disponible para los ciudadanos a partir de 2029.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de Bruselas para reforzar la autonomía tecnológica y financiera europea en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y por la preocupación sobre la dependencia de infraestructuras críticas controladas desde fuera del continente.
Un paso más hacia la soberanía financiera europea
La aprobación de la comisión parlamentaria representa un avance significativo, aunque el proyecto aún debe superar nuevas etapas legislativas. El Parlamento Europeo prevé ratificar la decisión el próximo mes, aunque los eurodiputados todavía podrían solicitar una votación en sesión plenaria.
Posteriormente, comenzarán las negociaciones entre el Parlamento, la Comisión Europea y los Estados miembros para definir el marco jurídico definitivo que permitirá la puesta en marcha del euro digital.
El BCE presentó por primera vez esta iniciativa en 2020, argumentando que Europa carece de una solución propia capaz de competir con las plataformas de pago internacionales dominadas por empresas estadounidenses.
¿Qué es exactamente el euro digital?
A diferencia de las criptomonedas o de los depósitos bancarios tradicionales, el euro digital sería una forma electrónica de dinero emitida directamente por el Banco Central Europeo.
Los usuarios no almacenarían estos fondos en sus cuentas bancarias habituales, sino en una cartera digital específica diseñada para operar con esta nueva versión digital de la moneda europea.
Su valor sería idéntico al del efectivo físico, manteniendo una equivalencia de uno a uno con el euro convencional.
El objetivo es ofrecer a los ciudadanos una alternativa pública y europea para realizar pagos tanto en establecimientos físicos como en internet.
¿Cómo funcionará?
Según los planes del BCE, cualquier ciudadano podría abrir una cartera de euro digital a través de un banco, una entidad autorizada o incluso organismos públicos como oficinas de correos.
Los usuarios podrían transferir dinero desde sus cuentas bancarias tradicionales o ingresar efectivo para convertirlo en euros digitales.
Los pagos podrían realizarse mediante:
- Tarjetas físicas.
- Aplicaciones móviles.
- Teléfonos inteligentes.
- Plataformas integradas en aplicaciones bancarias.
Además, el sistema incluiría una modalidad de pago sin conexión a internet, diseñada para ofrecer niveles de privacidad comparables a los del dinero en efectivo.
Desde el BCE insisten en que el euro digital no sustituirá al efectivo ni a los medios de pago actuales, sino que convivirá con ellos.
"El efectivo seguirá estando disponible y los ciudadanos podrán continuar utilizando los sistemas privados existentes", explicó Alessandro Giovannini, asesor del programa de euro digital del BCE, según la AFP.
El objetivo: reducir la dependencia de Estados Unidos
Las instituciones europeas consideran que los sistemas de pago son infraestructuras críticas y, por tanto, herramientas de poder económico y político.
El eurodiputado francés Gilles Boyer afirmó que los sistemas de pago "no son neutrales", sino instrumentos que pueden utilizarse para ejercer influencia geopolítica.
Bruselas ha utilizado como ejemplo reciente las sanciones impuestas por Washington en 2025 contra jueces de la Corte Penal Internacional. Algunos magistrados afectados denunciaron restricciones para acceder a determinados servicios financieros, lo que evidenció, según responsables europeos, la dependencia existente de infraestructuras controladas por empresas estadounidenses.
Actualmente, cerca de dos tercios de los pagos con tarjeta realizados en la eurozona son procesados por compañías no europeas, principalmente Visa y Mastercard. Además, 13 de los 21 países que utilizan el euro carecen de un sistema nacional propio de pagos con tarjeta para las operaciones cotidianas.
Para las autoridades europeas, el euro digital permitiría construir una alternativa paneuropea y reforzar la autonomía económica del bloque.
Calendario previsto
Si las negociaciones avanzan según lo previsto y las normas son aprobadas antes de finales de este año, el BCE planea lanzar un programa piloto a mediados de 2027.
Ese periodo serviría para probar el funcionamiento del sistema, evaluar aspectos técnicos y preparar a bancos, comercios y usuarios. La implantación definitiva podría producirse en 2029.
Desde el BCE consideran que el plazo es necesario para garantizar una transición ordenada y evitar problemas operativos en el sistema financiero europeo.
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Los bancos, los principales críticos
La iniciativa no cuenta con el respaldo unánime del sector financiero.
Los bancos europeos han expresado preocupación por los elevados costes de adaptación tecnológica que requerirá la implantación del euro digital.
La Federación Bancaria Europea calcula que el proceso podría costar alrededor de 18.000 millones de euros, mientras que el BCE sitúa la cifra entre 4.000 y 5.800 millones. Las entidades también temen que parte de los depósitos bancarios se trasladen a las nuevas carteras digitales, reduciendo una fuente fundamental de financiación para el sistema financiero.
Sin embargo, el BCE rechaza esos temores y sostiene que el diseño previsto incluirá límites y mecanismos de control para evitar fugas masivas de depósitos, incluso en escenarios de crisis.
Otra preocupación del sector es la posible competencia con iniciativas privadas europeas como Wero, el sistema paneuropeo de pagos impulsado por varios bancos del continente.
Un debate que trasciende la tecnología
Más allá de la innovación financiera, el debate sobre el euro digital refleja una cuestión estratégica para Europa: hasta qué punto el continente debe depender de plataformas extranjeras para gestionar actividades tan esenciales como los pagos.
Para Bruselas, la respuesta pasa por desarrollar infraestructuras propias que garanticen autonomía, seguridad y capacidad de decisión.
La aprobación parlamentaria de este martes acerca a la Unión Europea a ese objetivo y convierte al euro digital en uno de los proyectos económicos más ambiciosos de la próxima década.