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ENTREVISTA

'Hoz y Cruz': el nuevo libro de Yoe Suárez que rescata una historia incómoda para Cuba

Ocho años de investigación, censura, exilio y memoria para reconstruir la resistencia silenciosa de miles de evangélicos cubanos.

Fotografía del periodista y escritor cubano Yoe Suárez

Fotografía del periodista y escritor cubano Yoe SuárezCortesía del entrevistado

Diane Hernández
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Hay libros que nacen de una idea. Otros, de una pregunta. Y algunos nacen de una incomodidad.

Para el periodista y escritor cubano Yoe Suárez, Hoz y Cruz comenzó mucho antes de convertirse en un libro. Empezó en 2018, cuando observó un fenómeno que, según sostiene, estaba siendo ignorado, minimizado o directamente invisibilizado: el protagonismo de la comunidad evangélica en la resistencia cívica al régimen cubano.

La obra —que ha sido reconocida por rescatar la historia de la lucha no violenta de los cristianos evangélicos en la isla— recorre un cuarto de siglo de historia cubana, desde el año 2000 hasta 2025. Pero también es el resultado de ocho años de investigación marcados por detenciones, vigilancia, censura, cortes de internet y, finalmente, el exilio.

“Comencé a escribir Hoz y Cruz en 2018, sin saber que lo escribía”, recuerda Suárez.

La semilla surgió mientras investigaba las transformaciones que comenzaban a producirse dentro de la sociedad civil cubana. En aquel momento, dice, el acceso masivo a internet móvil y las redes sociales estaba alterando la forma en que los ciudadanos se organizaban y participaban en la esfera pública.

Para el autor, 2018 marcó un antes y un después.

“Disparó tal participación política, en todos los sectores de la sociedad civil, por dos factores clave. Uno, la penetración del uso de los datos móviles y, por consiguiente, de las redes sociales desde la isla; algo que permitía a los cubanos organizarse, debatir, expresarse con más o menos libertad en el ámbito virtual. Y, dos, un cronograma de ‘reforma’ legislativa que maquillaría al Estado, sin cambios reales, para hacer más digerible el socialismo criollo a los estándares de un Occidente cada vez más progresista”.

En medio de aquella efervescencia surgieron múltiples actores sociales: animalistas, artistas, grupos LGBT, gamers y activistas de distinta índole. Sin embargo, Suárez sostiene que los evangélicos ocuparon un lugar singular.

“Destacaron por su capacidad movilizativa, singularidad en el espectro político e impacto”.

Según documenta en el libro, decenas de iglesias evangélicas lideraron una campaña nacional contra diversos aspectos de la nueva Constitución promovida por el régimen. La movilización incluyó la recolección de aproximadamente 180.000 firmas, una de las mayores iniciativas independientes registradas en Cuba en las últimas seis décadas.

Aquella experiencia ocupa el corazón de Hoz y Cruz.

Portada del libro 'Hoz y Cruz' de Yoe Suárez

Portada del libro 'Hoz y Cruz' de Yoe SuárezImagen creada con IA y cortesía del entrevistado

El nacimiento de un concepto

Uno de los principales aportes de la investigación es la formulación de un concepto propio: el Movimiento Cívico Evangélico, o MoCE.

Suárez lo define como “la articulación pacífica, sostenida y masiva de demandas y acciones más o menos coordinadas por la inmensa mayoría de la comunidad evangélica frente a políticas castristas entre 2018 y 2022”.

A su juicio, aquel fenómeno trascendió los límites de las iglesias y terminó influyendo sobre otros sectores sociales.

“El MoCE dinamizó la esfera pública de un modo único”, explica.

El autor sitúa simbólicamente el inicio del movimiento el 28 de junio de 2018, cuando las principales iglesias evangélicas de Cuba difundieron una declaración contra el anteproyecto constitucional impulsado por el Gobierno.

Semanas después, otro acontecimiento marcaría la agenda pública: una protesta artística frente al Capitolio habanero contra el Decreto 349.

Para Suárez, ambos sucesos representaban expresiones distintas de resistencia al poder, aunque recibieron tratamientos muy diferentes.

“Los medios estatales denostaron ambos. No obstante, los independientes satanizaron o ignoraron al primero, mientras aupaban al segundo”.

Esa diferencia de tratamiento mediático es una de las cuestiones que atraviesa todo el libro.

La memoria que se estaba perdiendo

Con el paso de los años, Suárez comprendió que la investigación ya no era solamente sobre un movimiento social. Era también una batalla contra el olvido.

“Un motivo para escribir el libro era recoger toda esa memoria que iba quedando bajo las esteras del día a día o que, en el caso del MoCE, fue mediáticamente invisibilizada o francamente satanizada”.

El autor asegura que una de las ideas que lo impulsó fue desmontar la percepción de que las iglesias habían permanecido calladas frente a la realidad cubana.

“Desde 2018 la mayoría de las personas que se quejaban, erróneamente: ‘Pero es que la iglesia nunca ha levantado la voz’, empezaron a decirle a la iglesia: ‘Cállense, no tienen derecho a hablar’”.

Para él, existe una contradicción evidente en quienes celebran la participación política de ciertos sectores religiosos cuando coinciden ideológicamente con sus posiciones, pero cuestionan esa participación cuando expresa ideas conservadoras.

“Parecía que, si es una visión política que apoya a la izquierda o al progresismo, entonces sí era bienvenida la voz de la Iglesia; pero si era una de signo conservador, contrarrevolucionario o de Libertad, entonces no era conveniente que esa parte de la ciudadanía hablara”.

Ocho años contra la corriente

La investigación, hoy libro, requirió reconstruir una historia dispersa en documentos, testimonios, grabaciones, archivos digitales y recuerdos personales.

“Construir de cero el relato del primer cuarto de siglo cubano desde una perspectiva contrarrevolucionaria, libertaria y conservadora fue el mayor desafío”.

Suárez sostiene que buena parte de la producción intelectual sobre Cuba ha privilegiado miradas progresistas o de izquierda, incluso dentro de espacios que se presentan como independientes. Eso obligó a realizar una búsqueda paciente de episodios, personajes y procesos que, según afirma, han sido ignorados o marginados por razones ideológicas.

Aun así, guarda especial gratitud hacia quienes compartieron sus historias.

“Algunos entrevistados se sorprendían de que alguien volviera a interesarse en sus historias, luego de décadas de lucha anticomunista y un abandono supino”.

Historias que merecen ser contadas

Entre los episodios que más lo marcaron aparecen tres que considera prácticamente desconocidos para las nuevas generaciones.

Uno es la recuperación del templo bautista de Yaguajay por un grupo de creyentes que ocupó pacíficamente el edificio tras años de disputa.

Otro fue el ayuno liderado por el doctor Oscar Elías Biscet en 1999 para llamar la atención internacional sobre los presos políticos cubanos.

Y el tercero, la protesta de aproximadamente mil evangélicos frente al Tribunal Provincial de Camagüey en apoyo al preso político Orson Vila.

“Son historias profundamente inspiradoras”, afirma.

Historias que, en su opinión, forman parte de una tradición de resistencia no violenta que ha sido insuficientemente estudiada.

La conciencia frente al poder

Cuando se le pregunta por la relación entre fe y resistencia, Suárez vuelve una y otra vez sobre la idea de la conciencia individual.

​Menciona nombres como Oscar Elías Biscet, Nancy Alfaya, Jorge Olivera y Sara Marta Fonseca.

​“Todos sentían que su conciencia, anclada en su fe cristiana, les reclamaba alzar la voz contra injusticias que veían a su alrededor”.

​Esa misma lógica, asegura, puede observarse hoy en una nueva generación de creadores de contenido e influencers cristianos que participan activamente en el debate público cubano.

Cuba y la batalla por el alma de la nación

A medida que la conversación avanza, el libro deja de ser únicamente una obra sobre el pasado. Se convierte también en una reflexión sobre el futuro.

“Si no conservamos esta memoria estamos condenados a andar en círculos en el mismo sitio”.

Luego añade una frase que resume buena parte del espíritu de Hoz y Cruz: “La batalla en la Cuba futura no será la reconstrucción de edificios, sino del alma de la nación”.

Para Suárez, ignorar fenómenos como el Movimiento Cívico Evangélico conduce a una comprensión incompleta de acontecimientos posteriores, incluido el estallido social del 11 de julio de 2021.

“Cada grupo que eclosionó al activismo en el período contribuyó a la raíz del estallido del 11J”.

Una isla que todavía puede cambiar

La conversación concluye con una mezcla de realismo y esperanza. Suárez describe la situación actual de Cuba como una tragedia nacional derivada de décadas de socialismo.

Pero después de ocho años investigando historias de resistencia, también conserva una convicción.

“Al sano orgullo de ver a tantos cubanos levantarse contra la Revolución de tantas maneras distintas, se sumó una sensación de que esta isla puede en verdad cambiar”.

Antes de despedirse, le pido que resuma Hoz y Cruz en una sola frase.

No duda.

“Reivindicación de los vilipendiados; retrato inacabado de un gigante dormido”.

Y quizá ahí esté la esencia del libro.

No solo contar una historia olvidada, sino despertar una memoria que todavía tiene mucho que decir sobre el pasado, el presente y el futuro de Cuba.

Disponible en las plataformas digitales

El libro Hoz y cruz: Evangélicos, resistencia no violenta y el último régimen totalitario de Occidente (2000-2025), en su versión español ya está disponible en las plataformas digitales y Amazon. Encuéntrelo en este enlace

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