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Solo falta la orden: EEUU ya tiene tropas y recursos militares en posición para atacar Cuba

El Pentágono ha pasado meses armando su despliegue en el Caribe tal y como sucedió con Venezuela. Sin embargo, aún falta la luz verde del presidente Donald Trump.

El exdictador cubano Raúl Castro

El exdictador cubano Raúl CastroAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El Pentágono ya tiene colocadas todas las piezas necesarias para lanzar un ataque militar contra el régimen cubano, tal y como sucedió antes del pasado 3 de enero, cuando el Ejército estadounidense capturó al exdictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, Venezuela. No obstante, la autorización final del presidente Donald Trump aún no ha llegado, según un informe publicado este miércoles por Politico.

De acuerdo con el reporte, la presencia naval estadounidense en el Caribe se ha mantenido sin reducciones a pesar de la guerra con Irán, y constituye actualmente "la mayor del mundo fuera de Medio Oriente". Esta concentración de poder militar le permitiría a Washington actuar de inmediato en la isla si el presidente Trump da la orden.

Politico detalla que el líder republicano ha barajado la posibilidad de invadir la isla luego de que la presión económica y política no lograra derribar al régimen comunista. Los activos militares desplegados abren un abanico de posibilidades que van desde una serie de ataques de precisión hasta la captura del liderazgo de La Habana, que fue lo que terminó ocurriendo en Venezuela tras meses de presión, asedio y fallidas negociaciones diplomáticas.

Durante una reunión del gabinete realizada este miércoles, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que Cuba está "en serios problemas" y advirtió: "Tener un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos". Rubio, que es cubanoamericano e hijo de padres cubanos exiliados, ha sido un duro crítico del régimen de castrista a lo largo de su vida política.

Un despliegue militar potente

Según Politico, el grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz ingresó al Caribe en mayo, acompañado de destructores y cruceros lanzamisiles guiados con capacidad para disparar misiles de precisión contra objetivos en tierra. A esto se suma una flota de drones avanzados y aviones de vigilancia que llevan meses sobrevolando Cuba, según sitios de rastreo de vuelos.

Los buques anfibios USS Kearsarge y sus escoltas, que transportan a 2.500 marines, se encuentran frente a la costa de Virginia preparándose para un nuevo despliegue y podrían reemplazar a algunos barcos que están por regresar.

El arribo del Nimitz a la región coincidió con la imputación formal del exdictador Raúl Castro por parte de Estados Unidos, en lo que Politico describe como una demostración pública de fuerza.

Mark Cancian, exfuncionario del Pentágono y actual analista sénior del Center for Strategic and International Studies, analizó la situación del despliegue: “El Nimitz probablemente está ahí principalmente para intimidar, aunque podría ser usado en una operación militar si fuera necesario".

El analista añadió que el portaaviones, junto con aviones de combate basados en Florida y Puerto Rico, probablemente jugaría un rol en cualquier acción militar contra la isla: “Son posibles ataques aéreos para neutralizar sus defensas antiaéreas y permitir operaciones aéreas más amplias o, quizás, eliminar a su liderazgo con la idea de establecer una relación como la que tenemos con Venezuela. Raúl Castro sería su primer objetivo".

Si finalmente Trump da el visto bueno de atacar a Cuba, sería el tercer conflicto militar iniciado por la Administración Trump tras Irán y Venezuela. Trump también ha ordenado bombardeos contra Irán, Yemen, Siria, Irak, Somalia y Nigeria.

Sin embargo, los analistas también creen que hay una ventana de tiempo pequeña para atacar Cuba. Muchos de los buques de guerra más grandes desplegados durante el verano se aproximan a los 10 meses en el mar, muy por encima de los habituales seis o siete meses de rotación. Según Politico, esto preocupa a funcionarios de defensa por el desgaste de las tripulaciones y la presión adicional sobre una fuerza naval que también ejecuta un bloqueo de buques iraníes en el Golfo Arábigo.

Un funcionario de defensa, citado de forma anónima por el medio, dio una advertencia: "Estos despliegues largos consecutivos van a pasar factura con el tiempo. Mantenerlos allá afuera tanto tiempo genera más problemas a largo plazo cuando hay que reacondicionar y reparar esos barcos al volver".

Estas misiones prolongadas se dan tras el despliegue récord de 11 meses del portaaviones USS Gerald R. Ford, que finalizó este mes luego de navegar desde Europa al Caribe para la operación contra Maduro, y de allí al Medio Oriente para la guerra con Irán.

El propio Nimitz también está extendido en lo que iba a ser el despliegue final de su carrera de 50 años. Inicialmente debía dirigirse a Norfolk, Virginia, para el retiro de sus motores de propulsión nuclear, pero la Armada decidió prolongar su vida útil hasta 2027.

También existe un costo humano según Joe Plenzler, oficial retirado del Cuerpo de Marines: "Uno no se alista esperando algo fácil, sabés que cualquier despliegue va a ser incierto. Pero extender los despliegues así, cuando se siente realmente abierto, eso empieza a afectar la retención. ¿Qué tan probable es que pueda convencer a mi familia de hacer otro enganche y aguantar?".

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