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ANÁLISIS

Más de 150 horas sobre Cuba: la operación aérea de EEUU que eleva la tensión al nivel más alto en décadas

Las operaciones se incrementaron con misiones que incluyeron la transmisión deliberada de rutas para aumentar la presión política y estratégica.

Un piloto estadounidense camina delante de un avión de combate (Archivo)

Un piloto estadounidense camina delante de un avión de combate (Archivo)AFP

Diane Hernández
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Washington acumuló más de 150 horas de vigilancia aérea alrededor de Cuba desde el 4 de febrero de 2026, en una operación que incluyó más de 20 misiones de reconocimiento sobre aguas internacionales, algunas de ellas a menos de 64 kilómetros de la isla. 

De acuerdo con reportes publicados por The Wall Street Journal y verificaciones posteriores realizadas por BBC Verify, el despliegue constituye uno de los movimientos de inteligencia más intensos registrados en décadas alrededor del territorio cubano.

Más allá del número de vuelos, analistas destacan un elemento inusual: varias aeronaves realizaron trayectos visibles públicamente mediante sistemas de rastreo abiertos, algo poco común en operaciones sensibles. Según expertos consultados por distintos medios internacionales, la decisión parece haber sido deliberada y estaría orientada a enviar un mensaje político directo a La Habana.

El mayor nivel de tensión en décadas

La operación ocurre en medio de un deterioro acelerado de las relaciones entre Washington y Cuba. Diversos observadores la describen como la etapa de mayor tensión bilateral desde la Crisis de los Misiles.

El escenario está marcado por nuevas sanciones económicas, restricciones energéticas y una ofensiva política impulsada por la administración de Donald Trump. En este contexto, los vuelos de vigilancia adquieren una dimensión que va más allá del espionaje militar tradicional y se convierten también en una herramienta de presión estratégica.

Los vuelos se concentraron frente a La Habana y Santiago de Cuba

Los datos de rastreo disponibles muestran que gran parte de las operaciones se desarrollaron frente a La Habana y Santiago de Cuba, dos puntos estratégicos del territorio insular. 

De acuerdo a los registros analizados por The Wall Street Journal, la mayoría de las misiones despegaron desde una instalación naval estadounidense en Jacksonville, Florida.

Las aeronaves utilizadas incluyen:

  • Boeing P-8A Poseidon, utilizado para vigilancia marítima y guerra antisubmarina.
  • RC-135V Rivet Joint, especializado en recopilación electrónica.
  • Northrop Grumman MQ-4C Triton, diseñado para reconocimiento de largo alcance.

BBC Verify identificó desde el 11 de mayo al menos cinco aeronaves P-8A y tres drones MQ-4C operando cerca de Cuba.

Uno de los vuelos más observados ocurrió en abril, cuando un MQ-4C sobrevoló zonas cercanas a la costa sur cubana a casi 15.000 metros de altitud, pasando cerca de regiones como Pinar del Río, Santiago de Cuba y La Habana.

Qué información buscan estas misiones

Especialistas militares explican que estas plataformas permiten recolectar una enorme cantidad de información táctica y electrónica.

El teniente coronel retirado Octavio Pérez explicó a Telemundo 51 que los sistemas pueden detectar activación de radares, respuesta de sistemas antiaéreos, comunicaciones militares, movimientos de tropas y patrones de reacción defensiva.

Según sus palabras, el objetivo es observar cómo reaccionan las estructuras militares cubanas ante la presencia de aeronaves estadounidenses. Los recorridos repetidos también permitirían identificar cambios de comportamiento o nuevas capacidades defensivas.

La visibilidad pública parece formar parte del mensaje

Uno de los aspectos más llamativos del operativo es que varias aeronaves mantuvieron activos sus transpondedores, permitiendo que plataformas civiles de seguimiento aéreo mostraran sus trayectorias en tiempo real.

El experto británico Steve Wright señaló a BBC Verify que esta práctica "probablemente es deliberada" y busca demostrar capacidad de vigilancia.

La lógica tradicional de una operación militar de inteligencia consiste precisamente en evitar ser detectado. Por ello, diversos especialistas interpretan la exposición pública como un elemento estratégico adicional.

El excomandante naval José Adán Gutiérrez resumió esa idea señalando que cuando se preparan operaciones militares reales, las fuerzas normalmente actúan "en la oscuridad". La visibilidad de estas rutas, según su lectura, indicaría la existencia de un mensaje político más que de un operativo previo a una acción militar.

¿Preparativos para una intervención?

Varios analistas descartan esa hipótesis.

​Mark Cancian, coronel retirado del Cuerpo de Marines y asesor del Center for Strategic and International Studies, sostuvo que las aeronaves no sobrevuelan territorio cubano y que sus trayectorias apuntan principalmente a detectar movimientos marítimos y tráfico proveniente del sur.

​Una fuente militar estadounidense citada por The New York Times aseguró que estas actividades no corresponden a preparativos de una invasión ni a operaciones similares a las utilizadas antes de acciones militares previas.

​En cambio, el objetivo parecería centrarse en aumentar presión diplomática, económica y psicológica.

Sanciones, petróleo y crisis energética

El despliegue aéreo coincide con un endurecimiento de las medidas contra el régimen castrista. Reportes citados por medios regionales señalan que desde enero de 2026 Washington impuso más de 240 sanciones adicionales y bloqueó desde febrero diversos envíos de petróleo hacia la isla.

La situación agravó una crisis energética ya existente y provocó prolongados apagones que, según diversos reportes, llegaron a extenderse hasta 30 horas diarias en algunas zonas. La crisis derivó también en protestas internas y mayores dificultades económicas.

La presencia del USS Nimitz elevó la tensión

La escalada continuó el 20 de mayo con el despliegue en el Caribe del grupo de ataque del portaviones USS Nimitz (CVN-68) como parte del ejercicio Southern Seas 2026.

Diversos informes ubicaron este movimiento dentro del mayor aumento de actividad militar y estratégica entre ambos países en más de seis décadas.

Un mensaje que va más allá de la vigilancia

Para numerosos observadores, el aspecto más relevante de estas operaciones no radica únicamente en las capacidades tecnológicas desplegadas ni en las horas de vuelo acumuladas.

​La señal principal parece estar en su exposición pública: vuelos visibles, rutas rastreables y una demostración constante de presencia militar cerca de la isla.

​Más que una operación secreta, varios expertos consideran que Washington busca proyectar capacidad, vigilancia y presión estratégica en uno de los momentos más tensos de la relación entre Estados Unidos y Cuba en las últimas décadas.
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