Trump ordena a sus asesores prepararse para un bloqueo naval prolongado en el Estrecho de Ormuz ante el estancamiento de las negociaciones con Irán
El presidente descartó la última propuesta de tres pasos de Teherán para reabrir el Estrecho de Ormuz y dejar las negociaciones nucleares para el final.

Donald Trump en una imagen de archivo
El presidente Donald Trump no tiene una solución mágica para terminar la guerra en Irán y, por ello, ha dicho a sus asesores que deben prepararse para un bloqueo prolongado contra la teocracia. Esa es, en esencia, la decisión que surgió de una serie de reuniones en la Sala de Situación reportadas por el Wall Street Journal, en las que el presidente evaluó sus opciones frente a Irán y decidió que ninguna de las actualmente disponibles le ofrece la victoria rápida y decisiva que siempre prometió al iniciar el conflicto.
Desde que terminó la campaña de bombardeos con el alto el fuego del 7 de abril, Trump ha mantenido el bloqueo naval como el principal instrumento de presión de Washington contra Teherán. La lógica es ahogar la economía iraní hasta que el régimen capitule en el único punto que la Casa Blanca considera, por ahora, innegociable: el desmantelamiento total del programa nuclear.
Este martes, el presidente escribió en Truth Social que el bloqueo está empujando a Irán hacia un "estado de colapso".
Un alto funcionario estadounidense confirmó al WSJ que el cerco está funcionando económicamente, ya que Irán está luchando por almacenar el petróleo que no puede vender, y el régimen ha vuelto a tender puentes hacia Washington. Sin embargo, eso no se ha traducido en una propuesta aceptable para Trump y sus asesores.
Mundo
Irán ofrece a EEUU un nuevo enfoque de acuerdo: abrir el Estrecho de Ormuz y luego avanzar con los vidriosos temas nucleares
Emmanuel Alejandro Rondón
Una oferta de “mala fe”
El fin de semana pasado, Irán presentó una propuesta de tres pasos: reabrir el Estrecho de Ormuz, levantar el bloqueo estadounidense y dejar las negociaciones nucleares para el final. Trump la descartó el lunes, según el WSJ, argumentando que demostraba que Teherán no estaba negociando de buena fe.
La Casa Blanca ha sido consistente en ese sentido, manteniendo en público y en privado que cualquier acuerdo debe incluir plazos concretos sobre las restricciones nucleares iraníes. Por ahora, Trump exige que Irán se comprometa a suspender su enriquecimiento de uranio durante al menos 20 años.
"No me sorprende que no haya aceptado el acuerdo porque no aborda en absoluto el tema nuclear", dijo al WSJ Eric Brewer, exanalista senior para Irán en la comunidad de inteligencia estadounidense. "¿Por qué aceptarías el acuerdo iraní mientras todavía esperas ver si puedes causarle serios problemas económicos a Irán a través de esta apuesta por el bloqueo?".
Economía
¿Por qué el diésel es un problema económico mucho mayor que la gasolina desde que estalló la guerra con irán?
Emmanuel Alejandro Rondón
Alto costo político
Ahora el presidente debe considerar sus opciones. La más directa sería reanudar los bombardeos para debilitar aún más las defensas y el aparato militar de Irán, una opción que probablemente desencadenaría distintos ataques contra la infraestructura energética del Golfo, agravando la crisis económica global.
La otra opción, muy improbable, sería ceder en ciertos puntos y aceptar algunos términos iraníes que daría a Teherán el control de la narrativa.
Finalmente, la más desgastante: mantener el bloqueo —también la opción elegida, que compromete a las fuerzas estadounidenses en un despliegue indefinido en Oriente Medio.
El costo político de este bloqueo está relacionado a la economía. Los precios de la gasolina y, especialmente, el diésel, siguen altos, las encuestas de Trump se han deteriorado y las perspectivas republicanas en las elecciones de medio término no son las mejores. Por eso, algunos asesores cercanos al presidente, incluidos líderes empresariales, le advierten que una crisis energética prolongada podría ser devastadora para el Partido Republicano de cara a noviembre.
Otro, como el senador Lindsey Graham, le piden lo contrario: mantener la presión hasta que Irán se quiebre.