Serbia bajo presión: protestas violentas desafían al Gobierno de Vučić
El presidente acusa a los manifestantes de "terroristas" y señala a Occidente como instigador de las movilizaciones.

Enfrentamientos entre manifestantes y policías en Belgrado, Serbia
La capital de Serbia, Belgrado, fue escenario de una nueva ola de violentas protestas contra el Gobierno del presidente Aleksandar Vučić, quien amenazó con lanzar una operación a gran escala para reprimir a los manifestantes, a los que calificó de "terroristas".
Según informes, las manifestaciones, que han sacudido el país durante los últimos nueve meses, alcanzaron un punto crítico el pasado fin de semana cuando manifestantes atacaron las oficinas del gobernante Partido Progresista Serbio en varias ciudades, incluyendo la capital.
Política
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La chispa que encendió las protestas
Las protestas comenzaron tras un trágico colapso de un tejado de hormigón en una estación de tren en la ciudad de Novi Sad en 2024, que dejó 16 muertos. Este incidente desató una indignación generalizada, ya que muchos serbios vincularon la tragedia con la corrupción en los proyectos de infraestructura del gobierno. Los críticos acusan a Vučić de reprimir las libertades individuales y la democracia, permitiendo que la corrupción y el crimen organizado prosperen en el país.
Aunque las manifestaciones fueron en su mayoría pacíficas durante meses, la última semana vio un aumento de la violencia. El sábado, un grupo de manifestantes incendió las oficinas del partido gobernante en una ciudad del oeste de Serbia, mientras que en Belgrado, el domingo por la noche, jóvenes identificados como posibles hooligans de fútbol rompieron ventanas y arrojaron piedras contra las oficinas de la fuerza política. La Policía respondió con vehículos blindados y agentes armados, dispersando a la multitud mientras muchos huían en pánico.
Vučić apunta contra Occidente
En un gesto desafiante, Vučić visitó las oficinas vandalizadas de su partido y prometió "liberar a Serbia de este mal". Sin detallar las medidas específicas, el presidente insistió en que las protestas están orquestadas por fuerzas occidentales con el objetivo de desestabilizar el país. "Nuestra nación está en grave peligro", afirmó, acusando a los manifestantes de atacar los valores y la vida cotidiana de los serbios.
La escalada de las protestas representa un desafío significativo para el Gobierno de Vučić, que ha sido criticado por su deriva autocrática. Decenas de personas han sido arrestadas o heridas en los últimos días, y se han levantado acusaciones contra la Policía serbia por el uso excesivo de la fuerza y detenciones arbitrarias.
Mundo
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Un aliado de Rusia y China
Serbia, un país candidato a la adhesión a la Unión Europea, mantiene relaciones estrechas con Rusia y China bajo el liderazgo de Vučić, un hecho que genera preocupación en Occidente. Las tensiones actuales reflejan un creciente descontento con el rumbo del país y plantean interrogantes sobre su futuro político.
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