ANÁLISIS
Golden State Warriors: los acordes finales de una dinastía irrepetible
Si Stephen Curry y Draymond Green no extienden sus contratos al término de la próxima temporada, los Warriors pondrían punto y final a su mejor era.

Stephen Curry (Golden State Warriors), durante un partido. Imagen de archivo
El tiempo se agota en el Chase Center de San Francisco. La temporada 2026-2027 no es simplemente un curso más en la NBA; podría ser la que ponga punto y final a una de las dinastías más arrolladoras y laureadas de la historia de la liga. Una que transformó la manera de jugar y entender el baloncesto, que encadenó cinco Finales consecutivas y que se alzó con cuatro trofeos Larry O'Brien en ocho años. Estamos, sin rodeos, ante el epílogo de la gran época de los Golden State Warriors.
El factor determinante para este desenlace no es solo generacional; también es contractual. La estructura que sostuvo al núcleo de los Warriors alcanza su fecha de caducidad. El próximo verano, los dos grandes pilares que todavía sostienen a la franquicia terminarán simultáneamente sus vínculos: Stephen Curry y Draymond Green.
Después de no conseguir incorporar a LeBron James —quien ha puesto rumbo a los Philadelphia 76ers—, los Warriors ofrecieron a Green una extensión, con respuesta afirmativa. Hace aproximadamente un mes, franquicia y jugador acordaron no renovar para liberar espacio salarial y así poder contratar al máximo anotador histórico de la NBA. Sin embargo, truncadas sus intenciones, Golden State volvió a hacerse con los servicios de un jugador que ha sido el ancla defensiva durante todos estos años.
En la misma situación se encuentra Curry. El hombre que cambió la geometría del juego para siempre con su tiro exterior entra en su último año de contrato, extendido por última vez en 2024, cuando los Warriors le convirtieron en el segundo jugador de la NBA que más dinero percibirá en la historia. En junio de 2027 Curry, ganador del MVP de la temporada regular en dos ocasiones, ya tendrá 39 años y habrá sumado 18 cursos en la NBA, todos ellos con la franquicia californiana. Su figura pasará a la historia como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, pero el paso de los años impone a cada uno sus propios límites.
De confirmarse que es la última temporada de Curry y Green, los Warriors habrán perdido a los cuatro jugadores que estuvieron presentes en esos cuatro trofeos Larry O'Brien en ocho años, tras la retirada de Andre Iguodala en 2023 y la marcha de Klay Thompson a los Dallas Mavericks en 2024. Únicamente quedará el director de orquesta, Steve Kerr, técnico de Golden State desde 2014.
Pase lo que pase al término de este curso, el legado de la dinastía de la Bahía es inexpugnable. Los Warriors no solo ganaron títulos, sino que reescribieron el manual táctico del baloncesto moderno a base de espacio, ritmo y un volumen de triples jamás visto. Si este es, en efecto, el capítulo final, la NBA se prepara para despedir no solo a una plantilla ganadora, sino al proyecto que redefinió el baloncesto para siempre.