ANÁLISIS
'Casualidades' de la geopolítica: lo que sucede antes de que España sufra una crisis migratoria
Las dos grandes crisis migratorias que ha sufrido España en los últimos años vienen precedidas por decisiones tomadas por un mismo actor: Pedro Sánchez.

Última reunión entre Pedro Sánchez y el rey de Marruecos, Mohamed VI. Febrero de 2024
España se enfrenta a una crisis migratoria de dimensiones inéditas, intensificada en las últimas horas. Decenas de miles de individuos han logrado acceder ilegalmente al país por mar o tierra a través de Ceuta —ciudad perteneciente a España ubicada en el continente africano, lindando con Marruecos—, transgrediendo todas las normas fronterizas y barreras físicas destinadas a regular el tránsito entre ambos países.
En cuanto al volumen de entradas, este episodio ya ha superado al precedente vivido hace algo más de cinco años en la misma ciudad. Aquella crisis de mayo de 2021 guarda, además, un paralelismo fundamental con la actual: su desencadenante político.
En ambos episodios, la llegada masiva estuvo precedida por acciones del Gobierno español que Marruecos interpretó como un desafío diplomático. Coinciden en la figura que tomó esas decisiones: Pedro Sánchez.
2021: Sánchez y la acogida del líder del Frente Polisario
En mayo de 2021, Ceuta sufrió la que hasta la fecha era la peor crisis migratoria de la historia reciente de las fronteras españolas y europeas. En menos de 48 horas, más de 10.000 personas lograron pasar de Marruecos a España de manera ilegal, rompiendo las vallas fronterizas o saltándolas. También a nado, sorteando los espigones.
Para entender aquel episodio hay que remontarse unas semanas antes. El 18 de abril, el Gobierno de Sánchez autorizó el aterrizaje de un helicóptero en el que viajaba Brahim Ghali, secretario general del Frente Polisario —movimiento que lucha por la independencia del Sáhara Occidental, una región que se encuentra bajo soberanía de Marruecos—, en una base militar de la provincia de Zaragoza. El motivo fue para que fuese atendido en un hospital español. Ghali se encontraba en un estado de salud delicado, enfermo de covid-19.
Sánchez y Arancha González Laya —por entonces, ministra de Asuntos Exteriores— justificaron la acogida de Ghali como un "gesto estrictamente humanitario". No obstante, el traslado a España del líder del Frente Polisario se realizó bajo secretismo, sin consultarlo previamente en el Congreso de España ni a Marruecos.
Cuando los servicios de inteligencia marroquíes descubrieron que Ghali estaba en España, Rabat lo interpretó como un acto de hostilidad y una falta de lealtad entre dos países que eran socios estratégicos. Debido a ello, Marruecos relajó deliberadamente la vigilancia en la frontera y fue cuando miles de personas comenzaron a entrar ilegalmente en España a través de Ceuta, sin que sus fuerzas de seguridad intervinieran para contener aquella situación.
2026: Sánchez, la modificación de la ley de extranjería y sus acuerdos con Argelia
El episodio que se está produciendo en estos momentos está precedido, en esta ocasión, no por una, sino por dos acciones llevadas a cabo por Sánchez y su Gobierno.
La primera es una decisión legislativa. El primer ministro español impulsó una reforma de la ley de extranjería con la que regularizar a cientos de miles de inmigrantes. Además, en ese reglamento, se incluyó una disposición con la que se prohibía las denominadas "devoluciones en caliente", es decir, las expulsiones inmediatas de todos aquellos que ingresaban en el país de manera ilegal vulnerando las protecciones ni normas fronterizas.
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Semanas después, tras una disputa judicial, el Tribunal Supremo —máximo órgano jurisdiccional en todos los órdenes de España— ratificó la ley, lo que derivó en la regularización de cientos de miles de personas que se encontraban en situación ilegal en el país.
A ello se sumó el viaje oficial de Sánchez a Argelia y su reunión con su presidente, Abdelmadjid Tebboune. En aquella visita, ambos mandatarios pactaron "reforzar" las relaciones bilaterales y ser "socios estratégicos", además de impulsar el vínculo comercial y económico entre ambos países. Hay que recordar que Argelia es el primer proveedor de gas natural de España desde comienzos de este año, según indicó el primer ministro español.
Este encuentro oficial ha sido considerado como una provocación por Rabat. Desde hace años, Marruecos y Argelia guardan una disputa diplomática debido a diferentes episodios relacionados con el Sáhara Occidental, con el espionaje o con el ámbito económico-comercial. Sus relaciones bilaterales están completamente rotas actualmente.
Tanto en 2021 como en el escenario actual, los virajes de la política exterior e interior del Gobierno de Sánchez han desencadenado respuestas similares por parte de Rabat, dejando al descubierto la extrema vulnerabilidad de las fronteras españolas en Ceuta y consolidando la migración como el principal termómetro de las complejas relaciones entre España y sus vecinos.
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