OPINIÓN
Francia, derrotada y con poca autocrítica: Didier Deschamps carga contra el nivel arbitral y algunos jugadores franceses desmerecen a España
Sin embargo, el capitán francés, Kylian Mbappé, sí reconoció a la selección española.

Didier Deschamps, seleccionador francés, en zona mixta
Francia, como su simbólico escudo nacional (el gallo) indica, llegó a las semifinales del mundo con el pecho inflado. Orgulloso. Indomable. Sin embargo, la España de Rodri, Dani Olmo, Laporte, Cubarsí, Fabián Ruiz, el seleccionador Luis De La Fuente y tantos otros dieron una lección futbolística este 14 de junio en Arlington, Texas, superando con solvencia a la otrora favorita del torneo.
De hecho, el dominio de España fue tal, que Francia terminó el partido con exactamente las mismas ocasiones claras que le generaron Marruecos y Paraguay durante los partidos de cuartos y octavos de final respectivamente: cero. Ni Mbappé, ni Olise, ni Dembélé, Barcola o Doué tuvieron una sola chance de gol que represente un peligro real para el arco de Unai Simón, grandiosamente defendido por él mismo y por una línea defensiva inexpugnable, conformada por Pedro Porro (autor del 2-0), el joven Cubarsí, el veterano Laporte y el sorprendente Cucurella.
Para Francia, que llegaba a las semifinales elogiada y enaltecida por la prensa deportiva, la opinión pública francesa e, incluso, los mercados de apuesta, la victoria española, por el desarrollo, fue un golpe al orgullo. Y desencadenó en explicaciones un tanto desconcertantes de sus protagonistas, incluyendo al seleccionador Didier Deschamps, quien, además de reconocer los fallos de sus jugadores, cargó hasta en dos ocasiones contra el árbitro principal del cotejo, el salvadoreño Iván Barton.
"Los jugadores están destrozados", dijo Didier Deschamps en declaraciones recogidas por M6 después del partido. "Pero hay que ser lógicos: estuvimos por debajo en el aspecto técnico. Es culpa nuestra. Pero voy a plantear una pregunta: ¿tiene el árbitro el nivel necesario para dirigir una semifinal? No voy a responderla. Hubo bastantes situaciones… Pero la principal razón es que estuvimos por debajo, con algunos errores técnicos y pases que podrían haber generado ocasiones. Esto es la élite, aunque duela. Vamos a jugar el partido por el tercer puesto. No quiero tirar por la borda todo lo que se hizo, pero en este partido España mostró algo más".
Si bien Deschamps matizó su crítica una vez, volvió a dejar claro su descontento con el árbitro en una segunda declaración: "Si digo algo, van a decir que soy una llorona porque perdimos. Pero les planteo la pregunta de si el árbitro tiene el nivel necesario para dirigir una semifinal. Está el penal, pero no es solo eso; eso se suma a lo demás. No tengo nada contra el árbitro de esta noche, pero háganse la pregunta".
Las declaraciones de Deschamps, de hecho, reflejan lo que fue el partido: Francia, superada y con menos argumentos futbolísticos que España en el mediocampo, llegó tarde a la mayoría de los duelos, pegando en algunas ocasiones patadas fuertes a destiempo y ganándose amarillas por parte del árbitro. Incluso, Michael Olise se salvó de una expulsión en el primer tiempo, en un planchazo directo al tobillo de Rodri Hernández que, para el principal, no fue merecedora de roja, aunque algunos analistas piensan que sí lo era. El penal, justamente, forma parte de ese desconcierto francés: Lucas Digne, lateral izquierdo galo, fue con una volea hacia arriba en una pelota alta y, Lamine Yamal, muy despierto en ese momento, fue arriba, tocando la pelota primero. Digne, lejos de la pelota, le terminó pegando una volea en el aire al extremo español.
Pero Francia, lejos de reconocer su mal parado táctico y sus errores técnicos durante el encuentro, se dedicaron a quejarse con el árbitro mientras España movía la pelota y el tridente Rodri, Fabián y Olmo destrozaban el mediocampo francés, que en ningún momento hizo pie. Cuando Francia quiso reaccionar, con Deschamps lanzando a Koné y Doué al campo, ya España tenía medio pie en semifinales gracias al 2-0 marcado por Pedro Porro.
Sin embargo, las de Deschamps no fueron las únicas declaraciones que expusieron la falta de humildad del equipo francés. Si bien el DT francés reconoció el nivel mostrado por España, criticando también a los suyos, el enganche del Manchester City, Rayan Cherki, optó por criticar puertas para adentro, desmereciendo, en buena medida, el nivel del equipo español.
"Sinceramente, no lo sé. No sé qué decirles. Fueron mejores que nosotros en todos los aspectos del juego. Creo que lo desearon más que nosotros. Es una lástima porque estoy convencido de que seguimos siendo un equipo mejor que ellos. Pero esta tarde fueron mejores que nosotros", dijo Cherki antes de disparar. "No creo que se debiera al rival. No ejercían una presión descomunal, no era un pressing por todo el campo. Había tiempo para jugar. Creo que gestionamos mal nuestras emociones".
Finalmente, añadió: "Es una decepción inmensa. Hoy perdimos contra nosotros mismos. No perdimos contra el árbitro. No perdimos contra España. Todos saben que le dábamos miedo a todos. El único capaz de eliminarnos fuimos nosotros mismos".
Las palabras de Cherki, aunque autocríticas, desvelan el nivel de elevación en el que se encontraba Francia antes del juego contra España, pero obvian el historial más reciente entre ambas selecciones, pues España ya había vencido en la Eurocopa (2-1) y en la Nations League (5-4) a Francia, mostrando superioridad en el juego en ambos partidos, muy similar a hoy. Además, ignora las propias palabras de Lamine Yamal en los días previos de la semifinal: "No se me ha malinterpretado. Me preguntaron si me da miedo Francia y yo dije que obviamente no. Somos los campeones de Europa, no nos da miedo ningún partido".
Yamal dijo eso en dos ocasiones, demostrando que España saldría a jugar contra Francia de tú a tú. Luego, en el campo, La Furia Roja lo demostró ante los galos, que no pudieron fluir, ni defender, ni cortar el ritmo de pases cortos, giros y asociaciones de la selección de Luis De La Fuente.
Cherki, además, fue uno de los jugadores que criticó duramente a Paraguay y el arbitraje tras aquel duro partido en los octavos de final, el segundo peor de Francia en el torneo. Aquella tarde, la selección albirroja plantó cara al equipo de Deschamps, que tuvo que entrar en el barro para ganar un partido que se destrabó gracias a un penal. Ese día, los jugadores franceses se pelearon constantemente con el principal, que recibió una dura crítica de L'Équipe, y fue apuntado por los protagonistas tras el partido. Algunos de ellos también cuestionaron el juego de Paraguay, que, si bien no generó ocasiones, usó su orden defensivo y garra para nivelar el juego contra lo que era el mejor ataque del torneo.
Pero, más allá de la polémica generada por Cherki y Deschamps tras el encuentro contra España, hubo un futbolista francés que sí reconoció a España, no habló del arbitraje y explicó tácticamente por dónde pasó el partido: el capitán Kylian Mbappé.
"Creo que no hicimos el partido que queríamos hacer. Ni en lo táctico ni en lo técnico, ni tampoco por el nivel general que mostramos. Y cuando no haces lo que se supone que debes hacer en una semifinal de un Mundial, no ganas. Al comienzo, siempre nos encontrábamos en inferioridad de tres contra dos en el mediocampo. Y contra España eso es complicado. Fabián Ruiz y Rodri tenían mucho tiempo para jugar. Faltó comunicación en la presión. Creo que contra España había que jugar hombre contra hombre y obligarlos a correr con nosotros. Incluso cuando recuperamos la pelota arriba, nuestros primeros controles no estuvieron a la altura de una semifinal de un Mundial. Y cuando sumas todas esas cosas, el resultado es una derrota. Por supuesto que es una enorme decepción, pero, si somos objetivos, no reunimos todos los ingredientes necesarios para llegar a la final".
Quizás ese es el camino para Francia. Menos quejas cuando se pierde —o la llevan al terreno que no quiere como Paraguay—, menos sentido de superioridad anticipado, más respeto a los rivales que le plantan cara y mucha más autocrítica.