“Esto fue un homicidio”: una investigación forense independiente cuestiona la autopsia oficial de Kurt Cobain que determinó una muerte por suicidio
Aunque la Oficina del Médico Forense del condado de King asegura estar abierta a revisar conclusiones si surge evidencia nueva, afirmó que hasta ahora no existe nada que justifique reabrir el caso.

Un cartel en el parque Kurt Cobain en Aberdeen, Washington, el 1 de abril de 2014
Más de tres décadas después de la muerte de la leyenda del rock Kurt Cobain, una investigación forense independiente puso en duda la versión oficial que concluyó que el líder de Nirvana murió en un suicidio, por una herida de bala autoinfligida. El informe, difundido por el tabloide británico Daily Mail, sostiene que existen inconsistencias médicas y criminalísticas que podrían apuntar a un asesinato.
Cobain, oriundo de Aberdeen, Washington, murió el 5 de abril de 1994, a los 27 años, tras un disparo de escopeta en su casa de Seattle. En ese momento, el médico forense del condado de King determinó que su caso se trató de un suicidio. Sin embargo, el nuevo análisis —elaborado por un grupo privado de especialistas— revisó tanto la autopsia como los materiales de la escena del crimen y llegaron a conclusiones opuestas a la versión oficial.
Uno de los nombres centrales del estudio es Brian Burnett, un analista con décadas de experiencia en reconstrucción de escenas y evaluación de evidencia compleja en casos similares. Según el reporte citado por el Daily Mail, Burnett ha participado en otras investigaciones polémicas, incluyendo la muerte del coronel de la Marina estadounidense James Sabow y el caso de Billey Joe Johnson Jr., donde sus conclusiones forenses desafiaron versiones oficiales.
La investigadora independiente Michelle Wilkins también formó parte del equipo de trabajo. Tras examinar el material durante varios días, aseguró que el especialista Burnett fue categórico: "Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto".
La investigación, que pasó por un proceso de revisión académica antes de ser aceptado en una revista especializada en ciencias forenses, enumera una serie de elementos de la escena del crimen y la autopsia que —según los autores— no encajan con una muerte inmediata por arma de fuego.
Entre los elementos de discrepancia mencionan daños orgánicos asociados a la falta de oxígeno, hallazgos que suelen aparecer en casos de sobredosis.
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La hipótesis planteada es que el músico pudo haber sido incapacitado previamente por un grupo de personas con heroína y que el disparo habría ocurrido después de ese potencial hecho. Wilkins afirmó que algunos signos “no corresponden con alguien que murió muy rápido por el impacto de una escopeta” y que la necrosis detectada en órganos como el cerebro y el hígado es más compatible con una sobredosis que con un disparo instantáneo.
El informe también cuestiona la organización de la escena del crimen. El kit de heroína, según el reporte, fue hallado ordenado, con jeringas tapadas, y la mano izquierda del cantante —que supuestamente estaba cerca del arma con la que oficialmente se suicidó— aparecía inusualmente limpia, algo que los investigadores consideran poco frecuente en suicidios con escopeta. Asimismo, analizaron la posición del cartucho y la mecánica del arma, concluyendo que ciertos detalles no coinciden con la narrativa original.
La nota de suicidio del rockero también fue objeto de escrutinio. Según Wilkins, la parte superior parecería haber sido escrita por Cobain y se enfoca en su intención de abandonar la música, mientras que las líneas finales mostrarían diferencias en el trazo.
Pese a la repercusión del informe, las autoridades mantienen su postura oficial. Un portavoz de la Oficina del Médico Forense del condado de King indicó al Daily Mail que el organismo trabajó junto con las fuerzas de seguridad, realizó una autopsia completa y siguió todos los procedimientos antes de determinar que la muerte fue un suicidio. Aunque la oficina asegura estar abierta a revisar conclusiones si surge evidencia nueva, afirmó que hasta ahora no existe nada que justifique reabrir el caso.
En la misma línea, el Departamento de Policía de Seattle reiteró que no planea retomar la investigación y que la conclusión oficial continúa siendo la misma.
Wilkins subrayó que el objetivo del equipo no es promover arrestos inmediatos, sino lograr mayor transparencia y que las pruebas sean reconsideradas. “Si nos equivocamos, demuéstranoslo”, afirmó.