fbpx

Hispanos y negros, los votantes que más rápido abandonan la izquierda

Según un estudio, el progresismo está dejando de seducir a los estadounidenses.

La izquierda está perdiendo la batalla en las mentes del electorado americano”. Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por Morning Consult. La empresa recaba las valoraciones de al menos 750.000 votantes registrados desde 2017. 

Menos izquierdistas

En 2017, el 9% del electorado se declaraba “muy progresista”, a lo que se sumaba otro 15% que se declaraba “progresista”, y un 10% que se define como “moderadamente progresista”. En total, un 34%, del que un 9% era extremo. 

El porcentaje de los votantes que se declara “muy progresista” se mantiene en un 9%, pero los “progresistas” han caído al 11% y los que lo son de forma moderada, a un 7%. En total, sólo un 27% se considera de izquierdas, 7 puntos menos que hace sólo cinco años

Igual porcentaje de conservadores

No ocurre lo mismo con quienes se declaran conservadores. Quienes dicen serlo de forma moderada han pasado del 11 al 9%. Los que se definen como conservadores siguen siendo, en 2022 como en 2017, el 16% de la población americana. Mientras, los “muy conservadores” eran el 11% de los votantes hace un lustro, y en 2022 son el 14%. Así, quienes se definen en la derecha eran en 2017 un 38% (cuatro puntos más que los izquierdistas), y ahora son el 39% (12 puntos más que los izquierdistas)

Si hay menos izquierdistas, y se mantiene la proporción de los conservadores, ¿qué posición política es la que aumenta? Por un lado, aumenta el número de “moderados”, o centristas, que son el 28% de los votantes, por el 24% de hace cinco años. Y, por otro, el 3% no se definía en 2017, y ahora es el 7%. Al menos desde el uso masivo de internet, uno de los problemas que se achacan a la política en los Estados Unidos es la polarización. La encuesta de Morning Consult parece indicar que ese problema se ha mitigado: El número de progresistas decrece y el de conservadores no aumenta, pero el de moderados, sí. 

En la cohorte de los más jóvenes, de 18 a 34 años, el porcentaje de quienes se definen de izquierdas “ha caído más que en cualquiera de los otros grupos de edad”, dice el informe. Pasan del 47 al 34%. En esa tasa de abandono de la izquierda le siguen las siguientes cohortes de edad, de modo que es menos pronunciada cuanto mayor es la edad: 35-44, 45-64 y mayores de 65. 

Negros e hispanos

Pero quizás lo más significativa es la evolución del voto negro e hispano. Según dice el estudio, “para cada grupo de edad, los votantes negros e hispanos abandonarían la ideología de izquierdas con mayor probabilidad que los votantes blancos”. 

Un 45% de los votantes blancos son conservadores y un 25% izquierdistas, con otro 26% moderado. Negros e hispanos están más a la izquierda, pero abandonan esa posición a un ritmo muy alto para haber pasado sólo cinco años. 

Los hispanos son más conservadores

Un 49% de los negros se definía de izquierdas, y ahora es sólo un 34%. Por lo que se refiere al voto hispano, la mitad era de izquierdas en 2017, y hoy es el 34%. Lo interesante es que en el caso de los hispanos sí ha habido un aumento de los conservadores: del 25 al 29%. Llama la atención el aumento de quienes se definen como muy conservadores entre los hispanos que tienen un título de postgrado. Son el grupo más numeroso, junto con los “muy progresistas”. 

Estos cambios pueden tener efectos electorales. Entre otros hallazgos del estudio, a medida que los estadounidenses se definen en menor medida como izquierdistas, identifican al Partido Demócrata con la izquierda con mayor frecuencia. Entre los que más han aumentado en su identificación de los demócratas con la izquierda están los hispanos: eran el 65% hace cinco años, y ahora son el 75%. 

"El talón de Aquiles del Partido Demócrata"

Ruy Teixeira es miembro de una de las corrientes moderadas del Partido Demócrata con mayor fuerza: la de los “nacionalistas de izquierdas”, que tienen como órgano oficioso The Liberal Patriot. Teixeira escribe en ese blog un artículo en el que se pregunta “¿Qué está pasando con los votantes hispanos de la clase trabajadora?”

Teixeira les define como “el talón de Aquiles del Partido Demócrata”. Cita dos estudios (uno todavía por publicar) que llegan a la misma conclusión: “Hubo un cambio de 16 puntos de margen a favor del GOP” en las elecciones de 2020. Entonces, a la pregunta de qué partido representa los intereses de “gente como tú”, el 51% de los hispanos dijo que el Partido Demócrata, pero el 48% dijo que el Republicano, por lo que los dos están muy cerca. 

Es más, reconoce que esa tendencia se ha profundizado en los últimos años, y cita entre otras consideraciones, la impopularidad de Biden entre los hispanos. Los últimos datos muestran que el 55% rechaza su ejecutoria, por un un 36% que la aprueba. Es más, “en la última encuesta de The Economist/YouGov, los votantes hispanos le dan a los republicanos 9 puntos de ventaja sobre los demócratas” en la media nacional.

El Partido Demócrata responde menos a sus intereses

Teixeira apunta a dos cuestiones. Por un lado, las luchas culturales lideradas por el Partido Demócrata ahuyentan al votante hispano conservador y moderado. Por otro, los hispanos están muy preocupados por las cuestiones económicas, y el Bidenomics se lo está poniendo difícil a los demócratas. 

Ileana Ros-Lehtien es la primera mujer hispana en ser miembro de la Cámara de Representantes, institución a la que ha servido de forma ininterrumpida durante 30 años (1989-2019) por el Partido Republicano. En un reciente artículo, la ex congresista también ofrece sus ideas sobre qué es lo que aleja a los hispanos del Partido Demócrata.

Por un lado, les gusta tener el control de la educación de sus hijos. El Partido Demócrata, que “está demasiado comprometidos con los sindicatos de profesores”, no puede ofrecerles eso a los hispanos. Lo mismo ocurre con la sanidad. Cada vez más, los hispanos quieren elegir qué cobertura sanitaria tener. Un tercer factor es el de la seguridad. Ellos la valoran mucho, y no están convencidos por las políticas de desfinanciar la Policía, que se han llevado a cabo en San Francisco o Nueva York, entre otras ciudades.