Medio siglo de maldición: un hispano llamado 'KAT', al rescate de los Knicks
Karl-Anthony Towns, de pasaporte dominicano, será esencial para unos New York Knicks que jugarán las Finales de la NBA casi tres décadas después.

Karl-Anthony Towns (New York Knicks), durante la temporada 2025-2026
Desde que la NBA nació allá por 1946 -bajo el nombre de Basketball Association of America (BAA)-, únicamente dos franquicias han desafiado las leyes del negocio, dos que mantienen su nombre y su ciudad desde que aparecieron en el panorama. Los Boston Celtics son una de ellas. La otra, los New York Knicks, un equipo con muchas historias que contar y que está ante la oportunidad de desquitarse y de romper una maldición que perdura desde hace más de medio siglo.
Este curso, su emblemático estadio, el Madison Square Garden, volverá a vivir unas Finales de la NBA, después de que los Knicks cumpliesen con creces con su cometido en los Playoffs de la NBA, superando a los Atlanta Hawks (4-2) en la primera ronda y barriendo a los Philadelphia 76ers (4-0) y a los Cleveland Cavaliers (4-0) en las semifinales y en la Final de la Conferencia Este, respectivamente.
Ahora, Nueva York regresa a la serie definitiva, con el objetivo de conquistar un título que se le resiste desde 1973, buscando romper el maleficio de las dos últimas Finales que disputó y perdió: en 1994 y 1999.
Primer resurgir y la gloria en los 70
En sus primeros años, los Knicks fueron una de las estructuras más potentes de la liga. Aunque no lograron el título, entre 1946 y 1953 alcanzaron siempre las Finales de Conferencia, con la única excepción de la temporada 1947-1948. Tras aquel periodo dorado, llegó el primer bache en la historia de la franquicia.
Su redención comenzó en la campaña 1968-1969, cuando disputaron las Finales de Conferencia, cayendo frente a los Celtics. Sin embargo, aquella derrota fue un punto de inflexión. Al año siguiente, llegó el primer Trofeo Larry O'Brien de su historia, venciendo a los Los Angeles Lakers en una de las Finales más recordadas de todos los tiempos.
Deportes
De jugar las Finales a caer al pozo en dos años: Dallas Mavericks, crónica de un colapso total
Alejandro Baños
Tras aquel éxito, los Knicks encadenaron una racha espectacular, posicionándose como una de las mejores franquicias y alcanzando cotas altas temporada tras temporada. En 1971 perdieron las Finales de Conferencia frente a los Baltimore Bullets -hoy, Washington Wizards- y, en 1972, cayeron frente a los Lakers en la última ronda.
Venganza ante los Lakers y posterior declive
Al año siguiente, en 1973, los Knicks se vengaron de la franquicia púrpura y dorada para sumar su segundo y último título hasta la fecha. Doce meses después disputaron la Final de la Conferencia Este y, tras ello, se sumergieron en un segundo declive.
No fue hasta la última década del siglo XX cuando los Knicks recuperaron su mejor versión sobre la cancha. Entre 1992 y el año 2000 siempre estuvieron entre las ocho mejores franquicias de la NBA, aunque no pudieron coronarse. Jugaron dos Finales de la NBA, perdiéndolas frente a los Houston Rockets en 1994 y ante los San Antonio Spurs en 1999. Después de aquello, el equipo volvió a entrar en un periodo convulso.
Siglo XXI: de la crisis absoluta a la redención
La trayectoria de los Knicks en el nuevo milenio ha sido, cuanto menos, tormentosa, y su desempeño deportivo, prácticamente nulo. Muchos lo achacan a la gestión desde los despachos: desde 2001 hasta 2024, las apariciones en los Playoffs fueron a cuentagotas, alcanzando, como mucho, las Semifinales de Conferencia en tres ocasiones.
La situación comenzó a revertirse el pasado año, cuando Nueva York se quedó a las puertas de las Finales tras caer en la Final de Conferencia frente a los Indiana Pacers. Este curso, tras finalizar en tercera posición de la Conferencia Este y maravillar al planeta basket en las eliminatorias, los Knicks tendrán la oportunidad de volver a ser lo que eran y sumar su tercer Anillo
'KAT', factor diferencial en los Knicks
Apodado KAT -por sus iniciales-, Towns está siendo una pieza vital. En su segundo año en Nueva York, durante la temporada regular disputó 75 juegos, promediando 20,1 puntos y 11,9 rebotes. Mientras tanto, en los Playoffs -donde ha estado presente en 14 juegos hasta el momento- mantiene 16,9 puntos y 10,6 rebotes por juego.