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Rick Scott, la primera voz disidente del GOP sobre el salón de baile de Trump: "Tenemos $39 billones de deuda"

Su argumento principal reside en la necesidad de ejercer una estricta disciplina fiscal ante el abultado déficit de la nación.

El senador Rick Scott.

El senador Rick Scott.Leandro Lozada/AFP.

Andrés Ignacio Henríquez

En lo que representa la primera muestra de disidencia interna dentro del bloque republicano sobre el ambicioso proyecto de infraestructura en la Casa Blanca, el senador Rick Scott (R-FL) se ha posicionado firmemente en contra de utilizar 400 millones de dólares del dinero de los contribuyentes para construir el salón de baile del presidente Donald Trump.

Su argumento principal reside en la necesidad de ejercer una estricta disciplina fiscal ante el abultado déficit de la nación.

En una entrevista concedida a NBC News el lunes por la noche, el legislador por Florida defendió que un proyecto de esta magnitud debe ser costeado íntegramente por el sector privado. “No sé por qué lo harías” con dinero de los impuestos “si ya está todo financiado”, expresó Scott, cuestionando la lógica de añadir gastos al presupuesto federal.

Para el senador, la situación económica del país no permite concesiones en el gasto público. “Tenemos 39 billones de dólares en deuda”, recordó de forma tajante, añadiendo que “tal vez deberíamos dejar de gastar dinero”.

Seguridad nacional frente a responsabilidad presupuestaria

Aunque Scott coincide en que la obra es necesaria para proteger a la plana mayor del gobierno, insiste en que los fondos ya están disponibles fuera del aparato estatal. En una declaración obtenida por The Hill, el senador instó a la oposición a permitir que el proyecto avance sin cargar la factura a los ciudadanos.

“Necesitamos el salón de baile y los demócratas deben superar su Síndrome de Trastorno por Trump y dejar de retenerlo. No necesitamos dólares de impuestos para ello porque el proyecto ya está pagado con fondos privados”, afirmó Scott.

Originalmente, el plan del presidente Donald Trump contemplaba que la nueva estructura fuera financiada mediante donaciones. No obstante, la urgencia generada por el reciente intento de ataque en el hotel Washington Hilton ha llevado a otros miembros del partido a proponer una vía de financiamiento pública y permanente.

La infraestructura subterránea: El plan de Lindsey Graham

En la otra acera del debate interno, el senador Lindsey Graham (R-SC) encabeza una iniciativa legislativa para autorizar los 400 millones de dólares.

Acompañado por las senadoras Katie Britt (R-AL) y Eric Schmitt (R-MO), Graham sostiene que el proyecto es mucho más que un salón de eventos. El diseño incluye una instalación militar subterránea y un anexo estratégico para el Servicio Secreto, vitales en casos de emergencia nacional.

Para mitigar el impacto fiscal, los proponentes sugieren compensar los costos con aranceles aduaneros y tasas de uso en parques nacionales. Graham estableció una distinción entre lo que es infraestructura de defensa y lo que es decoración interior.

“Debajo habrá muchas cosas militares. Habrá un anexo del Servicio Secreto y lo pagaremos compensándolo con tasas de aduana”, explicó Graham durante una rueda de prensa. “Se pueden usar donaciones privadas, pero creo que deberían usarse para comprar porcelana [fina] y cosas así”, dijo.

La propuesta republicana busca garantizar que el presidente y su gabinete cuenten con un espacio blindado dentro de los terrenos de la Casa Blanca. Según Graham, la vulnerabilidad mostrada en eventos externos es inaceptable.

“Estoy convencido de que, si hubiera habido un salón de baile presidencial adyacente a la Casa Blanca, el tipo nunca habría entrado”, sentenció el legislador refiriéndose al atentado del fin de semana pasado y subrayando que la seguridad del mando nacional debe prevalecer sobre las disputas logísticas.

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