ANÁLISIS
Los republicanos de la Cámara rechazan el intento de los demócratas del Senado de poner fin al caos en los aeropuertos
Por su parte, el presidente Trump firmó el viernes una orden ejecutiva que ordena a los funcionarios federales asegurar que los empleados de la TSA reciban el pago retroactivo durante el cierre en curso del DHS.

Mike Johnson en la Cámara
El enfrentamiento presupuestario en Washington volvió a tensarse este viernes, después de que los republicanos de la Cámara de Representantes, encabezados por Mike Johnson, frenaran un esfuerzo del Senado destinado a poner fin a la crisis que mantiene a miles de empleados de seguridad aeroportuaria trabajando sin recibir salario. La decisión prolonga el cierre parcial del Gobierno.
Desde mediados de febrero, la falta de financiación federal ha obligado al personal de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) a continuar en sus puestos sin cobrar, provocando largas filas, retrasos y advertencias a los viajeros para que lleguen con varias horas de antelación.
Johnson calificó el acuerdo del Senado como "una broma" y "una maniobra", argumentando que la Cámara Alta excluía deliberadamente fondos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza (CBP), algo que los republicanos consideran inaceptable.
Una propuesta temporal sin futuro claro
Los líderes republicanos de la Cámara han planteado una solución temporal: extender por 60 días la financiación de todo el DHS mientras continúan las negociaciones. Pero la propuesta parece enfrentar dificultades para avanzar, ya que los demócratas han dejado claro que no apoyarán un plan que no incluya la revisión de los protocolos de ICE, tras las críticas por sus tácticas y por la muerte de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes de inmigración.
Aunque los republicanos controlan ambas cámaras, las reglas del Senado obligan a contar con 60 votos para aprobar cualquier proyecto presupuestario. Y aun si la Cámara lograra aprobar una nueva propuesta, el Senado ha suspendido sus sesiones durante dos semanas, lo que retrasaría cualquier avance.
La posición de la Casa Blanca
Por su parte, el presidente Trump firmó el viernes una orden ejecutiva que ordena a los funcionarios federales asegurar que los empleados de la TSA reciban el pago retroactivo durante el cierre en curso del DHS.
Trump calificó la situación como una "emergencia", aludiendo a la fuerte presión que atraviesan las operaciones de seguridad en los aeropuertos.
"En consecuencia, por la presente instruyo al secretario de Seguridad Nacional, en coordinación con el director de la Oficina de Administración y Presupuesto, a utilizar fondos que tengan una relación razonable y lógica con las operaciones de la TSA para proporcionar a los empleados de la TSA la compensación y los beneficios que habrían recibido de no ser por el cierre del DHS liderado por los demócratas, de conformidad con la ley aplicable, incluida la 31 U.S.C. 1301(a)".
Un Senado dispuesto a avanzar, pero sin apoyo en la Cámara
El Senado aprobó el viernes un paquete para financiar la mayor parte del Departamento de Seguridad Nacional, incluida la TSA, la Guardia Costera y FEMA, pero dejando fuera a ICE y a la Patrulla Fronteriza.
Chuck Schumer, el líder de la minoría demócrata en el Senado, declaró: "Esto es exactamente lo que queríamos. Esto es lo que pedimos, y estoy muy orgulloso de mi caucus. Mi caucus mantuvo la línea. Si los republicanos no hubieran bloqueado sus intentos iniciales, esto podría haberse hecho hace tres semanas".
Sin embargo, la medida chocó de inmediato con la oposición republicana en la Cámara. "No vamos a aceptar la basura del Senado", declaró el congresista Chip Roy en X, asegurando que la Cámara enviará una contrapropuesta que respalde plenamente a la CBP y a ICE.
Impacto creciente en aeropuertos y trabajadores
Para aliviar la presión, el Gobierno federal ha comenzado a desplegar agentes de ICE en los aeropuertos. La medida ha generado fuertes críticas de demócratas, activistas y algunos republicanos, quienes advierten que estos agentes no están capacitados para tareas de seguridad aeroportuaria y que su presencia podría agravar la situación.