Cultivar a los líderes del mañana para proteger el sueño americano requiere de inversión
Mientras los desafíos globales exigen nuevas soluciones, la importancia de cultivar liderazgo latino nunca ha sido mayor. Nuestra nación no puede darse el lujo de dejar talento fuera.

Imagen de archivo de un estudiante
¿Sigue vivo el sueño americano?
Una encuesta reciente del Wall Street Journal reveló que casi el 70 % de los estadounidenses cree que el sueño americano ya no es una realidad o que nunca lo fue. Es el nivel más alto en más de 14 años de encuestas. Además, casi el 80% de los encuestados no confía en que la vida de la próxima generación será mejor que la de la generación anterior.
Mantener vivo el sueño americano NO es solo una tarea de los políticos, es un papel que todos debemos desempeñar compartiendo y promoviendo los principios que ayudan a nuestra generación a acercarse a ese sueño.
Para mí, mi sueño americano comenzó en el Valle Central de California, en un campamento de trabajadores agrícolas donde mis padres trabajaban largas horas, desde el amanecer hasta el anochecer, para mantener a nuestra familia de cinco hijos. Ninguno de los dos tuvo la oportunidad de terminar la escuela primaria, pero lo que les faltó en educación formal lo compensan con perseverancia, compromiso y fe. De ellos aprendí que la dignidad viene del trabajo duro y que la oportunidad llega cuando alguien cree en tu potencial.
Esas primeras lecciones me guiaron en un camino que nunca hubiera imaginado siendo niña en ese campamento. De ser hija de trabajadores agrícolas a servir como presidenta y directora ejecutiva del Congressional Hispanic Leadership Institute (CHLI) durante los últimos 14 años. Mi camino ha sido moldeado por los valores de perseverancia, educación y comunidad. Mi historia no es única: es la historia de muchas familias latinas que, a pesar de sus comienzos humildes, han inculcado en sus hijos la creencia y el ánimo de que el futuro puede ser más brillante.
"Cuando abres puertas e invitas a los nuestros, los latinos no solo entran, los latinos lideran".
Creo que es importante honrar nuestro pasado e invertir en el futuro. Por eso, en CHLI defendemos un principio que ha guiado nuestro trabajo por más de 20 años: promover la diversidad de pensamiento en todo lo que hacemos.
La diversidad de pensamiento no es solo nuestro enunciado de visión o un lema, es un reconocimiento de que nuestra nación prospera cuando los líderes aportan diferentes perspectivas, experiencias vividas y soluciones. Nuestra comunidad conoce bien esta verdad. Somos agricultores y ganaderos, dueños de pequeños negocios y emprendedores, servidores públicos y educadores. Cada uno de nosotros carga una historia moldeada por nuestra familia, cultura y compromisos. Cuando estas historias se expresan en posiciones de liderazgo, surge la innovación y las políticas se vuelven más representativas de las personas a las que sirven.
En CHLI hemos sido testigos directos del poder de invertir en los líderes del mañana. A través de nuestros programas de liderazgo, pasantías e iniciativas de mentoría, damos a los jóvenes latinos las herramientas, redes y confianza para liderar. Una y otra vez, he conocido a estudiantes que me recuerdan a mí misma a su edad: inseguros de si pertenecen a ciertos espacios, pero llenos de potencial. Y una y otra vez los he visto crecer, demostrando que cuando abres puertas e invitas a los nuestros, los latinos no solo entran, los latinos lideran.
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Hoy, mientras los desafíos globales exigen nuevas soluciones, la importancia de cultivar liderazgo latino nunca ha sido mayor. Nuestra nación no puede darse el lujo de dejar talento fuera. Debemos continuar formando una generación de líderes que abracen tanto su herencia como su responsabilidad de construir un futuro más inclusivo y próspero.
Para mí, honrar el Sueño Americano es mirar hacia adelante con propósito. Es recordar las manos de mis padres, desgastadas por el trabajo en el campo, y reconocer que sus sacrificios prepararon el camino para que yo sirviera a nuestros futuros líderes y fuera una voz para ellos. Cada niño y estudiante en nuestro país debe sentirse inspirado e invitado a contribuir, compartir y liderar. El futuro de nuestro país está en sus manos, y debemos apoyarlos mientras todos buscamos una unión más perfecta.
Nuestras historias, nuestras voces y nuestras ideas son la fortaleza de Estados Unidos. Al abrazarlas, hacemos más que honrar nuestra herencia, impulsamos un futuro donde cada joven latino pueda verse a sí mismo no sólo como parte de la historia, sino como parte del liderazgo de la nación.