ANÁLISIS
Socialismo del s.XXI: el 94% de la población de Cuba vive en la extrema pobreza
Ocho de cada diez cubanos se saltan comidas por falta de dinero o alimentos, los apagones encabezan la lista de problemas y el rechazo al régimen supera el 95%. El nuevo informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos dibuja un país al límite, donde la pobreza extrema, el hambre y el deterioro de los servicios básicos se han convertido en la norma.

Cuba atraviesa una de las peores crisis en su historia moderna
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) publicó su IX Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba (2026), basado en 1.318 entrevistas realizadas entre el 27 de junio y el 29 de julio en las 15 provincias y 79 municipios del país.
Los resultados muestran un panorama de colapso generalizado, marcado por la pobreza extrema masiva, la crisis alimentaria, el deterioro de las viviendas e infraestructuras, y un rechazo casi unánime a la gestión del régimen. Según sus autores, los datos refuerzan la necesidad de una transformación política, económica y social urgente.
94% en pobreza extrema y crisis alimentaria
Según el documento, el 94% de los cubanos se encuentra en situación de pobreza extrema. El cálculo se basa en una tasa de cambio de 510 CUP por dólar (mediana de octubre 2025 a junio 2026) y en la línea internacional de $1,90 diarios del Banco Mundial.
El 68% de los hogares declara ingresos mensuales inferiores a 20.001 CUP. Ocho de cada diez de estos hogares afirman tener dificultades incluso para adquirir lo esencial. Entre las personas mayores de 60 años, el 47% vive con ingresos por debajo de la pensión mínima oficial (3.056 CUP).
La crisis alimentaria se ha agravado: 8 de cada 10 cubanos han tenido que omitir al menos una comida diaria en los últimos seis meses por falta de dinero o escasez de alimentos (hace un año eran 7 de cada 10). Entre los mayores de 61 años, la cifra sube a 9 de cada 10.
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Viviendas en ruinas y vulnerabilidad de los adultos mayores
Solo el 57% de los encuestados declara residir en vivienda propia (frente al 62% en 2019). Un 21% vive en situación de inseguridad habitacional: ocupando viviendas sin título, en albergues, campamentos o en la calle.
El estado de conservación es crítico: el 47% de las viviendas necesita reparaciones, el 25% reparaciones urgentes y el 7% está en peligro de derrumbe. Solo el 18% se encuentra en buen estado. Los mayores de 70 años concentran los peores indicadores: representan el 26% de quienes viven en viviendas en peligro de derrumbe y apenas el 8% de quienes habitan viviendas en buen estado.
Los problemas más urgentes, según la población
- Apagones: 70%
- Crisis alimentaria: 52%
- Costo de la vida / inflación: 45%
- Sanidad y medicinas: 34%
- Salarios: 27%
- Inseguridad y violencia: 24%
Infraestructura pública en colapso
La evaluación de los servicios públicos es devastadora. El 95% considera malo el estado de la electricidad. Le siguen la recogida de basura y vertederos (87%), internet y telefonía (86%), acueductos y alcantarillado (84%), hospitales y centros de salud (82%) y carreteras (80%). Las escuelas reciben la valoración menos negativa, aunque el 56% las considera en mal estado.
En conjunto, el 95% de los encuestados valora las infraestructuras como regulares o malas.
Rechazo masivo a la gestión del régimen
El 95% de los cubanos desaprueba la gestión económica y social del Gobierno de Miguel Díaz-Canel y Manuel Marrero Cruz. Solo el 3% la valora positivamente. Las opiniones negativas se mantienen uniformes en todos los grupos de edad (entre el 92% y el 96%).
El 84% desconfía de que las recientes medidas económicas del Gobierno mejoren la situación del país. Solo el 6% espera un efecto favorable.
Expectativas de cambio y modelo deseado
En cuanto al tipo de cambio deseado, el 77% reclama transformaciones tanto políticas como económicas. Solo el 9% se limita a pedir cambios económicos, el 7% exige el fin del embargo estadounidense y el 4% prefiere únicamente cambios políticos. La opción de mantener la situación actual es prácticamente nula (0%).
Sobre salud y educación, el 66% prefiere un modelo mixto (público y privado). El 21% opta por un sistema exclusivamente público y solo el 6% por uno exclusivamente privado. El apoyo al modelo mixto es especialmente alto entre los jóvenes (78% en el grupo de 18 a 30 años).