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Así se militarizó la economía venezolana: un informe conecta su expansión con el modelo GAESA de Cuba

El Miranda Center for Democracy presentó en Washington una investigación que compara la estructura empresarial de las Fuerzas Armadas venezolanas con el conglomerado militar cubano. El reporte identifica 44 entidades vinculadas al Ministerio de Defensa de Venezuela y documenta su presencia en sectores como petróleo, minería, banca, seguros, agricultura y comercio.

El exdictador venezolano Nicolás Maduro y el cubano Raúl Castro (Archivo)

El exdictador venezolano Nicolás Maduro y el cubano Raúl Castro (Archivo)AFP

Diane Hernández
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Las Fuerzas Armadas de Venezuela construyeron durante las últimas décadas una extensa estructura empresarial que les permitió intervenir directamente en sectores estratégicos de la economía, desde el petróleo y la minería hasta la banca, los seguros, la agricultura y el comercio, según un informe presentado en Washington por el Miranda Center for Democracy.

La investigación, titulada Armies that Own Economies: Military-Commercial Capture in Cuba and Venezuela, compara el sistema venezolano con GAESA, el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas del régimen cubano que, según el estudio, controla entre el 40% y el 50% de la economía de Cuba.

El reporte sostiene que ambos países desarrollaron modelos diferentes en su forma, pero similares en su funcionamiento. Cuba concentró buena parte de la actividad económica militar en una sola estructura, GAESA, mientras que Venezuela distribuyó ese poder entre decenas de empresas, fundaciones y organismos vinculados al Ministerio de Defensa.

44 entidades bajo la órbita del Ministerio de Defensa venezolano

El estudio identifica 44 entidades vinculadas al Ministerio de Defensa de Venezuela, entre ellas 24 empresas y 20 fundaciones o servicios autónomos.

Sus operaciones se extienden a finanzas, petróleo, minería, manufactura, agricultura, tecnología, logística y comercio minorista, entre otros sectores.

El informe señala además que el Ministerio de Defensa venezolano no publica su informe anual de actividades y cuentas desde 2015, pese a tratarse de un mecanismo de rendición de cuentas previsto legalmente.

Al menos 103 oficiales militares han ocupado puestos en juntas directivas de empresas estatales, según las investigaciones recopiladas por el Miranda Center.

Para los autores, esa expansión permitió que las Fuerzas Armadas fueran mucho más allá de sus funciones tradicionales de defensa y se convirtieran en un actor empresarial con capacidad para administrar recursos y participar directamente en el mercado.

Banca, seguros y un circuito financiero militar

La influencia militar venezolana también alcanza al sistema financiero.

Según el informe, el Ministerio de Defensa posee el 99% del Banco de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (BANFANB), que administra nóminas militares y recursos vinculados al sistema de pensiones.

También controla Seguros Horizonte, descrita en el reporte como la segunda mayor aseguradora del país y encargada de coberturas para los distintos componentes de las Fuerzas Armadas.

El Miranda Center considera que esas instituciones conforman un circuito financiero capaz de captar y redistribuir recursos con menor dependencia de organismos civiles.

Petróleo, oro y coltán

Una de las compañías más relevantes dentro de la estructura analizada es CAMIMPEG, la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas.

La empresa participa en actividades vinculadas al sector petrolero y posee licencias relacionadas con la exploración y explotación de oro y coltán en el Arco Minero del Orinoco, según la investigación.

El resumen del Miranda Center señala además que en esa región operan grupos armados ilegales, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y estructuras criminales como el Tren de Aragua.

El reporte plantea que la presencia militar en sectores extractivos coloca a las Fuerzas Armadas en una posición privilegiada dentro del proceso mediante el cual los recursos naturales venezolanos se transforman en ingresos.

Desde fábricas hasta agricultura y televisión

La dimensión empresarial militar no termina en petróleo o minería.

El informe identifica compañías vinculadas a las Fuerzas Armadas dedicadas a la producción de textiles, uniformes, agua embotellada y electrodomésticos, así como a actividades agrícolas y ganaderas.

También menciona empresas de transporte pesado, ensamblaje de vehículos, distribución de neumáticos, fabricación naval, imprentas, agencias de viajes e incluso una plataforma de televisión digital que comercializa publicidad.

Según Miranda Center, las compañías militares pueden beneficiarse además de un acceso preferente a determinados recursos controlados por el Estado, lo que altera las condiciones en las que compiten las empresas privadas.

El modelo de empresas mixtas

Otro elemento destacado por la investigación es el uso de sociedades mixtas.

​El reporte identifica estructuras en las que la participación se divide habitualmente en 51% para la contraparte militar y 49% para socios privados.

​De acuerdo con el estudio, el sector privado puede aportar capital, tecnología o experiencia técnica, mientras que las estructuras militares ofrecen acceso a licencias, recursos, infraestructura o contratos del Estado.

​El informe considera que este tipo de sociedades contribuyó a consolidar una red de intereses económicos alrededor del poder militar.

GAESA, el modelo cubano

Para explicar el fenómeno venezolano, Miranda Center dedica buena parte de su investigación a GAESA —Grupo de Administración Empresarial S.A.—, el conglomerado perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

Según el estudio, GAESA controla aproximadamente entre el 40% y el 50% de la economía cubana mediante compañías que operan en turismo, comercio exterior, banca, remesas y logística.

El conglomerado habría tenido en 2024 alrededor de 17.900 millones de dólares en activos, incluidos más de 14.400 millones en cuentas bancarias, según documentos filtrados citados por la investigación.

Pese al volumen de recursos, GAESA no publica estados financieros, no aparece de forma transparente en el presupuesto nacional y sus cuentas no están sometidas a los mecanismos ordinarios de auditoría pública, sostiene el reporte.

La cúpula del régimen cubano: Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro

La cúpula del régimen cubano: Miguel Díaz-Canel y Raúl CastroAFP

Menos de 15 personas en la cúpula de GAESA

El Miranda Center señala que la dirección de GAESA estaría concentrada en un reducido grupo de menos de 15 personas vinculadas al círculo de poder cubano.

La investigación sostiene que Raúl Castro promovió la creación de una estructura que permitiera concentrar grandes recursos económicos en un reducido grupo de dirigentes de confianza.

Posteriormente, bajo el liderazgo del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro, GAESA amplió sus operaciones hacia turismo, puertos, logística, importaciones, comercio exterior y sectores relacionados con los combustibles.

Rodríguez López-Calleja dirigió el conglomerado hasta su muerte en 2022.

Venezuela transfirió al menos $63.800 millones a Cuba desde 2000

El informe también analiza el papel que desempeñó Venezuela en el crecimiento económico de las estructuras cubanas.

​Según los cálculos del Miranda Center, desde el año 2000 Venezuela transfirió a Cuba el equivalente de al menos 63.800 millones de dólares mediante petróleo subsidiado, inversiones en infraestructura, alivio de deuda y acuerdos energéticos preferenciales.

​Alrededor de 57.400 millones corresponderían al valor ajustado por inflación de los suministros petroleros venezolanos.

​Para 2008, Venezuela enviaba aproximadamente 115.000 barriles de petróleo diarios a Cuba, mientras que entre 2005 y 2013 las entregas se situaron de forma habitual entre 90.000 y 105.000 barriles por día, según las cifras reunidas en la investigación.

​El reporte sostiene que esos recursos fortalecieron sectores estratégicos de la economía cubana que terminaron bajo la influencia de GAESA.

GAESA y el control de la infraestructura de combustible en Cuba

La investigación estima además que compañías vinculadas a GAESA influyen o controlan más del 80% de la infraestructura y logística relacionadas con el combustible que entra en Cuba, incluidos sistemas de almacenamiento, instalaciones portuarias, transporte, mecanismos de importación y operaciones en divisas.

El documento reconoce que el porcentaje exacto no puede verificarse de forma independiente debido a la falta de transparencia de las instituciones cubanas.

Miranda Center también cita una investigación de CubaNet según la cual varias empresas autorizadas recientemente a importar hidrocarburos tenían vínculos con GAESA, ministerios estatales o personas relacionadas con la familia Castro.

La conclusión de aquella investigación, recogida en el informe, fue que “GAESA no ha renunciado a su monopolio”.

Una estructura diseñada para sobrevivir a los cambios políticos

La principal conclusión del Miranda Center es que la participación empresarial de los militares en Cuba y Venezuela no debe analizarse solamente como un problema económico.

El centro sostiene que el acceso a empresas, recursos y posiciones de dirección puede convertirse en un mecanismo para generar lealtades dentro de las Fuerzas Armadas y aumentar la dependencia de los oficiales respecto del sistema político que les concede esos beneficios.

El informe resume esa tesis señalando que “un aparato militar que posee la mitad de la economía no necesita dar un golpe de Estado; simplemente puede comprar su supervivencia política”.

Por esa razón, los autores plantean que cualquier eventual transición política en Venezuela o Cuba debería contemplar la separación entre las Fuerzas Armadas y las actividades comerciales, además de mecanismos de transparencia, auditoría y supervisión sobre las empresas militares.

Para Miranda Center, desmontar esas estructuras económicas no sería únicamente una reforma posterior a una transición democrática, sino una condición para impedir que el aparato de poder sobreviva mediante empresas, intermediarios o estructuras formalmente privadas.

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