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Trump le pidió a Delcy Rodríguez no tocar a Machado, y aun así el regreso de la opositora a Venezuela se frustró

De acuerdo con un reporte del WSJ, Trump advirtió que un arresto o cualquier atentado/daño a la líder opositora desataría una crisis política en Washington para su propia estrategia hacia Venezuela, donde Machado cuenta con respaldo en ambos partidos del Congreso estadounidense.

María Corina Machado y Donald Trump en una imagen de archivo

María Corina Machado y Donald Trump en una imagen de archivoRAUL BRAVO-KENT NISHIMURA / AFP

Emmanuel Alejandro Rondón

María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, tenía luz verde para regresar a Venezuela tras varios meses en el exilio antes de que su viaje terminara abortado en pleno vuelo, según un nuevo reporte exclusivo del Wall Street Journal.

Un jet privado despegó el viernes pasado desde Virginia con destino a Curazao, primer paso de un plan para reingresar a su país por primera vez desde que huyó en diciembre para ir a Oslo, Noruega. Los planes de vuelo y los derechos de aterrizaje ya habían sido aprobados, incluido el permiso especial para que Machado —cuyo pasaporte está vencido— pudiera aterrizar en la isla, de acuerdo con personas familiarizadas con el operativo citadas por el diario.

Cerca de una hora después del despegue, el despachador de la compañía chárter ordenó a los pilotos dar la vuelta sobre Carolina del Norte y regresar a Washington. Machado y su equipo quedaron sorprendidos por la decisión, ya que creían contar con garantías suficientes de altos funcionarios de la Administración Trump para completar el viaje. Incluso, tras la cancelación de su viaje, un mensaje de texto que Machado envió a un alto funcionario del Departamento de Estado buscando una explicación no obtuvo respuesta clara, informó el WSJ.

De hecho, la luz verde fue tal que el propio presidente Donald Trump había llamado por teléfono a la líder interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, el viernes pasado para pedirle explícitamente que no actuara contra Machado ni pusiera en riesgo su integridad si esta regresaba al país, de acuerdo con personas familiarizadas con la conversación citadas por el WSJ.

De acuerdo con el reporte, Trump advirtió que un arresto o cualquier atentado/daño a la líder opositora desataría una crisis política en Washington para su propia estrategia hacia Venezuela, donde Machado cuenta con respaldo en ambos partidos del Congreso estadounidense.

Sin embargo, a pesar del respaldo directo del propio presidente a su regreso, el vuelo terminó cancelado horas más tarde. El WSJ atribuye la marcha atrás a un cambio de percepción entre funcionarios estadounidenses, que llegaron a creer que Machado planeaba completar el trayecto por mar desde Curazao, replicando una peligrosa ruta que usó para escapar de Venezuela.

Las autoridades holandesas, que administran los asuntos exteriores de Curazao, tomaron entonces la decisión de retirar el permiso de aterrizaje al confirmar que Washington no respaldaba con seguridad la operación.

Sin desistir de su enfoque de regresar a Venezuela, Machado intentó una segunda vía el domingo, esta vez desde Panamá, con la intención de volar directo a Caracas. Pero Copa Airlines le impidió abordar, citando el temor a represalias del gobierno venezolano contra una de las pocas aerolíneas comerciales que aún opera vuelos al país.

Desde Ciudad de Panamá, Machado dijo en un video difundido en redes sociales que la catástrofe volvía “imposible postergar” su regreso, y culpó al régimen venezolano de bloquearla, sin mencionar en ningún momento el rol de la Administración Trump en la cancelación de su primer intento.

Esta versión del WSJ sobre el regreso frustrado de Machado es diametralmente opuesta a un primer artículo de Axios, que reportó que altos funcionarios anónimos de la Administración Trump —cinco, según el medio— calificaron la insistencia de Machado como “oportunismo político” y la definieron como “grotesca”. Uno de ellos incluso la acusó de buscar “una foto suya repartiendo nuestra ayuda” en momentos en que el país enfrenta una emergencia humanitaria tras los terremotos. Esa nota no menciona en ningún momento que el viaje contara con aprobación previa de Washington ni que Trump personalmente hubiera intercedido ante Rodríguez a favor de la seguridad de Machado — un dato que contradice directamente el relato de una Casa Blanca uniformemente hostil hacia ella.

Un tercer reporte, de Semafor, matiza ambas versiones. Según esa nota, una persona familiarizada con la situación aseguró que Trump “no está en contra” de que Machado regrese, sino que simplemente “no quiere que todo el esquema estalle de la noche a la mañana” antes de tiempo. Esa distinción —entre el presidente personalmente y el resto del aparato de su Administración— sugiere que la resistencia a Machado no proviene de una postura unificada de la Casa Blanca, sino de fricciones internas entre distintos funcionarios con lecturas encontradas sobre el momento político de Venezuela. Una situación que ha sido común durante el segundo mandato de Trump.

Las tres versiones, leídas en conjunto, apuntan a una explicación compleja y matizada a pocos meses de las midterms. La Casa Blanca, que ha promovido la transición venezolana como uno de los éxitos de política exterior de Trump, enfrenta en estos momentos un serio problema con la guerra con Irán, que amenaza con convertirse en un lastre político si no se encuentra una solución rápida. Un regreso desordenado de Machado, temen algunos funcionarios, podría encender tensiones sociales en un país que ya enfrenta la peor crisis humanitaria de su historia reciente tras los terremotos, y poner en riesgo el frágil arreglo de Washington con el régimen interino de Rodríguez, que ya enfrenta un creciente malestar popular por su respuesta ineficiente a las primeras horas del desastre y la represión estatal de los últimos días contra quienes se animan a alzar la voz contra las autoridades chavistas.

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