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Llegan los primeros grupos rescatistas internacionales y ayuda humanitaria a Venezuela: encabezan República Dominicana, El Salvador, México y EEUU

La llegada de los equipos extranjeros se produce en un momento decisivo: ante la escasez de maquinaria pesada y las críticas a la respuesta oficial, la sociedad civil venezolana —dentro del país y en la diáspora— se organizó como pudo para rescatar a las víctimas atrapadas bajo los escombros.

Soldados salvadoreños antes de abordar un avión con destino a Venezuela

Soldados salvadoreños antes de abordar un avión con destino a VenezuelaAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Los primeros equipos de rescate internacionales y los primeros cargamentos de ayuda humanitaria comenzaron a llegar a Venezuela más de 24 horas después de los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron el centro y la costa norte del país, con La Guaira como la zona más golpeada. Entre los primeros contingentes en aterrizar figuran los de República Dominicana y El Salvador, que se sumaron a las labores de búsqueda mientras decenas de personas continúan atrapadas entre los escombros. Luego aterrizó la delegación mexicana y parte del liderazgo estadounidense que organizará a sus grupos de rescate y tropas en el terreno.

De acuerdo con imágenes de la televisora estatal venezolana, el primero de los tres aviones enviados por El Salvador llegó la noche del jueves con rescatistas, paramédicos e insumos. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, había ofrecido el despliegue de 300 rescatistas y 50 toneladas de equipos, medicamentos y suministros. El contingente fue recibido por el ministro de Defensa del régimen, el general Gustavo González López. Por su parte, el presidente dominicano, Luis Abinader, anunció el envío de equipos especializados de búsqueda, rescate y atención de emergencias de las Fuerzas Armadas, que arribaron a La Guaira con equipos de última generación.

La ayuda externa aterrizó en un momento crítico. A la espera de los equipos extranjeros, los venezolanos dentro del país y la diáspora se organizaron de forma masiva para asistir a las víctimas y a los heridos. A través de donaciones privadas —grandes y pequeñas— se compraron cascos, guantes, lentes de protección, cuerdas, camas, agua y comida para sostener las labores de rescate, en las que también participaron bomberos y algunos funcionarios. VOZ pudo conocer de al menos dos grupos de venezolanos que, en un esfuerzo conjunto improvisado, compraron cientos de equipos útiles para rescate. En redes sociales también hubo reportes de múltiples donaciones por todas las ciudades afectadas.

Aunque hay maquinaria pesada desplegada en varios puntos, la escasez es generalizada. En La Guaira y en sectores de Caracas, los vecinos trabajaron con picos, palas y mandarrias y, en muchos casos, removieron los escombros a mano limpia. Corresponsales en la zona reportaron que en barrios enteros los cuerpos de emergencia llegaron tarde, en número insuficiente y sin equipos pesados, lo que dejó a buena parte de los damnificados a su propia iniciativa durante las primeras horas.

La respuesta de las autoridades chavistas ha concentrado fuertes críticas. La organización opositora Vente Venezuela denunció que la Policía de Valencia, en el estado Carabobo, habría ordenado desmantelar los centros de acopio que se organizaban en la entidad. “No tenemos que pedirle permiso al PSUV para ayudar a nuestros hermanos venezolanos que están en estado crítico”, afirmó la organización, que difundió un video del operativo y calificó de indignante el hostigamiento a quienes intentan colaborar en horas decisivas.

El despliegue internacional se amplió a lo largo del jueves. Estados Unidos, que ya había anunciado una respuesta de emergencia de $150 millones, el envío de un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) y dos equipos de búsqueda y rescate urbano, comenzó a desplegar a su personal militar sobre el terreno. El mayor general del Cuerpo de Marines Kevin J. Jarrard llegó a Caracas como el oficial de mayor rango del Comando Sur (SOUTHCOM) en el país, encargado de planificar, coordinar y dirigir el apoyo logístico y operativo del Departamento de Guerra a las labores de socorro. Según el Comando Sur, las fuerzas estadounidenses emplearán aeronaves de ala fija y de ala rotativa para trasladar personal de respuesta, equipos de búsqueda y rescate y asistencia humanitaria a las zonas afectadas, en una operación que el Departamento de Estado lidera a nivel del Gobierno de EE. UU. El despliegue se produjo después de que el régimen interino de Venezuela solicitara formalmente la ayuda de Washington tras los sismos del 24 de junio, y se enmarca en una licencia del Departamento del Tesoro que suspende temporalmente algunas sanciones para facilitar las operaciones.

También arribó un contingente mexicano integrado por 261 efectivos, entre médicos, camilleros, enfermeros y personal especializado en búsqueda y rescate. Entre ellos figura la brigada Los Topos, la reconocida agrupación civil de rescatistas mexicana, que se incorporó a las tareas de localización de sobrevivientes. A ellos se sumaron otros aportes regionales: Ecuador movilizó 47 rescatistas y dos perros; Canadá comprometió 3,5 millones de dólares en asistencia inicial; Francia envió 85 socorristas y Chile, 37, en una inusual ola de cooperación coordinada en parte por Naciones Unidas. Todas estas unidades están próximas a arribar al país.

Pese al desamparo de las primeras horas, los rescates no se detuvieron. Más de 24 horas después de los sismos, los equipos lograron sacar con vida a una mujer entre los escombros de un edificio en Caracas, y del colapsado edificio Petunia, en el municipio de Chacao, fueron rescatadas 23 personas. El régimen elevó la noche del jueves el balance oficial a 235 muertos y 4.300 heridos, con 157 desaparecidos y unas 200 personas aún atrapadas, según el ministro de Salud, Carlos Alvarado, en VTV. Las cifras, advirtieron las autoridades, podrían seguir aumentando.

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