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Caos en Bolivia: protestas, bloqueos y la presión del fugitivo Evo Morales para elecciones anticipadas

Las protestas entraron en su cuarta semana y ya dejaron un fallecido. El Gobierno acusa al expresidente de impulsar la crisis mientras Rodrigo Paz intenta contener la escalada con llamados al diálogo y medidas simbólicas como una rebaja salarial.

Un boliviano sostiene una bandera durante una manifestación contra el presidente Rodrigo Paz (Archivo)

Un boliviano sostiene una bandera durante una manifestación contra el presidente Rodrigo Paz (Archivo)AFP

Diane Hernández
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Bolivia atraviesa una de las mayores crisis políticas y sociales de las últimas décadas. Las protestas contra el presidente Rodrigo Paz ya entraron en su cuarta semana, con miles de personas movilizadas, bloqueos en distintos puntos del país y una huelga indefinida que agrava el desabastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos.

En paralelo, el Gobierno apunta directamente al expresidente fugitivo Evo Morales, al que acusa de alentar las movilizaciones para forzar una salida anticipada del mandatario. Morales, por su parte, elevó la presión en las últimas horas y reclamó elecciones en un plazo de 90 días para evitar una escalada del conflicto, según la AFP. 

La tensión en las calles volvió a escalar este lunes con nuevos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en La Paz.

Nuevos choques en la capital

La semana comenzó con una multitudinaria marcha de mineros, campesinos, transportistas, obreros y trabajadores que descendieron desde El Alto hacia La Paz, sede del Gobierno boliviano.

La movilización avanzó entre consignas contra el Ejecutivo y reclamos por la situación económica. "¿Qué queremos? ¡Que renuncie! ¿Cuándo? ¡Ahora!", repetían algunos grupos durante el recorrido. 

La tensión estalló cuando varios manifestantes intentaron avanzar hacia la plaza donde se encuentran las oficinas presidenciales. Los accesos estaban bloqueados por un amplio despliegue policial.

Los agentes antimotines dispersaron a los grupos con gases lacrimógenos. Los manifestantes respondieron con piedras, petardos y cilindros recortados de dinamita. Una decena de personas fue detenida durante los incidentes.

Entre los gritos de "¡Asesinos!", varios participantes denunciaban la muerte registrada durante otros enfrentamientos ocurridos el sábado.

Un fallecido y una investigación abierta

Los nuevos disturbios se producen después de los violentos choques registrados durante el fin de semana, cuando policías y militares intentaron habilitar corredores para permitir el ingreso de convoyes con alimentos y combustible hacia La Paz y El Alto.

Los operativos fueron bloqueados por grupos de civiles que utilizaron piedras y otros objetos para impedir el paso.

Inicialmente el Gobierno negó víctimas fatales, pero este lunes terminó confirmando el fallecimiento de una persona durante aquellos incidentes.

"Lamentamos que haya sucedido. Ahora esperamos que se complete la investigación", declaró José Luis Gálvez, portavoz presidencial. También aseguró que se ordenó a las fuerzas de seguridad evitar el uso de armamento letal, citó la AFP. 

Mientras tanto, el conflicto ya genera problemas de abastecimiento en distintas zonas del país. La escasez afecta especialmente a La Paz y El Alto, aunque otras ciudades como Oruro, Potosí y Cochabamba registran impactos menores.

Morales, desde la fuga, sube el tono y pide elecciones en 90 días

En medio de la crisis, y con una orden de detención en su contra y varios cargos pendientes, Morales volvió a irrumpir en el centro del escenario político.

Desde su programa semanal en la radio Kawsachun Coca, el exmandatario indígena lanzó un mensaje directo al presidente Paz: "Tiene dos caminos: una decisión suicida, militarizar, o la pacificación, transición y elección en 90 días".

Morales fue más allá y reclamó la salida anticipada del presidente "para que no haya muertos".

El Gobierno interpreta esas declaraciones como una nueva maniobra de presión política y una amenaza. Desde el Ejecutivo sostienen que las movilizaciones buscan "alterar el orden democrático" y acusan al antiguo líder socialista de impulsar un escenario de desestabilización.

El gesto de Paz: rebaja salarial y llamado al diálogo

En un intento por rebajar la tensión, Paz anunció el lunes una reducción del 50% de su salario y del sueldo de sus ministros.

​"Este presidente ha asumido la decisión, como parte del esfuerzo y compromiso con el país, de rebajarse el salario en 50%", afirmó durante un acto en Sucre.

​La medida fue interpretada como un gesto de carácter simbólico. El mandatario percibe alrededor de 24.000 bolivianos mensuales (unos 3.500 dólares) y la rebaja no figura entre las demandas centrales de los manifestantes. El salario promedio oficial en el país andino es de unos 600 dólares, mientras que el promedio real oscila alrededor de los 300. 

​El presidente insistió además en su disposición a abrir conversaciones con los sectores movilizados, aunque descartó negociar con grupos que recurran a hechos violentos.
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