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ANÁLISIS 

Cuba hoy: apagones récord, crisis económica, inseguridad y un país al límite

La falta de electricidad paraliza industrias, afecta al transporte, dificulta la refrigeración de alimentos y agrava la vida cotidiana. Estos cortes han sido, además, uno de los principales detonantes de las protestas más importantes de los últimos años, en una isla donde el margen para el disenso es cada vez más estrecho.

Un hombre frente a una cocina improvisada en medio de un apagón en Cuba

Un hombre frente a una cocina improvisada en medio de un apagón en CubaAFP

Diane Hernández
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Cuba atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. A una crisis económica que se arrastra desde hace años se suman apagones masivos, el colapso del turismo, un fuerte aumento de la inseguridad y tensiones diplomáticas crecientes con Estados Unidos. El resultado es un país sometido a una presión extrema por parte del régimen, con un margen de maniobra cada vez más reducido y una población golpeada por la escasez y la incertidumbre.

Una crisis energética sin precedentes

El martes, Cuba enfrentó el mayor apagón registrado hasta ahora: hasta un 62 % del país quedó simultáneamente sin electricidad durante el horario de mayor demanda, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) elaborados por la agencia Efe.

El reporte puntualiza que la oferta eléctrica en la isla se desploma por averías técnicas y falta de combustible. Más de media nación en la penumbra total. 

Actualmente, nueve de las 16 unidades termoeléctricas operativas están fuera de servicio, incluidas dos de las tres mayores del país. La generación termoeléctrica representa alrededor del 40 % del mix energético cubano, lo que agrava el impacto de cada falla.

El 31 de enero se alcanzó un récord histórico: un apagón que dejó sin corriente al 63 % del país de manera simultánea, el mayor desde que Cuba comenzó a publicar estadísticas energéticas regulares en 2022.

Combustible escaso y aislamiento energético

Desde mediados de enero, la UNE dejó de informar cuántos motores de generación distribuida están fuera de servicio por falta de diésel y fueloil, un dato clave para medir el impacto del fin del suministro venezolano. Sin embargo, estimaciones independientes indican que más de 1.000 MW de capacidad permanecen parados.

La situación se agravó en 2026 con la interrupción de los envíos de petróleo desde Venezuela -históricamente el principal proveedor- y la suspensión de entregas desde otros países. México confirmó que ha detenido los envíos de crudo, limitándose por ahora a ayuda alimentaria, mientras que Jamaica también dejó de suministrar combustible. Según expertos, sin nuevas entregas Cuba podría quedarse sin recursos energéticos en uno o dos meses.

El régimen cubano atribuye la crisis al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y habla de una "asfixia energética", sin embargo, un reporte reciente apuntala que la dictadura revendió gran parte del petróleo que recibió de Venezuela y otras naciones. Washington, por su parte, ha amenazado con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, elevando la presión internacional.

Economía paralizada y malestar social

Los apagones prolongados tienen un impacto directo en la economía. Según cifras oficiales, el PIB cubano se ha contraído más de un 10 % desde 2020, en un contexto marcado por la escasez de alimentos, medicamentos y combustible.

​La falta de electricidad paraliza industrias, afecta al transporte, dificulta la refrigeración de alimentos y agrava la vida cotidiana. Estos cortes han sido, además, uno de los principales detonantes de las protestas más importantes de los últimos años, en un país donde el margen para el disenso es cada vez más estrecho.

El desplome del turismo, principal fuente de divisas

A la crisis energética se suma el colapso del turismo, uno de los pilares de la economía cubana. En 2025, solo 1,8 millones de turistas visitaron la isla, un 17,8 % menos que en 2024 y muy por debajo de la meta oficial de 2,6 millones, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

La caída fue generalizada en los principales mercados emisores:

  • Alemania: –50,5 %
  • Rusia: –29 %
  • Cubanos residentes en el exterior: –22,6 %
  • Canadá: –12,4 %

La combinación de apagones, deterioro de servicios, escasez de combustible y advertencias de viaje emitidas por varios gobiernos ha erosionado la competitividad del destino. Analistas coinciden en que el modelo turístico cubano no logra recuperarse tras la pandemia, agravado por una gestión altamente centralizada y controlada en gran medida por el aparato militar.

Alerta de viaje emitida por EEUU 

El martes 3 de febrero la Embajada de EEUU en La Habana emitió una alerta de seguridad por la situación que atraviesa la isla: 

"Se recomienda a los ciudadanos estadounidenses en Cuba o que planean viajar a Cuba que tengan en cuenta que ha habido incidentes en los que se ha denegado la entrada a ciudadanos estadounidenses al llegar, así como un aumento en la actividad de protestas patrocinadas por el régimen dirigidas contra Estados Unidos, incluyendo retórica antiestadounidense.", se lee en la nota oficial.

​También recomendó a los viajeros que insistan en volar a Cuba mantener los teléfonos móviles y las baterías portátiles cargados, tener linternas y pilas de repuesto en un lugar de fácil acceso y abastecerse de alimentos no perecederos y agua, entre otras cosas. 

​Otras embajadas y consulados en la isla caribeña también compartieron notas informativas para sus ciudadanos, como España y Reino Unido. 

Inseguridad en alza: cifras que se duplican

Mientras la economía se hunde, la inseguridad se dispara. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) registró 2.833 delitos en 2025, frente a 1.317 en 2024 y 649 en 2023, lo que supone un aumento interanual del 115 %.

Los robos concentran la mayor parte de los casos, con 1.536 reportes, un crecimiento del 74,5 % respecto al año anterior. También se detectó un aumento significativo de delitos asociados a drogas, con 437 hechos, una categoría que hasta ahora quedaba diluida en registros generales.

Aunque los homicidios muestran una leve baja sostenida desde 2023, los observatorios independientes advierten que esto no se traduce en mayor seguridad, ya que aumentan los asaltos violentos, el latrocinio y la presencia de armas de fuego.

En enero de 2026 se registraron 87 protestas vinculadas exclusivamente a la inseguridad ciudadana y un total de 953 protestas y denuncias, incluidas 395 acciones catalogadas como desafíos directos al régimen.

El derrumbe del azúcar, un símbolo del declive productivo

Otro indicador del deterioro estructural es la industria azucarera. La zafra de 2025 fue una de las peores de la historia reciente, y las previsiones para 2026 son aún más sombrías.

​La falta de combustible, electricidad e insumos ha obligado a las autoridades a recurrir al corte manual de caña, con incentivos de hasta 700 pesos por tonelada, lo que permitiría ingresos mensuales equivalentes a unos 44 dólares. Analistas señalan que estas medidas difícilmente revertirán el colapso de un sector que durante décadas fue el motor económico del país.

Tensiones políticas y llamados al diálogo

En el plano internacional, el escenario es igualmente tenso. El presidente estadounidense Donald Trump, aseguró que existen conversaciones con las "más altas instancias" de Cuba, aunque desde La Habana se niega la existencia de un diálogo formal, reconociendo solo contactos limitados en temas como migración y lucha contra el narcotráfico.

México reiteró su disposición a mediar entre ambos países, mientras que Rusia y China denunciaron la presión económica sobre la isla y expresaron su respaldo político. En paralelo, el Papa León XIV se sumó al llamado de los obispos cubanos para promover un "diálogo sincero y eficaz" que evite un mayor sufrimiento de la población.

Un país al borde

El panorama que emerge es el de un país atrapado en disímiles crisis simultáneas. La energía escasea, la economía se contrae, el turismo no despega, la inseguridad crece y las tensiones externas limitan las salidas posibles.

Más allá de los discursos políticos gastados del régimen y las disputas diplomáticas, el impacto recae sobre la vida cotidiana de millones de cubanos, que enfrentan apagones de hasta 42 horas, dificultades para acceder a bienes básicos y un clima social cada vez más tenso. 

Cuba hoy sobrevive, pero lo hace con un margen cada vez menor, en un escenario que muchos ya describen como crítico e insostenible. 

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