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Análisis: el devastador costo económico mundial de un cierre iraní del estrecho de Ormuz

En el contexto de la guerra en Medio Oriente, el régimen iraní ha amenazado repetidamente con cerrarlo, lo que provocaría que se dispare el precio del petróleo y aumente la inflación.

El estrecho de Ormuz

El estrecho de OrmuzNalini Lepetit-Chella, Omar Kamal / AFP

Leandro Fleischer
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El estrecho de Ormuz, ubicado entre las costas de Irán y Omán, es uno de los pasos marítimos más críticos del mundo. Con apenas 34 kilómetros de ancho en su punto más angosto y dos canales de navegación de solo 3 kilómetros cada uno, esta vía conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Por sus aguas transitan diariamente entre 17 y 21 millones de barriles de petróleo, lo que representa aproximadamente el 20% del comercio mundial de crudo, además de un 30% del gas natural licuado (GNL), principalmente procedente de Qatar. Países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irán dependen de esta ruta para exportar sus recursos energéticos, mientras que Asia, especialmente China, India y Japón, es el principal destino de estos envíos.

Su relevancia radica no sólo en el volumen de hidrocarburos que transporta, sino también en la falta de rutas alternativas viables. Aunque países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han desarrollado oleoductos para sortear parcialmente el estrecho, su capacidad es limitada y no puede compensar un bloqueo total.

La amenaza iraní

En el contexto de las crecientes tensiones geopolíticas en el marco de la guerra entre Israel e Irán y el reciente ataque de EEUU contra las centrales nucleares iraníes de Fordow, Natanz e Isfahán , el régimen islamista ha amenazado repetidamente con cerrar el estrecho de Ormuz como respuesta a sanciones internacionales u ofensivas militares. El 22 de junio pasado, el Parlamento iraní aprobó una moción para bloquear esta vía, aunque la decisión final recae en el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Irán dispone de múltiples herramientas para interrumpir el tráfico marítimo. Puede desplegar minas marinas, atacar buques con misiles o drones desde su costa, o utilizar lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria para acosar o capturar embarcaciones. En 2019, por ejemplo, incidentes atribuidos a Irán, como explosiones de minas cerca de petroleros, generaron tensiones en la región. Además, se han reportado interferencias electrónicas que afectan los sistemas de navegación, con alrededor de 1.600 buques —casi una cuarta parte de todos los buques en la zona—, según datos de la empresa de análisis marítimo Windward, experimentando problemas en los últimos días, lo que aumenta la incertidumbre en la zona.

Un cierre total del estrecho, aunque considerado improbable por algunos analistas debido a su impacto en la propia economía iraní —que depende en gran medida de exportar petróleo a China a través de esta ruta—, sería un escenario catastrófico. El 90% del petróleo exportado por Teherán tiene a Pekín como destino.

Alternativamente, Irán podría optar por tácticas menos drásticas, como el acoso intermitente a buques, lo que obligaría a los petroleros a navegar en convoyes protegidos por armadas occidentales, aumentando los costos y reduciendo la eficiencia del comercio.

El impacto en el precio del petróleo

Un bloqueo del estrecho de Ormuz tendría consecuencias inmediatas y devastadoras en los mercados energéticos. Según algunas estimaciones, un cierre prolongado podría reducir el suministro global en unos 5 millones de barriles diarios, desencadenando un duro golpe a la economía mundial. Los precios del crudo Brent -un tipo de petróleo que se extrae principalmente en el mar del Norte- podrían dispararse por encima de los 100 dólares por barril, con escenarios extremos que lo sitúan entre 120 y 300 dólares, dependiendo de la duración y la gravedad de la interrupción.

Ya se han observado alzas significativas: el 23 de junio pasado, tras la aprobación parlamentaria iraní, el Brent alcanzó los 77,95 dólares y el WTI -una corriente de crudo producido en Texas y el sur de Oklahoma- los 74,75 dólares, con picos intradiarios de 81 y 77 dólares, respectivamente. Estas subidas reflejan la volatilidad generada por la mera amenaza de cierre. 

El encarecimiento del petróleo elevaría los costos de la gasolina, el diésel y el gas, afectando a consumidores, industrias y cadenas de suministro. Además, la inflación global se dispararía, complicando los esfuerzos de los bancos centrales para estabilizar las economías.

Las duras implicaciones geopolíticas y económicas

En declaraciones para Fox News, el secretario de Estado Marco Rubio instó a China a mediar para evitar el bloqueo. Además, señaló que un cierre prolongado sería un "suicidio económico" para Irán, ya que cortaría sus propias exportaciones petroleras. Sin embargo, la desesperación ante una percibida amenaza existencial por parte del régimen iraní podría llevar a Teherán a asumir este riesgo como una opción estratégica. 

Por ese motivo, Rubio agregó: “Conservamos opciones para lidiar con eso. Pero otros países también deberían estar considerando esa posibilidad. Perjudicaría mucho más a las economías de otros países que a la nuestra. Sería, creo, una escalada masiva que justificaría una respuesta no sólo de nuestra parte, sino también de otros”.

Trump insinúa la posibilidad de un “cambio de régimen” en Irán

El presidente estadounidense Donald Trump insinuó este domingo a través de una publicación en su cuenta de Truth Social la posibilidad de ejecutar un “cambio de régimen” en Irán . “No es políticamente correcto usar el término ‘Cambio de Régimen’, pero si el régimen iraní actual no puede HACER IRÁN GRANDE OTRA VEZ, ¿por qué no habría un cambio de régimen??? ¡¡MIGA!!”, escribió el mandatario republicano, menos de 24 horas después de que los Estados Unidos bombardearan tres bases nucleares de Irán, involucrándose así en el conflicto armado que el país persa ha tenido con Israel desde hace poco más de una semana.

Dichos comentarios de Trump representan la primera vez que el presidente estadounidense menciona la posibilidad de un cambio de régimen en Irán desde los primeros bombardeos de Israel. Si bien el mandatario republicano no pidió explícitamente la caída del régimen islámico ni dijo que su Administración desempeñaría algún tipo de papel en el derrocamiento del régimen iraní, sus palabras parecen ir en una vía diferente a los mensajes que han emitido en las últimas horas varios de los principales miembros de su administración, tales como el vicepresidente JD Vance y el secretario de Defensa Pete Hegseth. Ambos insistieron este domingo en que el único interés de los Estados Unidos era desmantelar las capacidades nucleares de Irán.
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