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No se dejen engañar: el régimen islamista de Irán está preparando una pesadilla para la era post-Trump

El régimen islamista de Irán no lleva casi 50 años en el poder por casualidad. El régimen ya está sentando las bases para crear unas condiciones que harán que el mundo sea mucho más peligroso una vez que finalice el mandato del presidente Donald Trump.

Imagen de referencia de Irán

Imagen de referencia de IránNurPhoto vía AFP

El régimen islamista de Irán no lleva casi 50 años en el poder por casualidad. El régimen ya está sentando las bases para crear unas condiciones que harán que el mundo sea mucho más peligroso una vez que finalice el mandato del presidente Donald Trump.

El régimen es una dictadura, con una visión a largo plazo. Lo que Irán está haciendo ahora es prepararse para la era posterior a Trump —como en la serie de acuerdos y pactos con Omán para el estrecho de Ormuz — control sobre aproximadamente una quinta parte del tránsito mundial de petróleo fuera del control de Estados Unidos u Occidente. Las recientes reuniones conjuntas del Comité de Ormuz y los marcos para corredores temporales, desminado y gestión permanente revelan que —como era de esperar— Irán busca una influencia duradera sobre la vía navegable, "tasas de servicio" de unos pocos millones de dólares por petrolero, día tras día, así como influencia geopolítica sobre los países dependientes del petróleo, incluso en Occidente".

Parte de los ingresos que obtiene Irán también iría a parar a sus grupos afines: Hamás, Hezbolá, los hutíes y otras milicias. Sin otro líder tan dispuesto como Trump a enfrentarse directamente a Teherán, el régimen obtendrá concesiones, dictará condiciones y alcanzará el poder hegemónico en la región.

Las negociaciones de Omán se plantean de cara al período posterior a Trump. La presión podría disminuir e Irán podría volver a tomar como rehenes a los mercados energéticos, obteniendo nuevas concesiones al tiempo que amplía su red terrorista

El régimen iraní parece creer que puede sobrevivir a las sanciones económicas. Ya lo ha hecho. Ha superado múltiples rondas de sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, no solo medidas unilaterales de Estados Unidos, y ha resistido una guerra de ocho años con Irak. El régimen solo tiene que aguantar los dos cortos años que le quedan a esta Administración antes de poder volver a hacer lo que le plazca.

Irán, con la ayuda de sus aliados, Rusia y China (consultar: aquí, aquí y aquí), ha aprovechado las pausas en los combates para reconstruir su capacidad militar. Rusia ha estado ayudando a Irán desarrollar misiles de crucero supersónicos, además de haber enviado explosivos, munición y componentes para drones con el fin de reponer los arsenales agotados en los recientes combates. La reconstitución del arsenal de misiles balísticos ya ha sorprendido a los observadores por su rapidez. Irán, Rusia y China están claramente planeando mantener al mundo como rehén en un desafío más amplio al orden existente.

Las sanciones económicas, incluidas las estrictas sanciones secundarias, tal y como ha señalado el secretario del Tesoro, Scott Bessent, deben aplicarse con rigor, especialmente contra Rusia y China, países que están apoyando a Irán. También es necesario ejercer presión sobre los Estados del Golfo y otros países vecinos, incluido Irak, para que pongan fin a las negociaciones y acuerdos que refuerzan la posición de Teherán.

Por encima de todo, los actuales dirigentes de Irán no pueden permanecer en el poder. Si se permite que este régimen siga en el poder, el mundo tras Trump no será el mismo. Estados Unidos se haría un gran favor si reanudara una estrecha colaboración con Israel. Israel sabe cómo atacar y transformar las estructuras de liderazgo de sus adversarios. Los actuales dirigentes iraníes son antiamericanos, antisemitas y antiiraníes —según se informa, han masacrado a 100.000 de sus propios ciudadanos solo este año.

No existe una vía realista para que Irán se convierta en un país constructivo y pacífico mientras se mantenga su actual liderazgo. Es esencial eliminar por completo a este liderazgo. Si permanece, no habrá paz duradera, seguridad ni una vida digna para las democracias ni para Occidente

Hay que derrocar al régimen, o seguirá arrastrando al mundo bajo su dominio islamista.

El Dr. Majid Rafizadeh es politólogo, analista formado en Harvard y miembro del consejo de administración de la Harvard International Review. Ha es autor de varios libros sobre la política exterior de EE UU. Se le puede contactar en dr.rafizadeh@post.harvard.edu

© Gatestone Institute

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