Ninguna nación del mundo se ha mostrado dispuesta a que sus fuerzas se enfrenten directamente a los combatientes de Hamás"
Está claro que los grupos terroristas palestinos quieren conservar sus armas: evidentemente ven que tener armas es la única forma que tienen de controlar, directa e indirectamente, cualquier nuevo gobierno que se establezca en la Franja de Gaza.

Miembros de las fuerzas de seguridad internas leales a Hamás.
Hamás no fue el único grupo terrorista que atacó Israel el 7 de octubre de 2023. Varios otros grupos armados palestinos también participaron en el asalto, que se saldó con el asesinato de 1.200 israelíes y extranjeros, miles de heridos y el secuestro de 251 personas con destino a la Franja de Gaza.
Algunos expertos en Oriente Próximo y analistas políticos tienden a olvidar que Hamás no es el único grupo terrorista que opera dentro de la Franja de Gaza. Entre los otros grupos: Yihad Islámica Palestina (YIP), Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Comités de Resistencia Popular, Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa (afiliadas a la facción de Al Fatah que dirige el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás), Movimiento de Muyahidines Palestinos y Movimiento Palestino por la Libertad. Algunos de estos grupos también estuvieron implicados en el secuestro y la retención de muchos de los rehenes israelíes y extranjeros en la Franja de Gaza.
En diciembre de 2023, el alto cargo de Hamás Musa Abu Marzouk confirmó que algunos de los rehenes estaban retenidos por "diferentes facciones" que habían participado en el atentado del 7 de octubre.
Miembros de estos grupos también participaron en los combates contra Israel durante la guerra de Gaza, que comenzó inmediatamente después de las matanzas del 7 de octubre.
Según el medio de comunicación The New Arab:
"Para apoyar a Hamás y a la Yihad Islámica Palestina y a pesar de cualquier diferencia ideológica o política, miles de combatientes de otras cuatro facciones palestinas luchan contra las fuerzas de ocupación israelíes en Gaza desde el 7 de octubre de 2023. Estos combatientes de las facciones armadas participan activamente en los ataques contra las tropas terrestres israelíes invasoras, lanzan cohetes contra las ciudades israelíes e incluso retienen a algunos de los israelíes capturados."
Desde su violenta toma de la Franja de Gaza en 2007, Hamás ha permitido que todos estos grupos terroristas operen siempre y cuando no supusieran una amenaza para su dominio.
En 2018, Hamás creó la Sala Conjunta de Facciones de la Resistencia Palestina con los otros grupos para formar un frente único y una institución de mando contra Israel.
Ayman Nofal, miembro del Consejo Militar General de las Brigadas Izz a-Din Qassam, el ala terrorista militar de Hamás, dijo a la cadena de televisión qatarí Al-Jazeera el 12 de junio de 2023 que la sala de operaciones conjuntas formaba parte de la estrategia de "unidad de los frentes y arenas", encabezada por la Franja de Gaza y su "resistencia." Afirmó que estos grupos creían que su "lucha" por "la liberación de Palestina" y la eliminación de la "ocupación" necesitaban recursos y un frente unido. Según Nofal, en el centro de los "ejes y arenas de resistencia" estaban Jerusalén y la mezquita de al-Aqsa, objetivo central y motivación de sus actividades.
La presencia continuada de estos grupos terroristas en la Franja de Gaza subraya los desafíos a los que se enfrenta la aplicación del plan de 20 puntos del presidente estadounidense Donald J. Trump para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás. La primera fase del plan exige la liberación de todos los rehenes, vivos y muertos, y la suspensión de las actividades militares israelíes, en un plazo de 72 horas. Hamás aún no ha devuelto los restos de tres rehenes: dos israelíes y un tailandés.
Las fases restantes del plan de Trump proponen establecer un comité transitorio temporal de tecnócratas y figuras apolíticas para gobernar la Franja de Gaza con supervisión, supervisado por un nuevo organismo transitorio internacional denominado Junta de Paz.
El plan afirma:
"Hamás y otras facciones acuerdan no tener ningún papel en el Gobierno de Gaza, ni directa, ni indirectamente, ni de ninguna forma.... Habrá un proceso de desmilitarización de Gaza bajo la supervisión de observadores independientes, que incluirá poner las armas definitivamente fuera de uso mediante un proceso acordado de desmantelamiento..."
Hamás y los demás grupos terroristas palestinos han insistido en repetidas ocasiones en que no se desarmarán a menos que se establezca un Estado palestino independiente.
Además, han expresado una fuerte oposición al despliegue de fuerzas internacionales dentro de la Franja de Gaza con el pretexto de que sería un intento de "imponer una tutela internacional" a los palestinos.
Es evidente que los grupos terroristas palestinos quieren conservar sus armas: evidentemente, han llegado a la conclusión de que tener armas es la única forma que tienen de controlar, directa e indirectamente, cualquier nuevo gobierno que se establezca en la Franja de Gaza.
También han llegado a la conclusión de que quienquiera que esté a cargo de la seguridad en la Franja de Gaza controlará toda la ayuda humanitaria que entre en el enclave costero. Al parecer, los grupos terroristas quieren apoderarse de la ayuda para poder recaudar impuestos y vender diversos productos a los residentes a precios exorbitantes para financiar sus actividades militares y sus infraestructuras.
El 31 de octubre, el Centro de Coordinación Civil-Militar dirigido por Estados Unidos observó supuestos operativos de Hamás saqueando un camión de ayuda que viajaba como parte de un convoy humanitario que entregaba ayuda necesaria de socios internacionales a los gazatíes en el norte de Khan Younis, en la Franja de Gaza. El centro de coordinación fue alertado a través de vídeo de vigilancia de un avión no tripulado estadounidense MQ-9 que sobrevolaba la zona para supervisar la aplicación del alto el fuego entre Hamás e Israel.
Por ahora, parece que los países árabes e islámicos no están entusiasmados con la idea de unirse a una fuerza internacional en la Franja de Gaza. Algunos de estos países, como Qatar y Turquía, apoyan a Hamás y sin duda quieren que se mantenga en el poder, mientras que otros temen ser tachados de "colaboradores" con Israel contra la "resistencia" palestina.
"Ninguna nación del mundo ha expresado su disposición a que sus fuerzas se enfrenten directamente a combatientes de Hamás", según un informe del diario Israel Hayom. El informe reveló que Azerbaiyán -un aliado de Israel que consideró unirse a la fuerza hace varias semanas- transmitió en los últimos días el mensaje de que no aceptará poner en peligro la vida de sus soldados en Gaza. "En Bakú, como en otros países, los funcionarios están discutiendo actualmente la participación en la Fuerza Internacional de Estabilización como parte de los procesos de reconstrucción y el mantenimiento de la calma, pero no en la etapa actualmente requerida de desarmar a Hamás y desmilitarizar la Franja", informó el diario .
La mayoría de los árabes y musulmanes no consideran a Hamás una amenaza para su seguridad nacional, por lo que no ven la necesidad de enfrentarse al grupo terrorista.
Esto deja a Israel como el único país que tiene un interés urgente en desarmar a Hamás para evitar que el grupo terrorista y sus aliados en la Franja de Gaza lleven a cabo más atrocidades contra Israel.
Es imperativo que la Administración Trump insista en el desarme de todos los grupos terroristas que operan en la Franja de Gaza, no sólo de Hamás. Si la fuerza internacional propuesta no quiere o es incapaz de llevar a cabo tal tarea, la administración Trump y el resto de la comunidad internacional deberían dar luz verde a Israel para que termine el trabajo y libere a la Franja de Gaza de Hamás y de todos los grupos terroristas.
Desgraciadamente, el desarme total parece la única forma de garantizar la visión de Trump de que "Gaza será una zona libre de terror desradicalizada que no nsupone una amenaza para sus vecinos".
Más importante aún, la administración Trump debe asegurarse de que los miembros de estos grupos terroristas, incluido Hamás, no se incorporen a ninguna nueva fuerza policial palestina que se establezca en la Franja de Gaza. Reclutar a yihadistas y terroristas islamistas para esa fuerza policial les permitiría proseguir su yihad (guerra santa) contra Israel con nuevos uniformes y armas suministrados por la comunidad internacional.
Lamentablemente, si se espera que los radicales y los yihadistas se transformen en fuerzas del orden legítimas, la desradicalización de la Franja de Gaza nunca tendrá lugar.
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