Hacia el 'MIGA!' del presidente Trump: hacer a Irán grande de nuevo
La buena noticia es que el régimen iraní no es lo mismo que el pueblo iraní. En 2009, 2011 y 2012, el pueblo iraní salió a las calles rogando al entonces presidente estadounidense Barack Obama que les ayudara a derrocar su brutal régimen. En lugar de ello, Obama les ignoró y financió la maquinaria bélica de los mulás.

l líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei
El régimen iraní, al violar el alto el fuego del presidente estadounidense Donald J. Trump después de solo cuatro horas, le hizo un gran favor al mundo. Ahora debería estar claro, si no lo estaba, antes, que el gobierno de Irán -- llamado por el Departamento de Estado de EEUU, el "principal estado patrocinador del terrorismo del mundo por trigésimo noveno año consecutivo," - no parece que de repente vaya a aceptar convertirse en el opuesto competitivo de sí mismo.
Por mucho que Trump -- que merece un Premio Nobel de la Paz por haber puesto fin a la guerra con Irán en sólo 12 días, y a la operación estadounidense en sólo 37 horas -- acepte dialogar con los mulás gobernantes de Irán, en el islam chiíta, por desgracia, siempre que el islam pueda parecer amenazado, se recomienda el disimulo, la taqiyya.
El régimen iraní estaría sin duda encantado de negociar para siempre. Es una forma perfecta de hacer correr el reloj, especialmente afirmando en cada punto cercano a la ruptura que se está "así de cerca" de una solución. El régimen ha estado orquestando hábilmente este tipo de "diplomacia" durante 46 años.
Si Trump piensa que los mulás de Irán cumplirán realmente cualquier acuerdo que hagan -como dejar de intentar obtener armas nucleares; detener su política de "Muerte a Israel" y "Muerte a Estados Unidos"; o dejar de armar a apoderados terroristas en países vecinos; o dejar de hacer que su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) brutalice a sus propios ciudadanos, o permitir realmente inspecciones nucleares "en cualquier lugar y en cualquier momento" por parte de Israel y Estados Unidos- podría llevarse una sorpresa.
Trump, de hecho, parece saberlo. Ya ha dicho que "un acuerdo nuclear no sería necesario", lo que significa, al parecer, que es consciente de que no lo conseguirá. Cualquier acuerdo de "apretón de manos", por supuesto, sería revertido con toda seguridad al final de su mandato, si no antes, y sólo serviría como luz verde para que los mulás le esperen fuera, se enriquezcan y se rearmen, y luego, tan pronto como no haya moros en la costa, vuelvan a hacer lo que realmente quieren: "Muerte a Israel" y "Muerte a América".
Como el autor iraní Amir Taheri (y, revelación completa: presidente de Gatestone Europa) señala hoy:
"Esta vez le tocó, de nuevo, a Estados Unidos quitarse la copa de la victoria de los labios.
"Los bienhechores que impusieron el resultado cola de pez olvidaron que el deber de una guerra es cambiar un statu quo inestable y sustituirlo por uno nuevo aceptable para los protagonistas, designando claramente un vencedor y un vencido.....
"Los bienhechores y los vendedores ambulantes de alto el fuego convierten la guerra en un cuchillo que permanece en la herida, para ser girado una y otra vez.
"En otras palabras, en algunos casos,el alto el fuego puede ser un enemigo de la paz."
El régimen de Irán no sólo ha estado comprometido durante casi medio siglo con la "Muerte a Israel" y - como "una política," según el Guía Supremo de Irán, Ali Jamenei --con la "Muerte a América". Para implementar esta política, el régimen también se ha comprometido a adquirir armas nucleares y los misiles balísticos intercontinentales para dispararlos a través del Atlántico. ¿Quién crees que está ahí?
Irán ya dispone de misiles balísticos con una ojiva de una tonelada, que han devastado manzanas enteras de una ciudad. Actualmente está en vías de fabricar misiles con una ojiva de dos toneladas, que podrían destruir eficazmente zonas aún mayores. Además, el régimen de Irán ha estado reprimiendo, envenenando, arrestando, violando, torturando y ejecutando a sus propios ciudadanos en cifras récord. Sólo en 2025, el régimen de Irán ya ha ejecutadas 1.700 personas - y ni siquiera estamos en julio.
"Quienes están dispuestos a tratar mal a su propio pueblo", escribió el disidente ruso Natan Sharansky en Un caso para la democracia, en coautoría con Ron Dermer, actual ministro israelí de Asuntos Estratégicos, "es probable que traten aún peor a los demás."
La cuestión con respecto a Irán, entonces, es ¿qué hacer con él?.
La buena noticia es que el régimen iraní no es lo mismo que el pueblo iraní. En 2009, 2011 y 2012, el pueblo iraní salió a las calles suplicando al entonces presidente de EEUU, Barack Obama, que les ayudara a derrocar su brutal régimen. En lugar de ello, Obama les ignoró y financió eficazmente la maquinaria bélica de los mulás (aquí, aquí y aquí).
La semana pasada se abrigaron esperanzas de que los disidentes del régimen tomaran por fin el poder. El 23 de junio, en un ataque aéreo de precisión, Israel voló la verja de entrada de la horrible prisión de Evin, en Teherán, donde están recluidos la mayoría de los presos políticos, presumiblemente para animar a los disidentes a tomar de nuevo las calles para provocar un cambio, del mismo modo que hizo el antiguo líder sindical Lech Walesa para liberar a Polonia de la Unión Soviética en 1989.
Lamentablemente, como en Venezuela, a los civiles en Irán se les prohíbe tener armas -claramente para mantenerlos indefensos- la razón de ser de la Segunda Enmienda de Estados Unidos.
"Irán", The Telegraph informó la semana pasada, está "'escondiendo miles de centrifugadoras' para construir una bomba nuclear", añadiendo: "El CGRI está creciendo en poder, influencia y control, según una fuente iraní bien situada."
The Economist respaldó eso con un informe titulado: "Los fieros partidarios de la línea dura se hacen con el poder en Irán".
En los últimos días, las autoridades iraníes habrían detenido a más de 700 personas acusadas de vínculos con Israel - con quién sabe qué tipo de "juicio" inimaginable. Tres de ellos ya han sido condenados a muerte por "espionaje". Este es el régimen que Trump dejará en su lugar?
Los matones seculares podrían ser preferibles a los matones religiosos, pero siguen pareciendo menos que una solución ideal. Occidente derrotó brillantemente a Lenin y Stalin, sólo para encontrarse con Vladimir Putin, un graduado de la KGB y asesino de masas.
Lamentablemente, la idea de la "construcción nacional" se ha hecho menos popular que el diagnóstico de cáncer, pero si nos fijamos en los rotundos éxitos de Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial, está claro que la construcción nacional puede funcionar, pero no si se hace de forma atroz, lo que es cierto para cualquier cosa. El hecho de que todas las cirugías no acaben necesariamente bien no significa que no haya que operarse nunca. Uno sólo quiere estar seguro de que cualquier plan es tan cuidadosamente pensado de antemano como lo fue el asalto de Trump a las instalaciones nucleares de Irán, y que sería administrado por gente sin sentido que son, para variar, genuinamente competentes.
En su libro, Sharansky y Dermer afirmaban que muchos países pueden clasificarse como "países de la libertad" o "países del miedo". El mayor error que cometió Occidente, sugerían los autores, fue asumir que las elecciones son lo mismo que la democracia. No lo son. Las elecciones, insistieron Sharansky y Dermer, deben celebrarse después de que otras instituciones de la democracia estén sólidamente establecidas y funcionen sin problemas, no antes. Estas instituciones incluyen los derechos de propiedad, la igualdad de justicia ante la ley, la separación de la religión y el Estado, la libertad religiosa y de culto, un poder judicial libre y separado del gobierno, la libertad de prensa y, sobre todo, la libertad de expresión. Un país es libre, sostiene el libro, sólo cuando un ciudadano puede pararse en la plaza del pueblo y criticar al gobierno sin temor a represalias.
En la actualidad, ya que los agentes pudieron trabajar discretamente dentro de Irán para acabar con su programa de armas nucleares de dos billones de dólares, ¿por qué no podrían trabajar también discretamente para guiar al pueblo iraní, que desea tener un gobierno libre, hacia una nueva forma de vida libre, pacífica y próspera?.
Es una transición que no puede hacerse en una semana -los alemanes tardaron cuatro años en elegir al canciller Konrad Adenauer-, pero esa transición no iba a producirse necesariamente por sí sola. Se ha llevado a cabo con cautela.
Occidente parece haberse condenado a buscar únicamente soluciones rápidas, posiblemente para que los políticos puedan obtener el crédito que necesitan para presentarse a la reelección. Hay tantos problemas sin resolver, por ejemplo la crisis de la salud mental, porque los políticos no ven un crédito rápido en solucionarlo.
Lo que parece faltar para "Make Iran Great Again: MIGA!" al igual que con el fracaso de todas las administraciones estadounidenses anteriores a la hora de hacer frente a la amenaza nuclear iraní, como tan brillantemente hizo Trump la semana pasada, es la voluntad política.
Quizá, para no crear más Coreas del Norte, Rusias o Estados fallidos, un poco de ayuda en Irán ayudaría mucho a hacer no sólo a Irán "Grande de nuevo", sino a todo Oriente Medio.