Singapur estrena un data center de 20 servidores con al menos 200.000 neuronas humanas vivas cada uno que hay que alimentar cada tres días
Estas células requieren un mantenimiento constante: hay que alimentarlas, regular el pH del medio y suministrarles dióxido de carbono, oxígeno y nitrógeno, que forman un sistema de soporte vital propio.

Servidores en el centro de datos de la empresa francesa OVHcloud-Imagen de Archivo
En el Centro de Ciencias de la Vida de la Universidad Nacional de Singapur (NUS, por sus siglas en inglés) opera un prototipo de centro de datos que procesa información mediante neuronas humanas vivas cultivadas en laboratorio.
Estas células requieren un mantenimiento constante: hay que alimentarlas, regular el pH del medio y suministrarles dióxido de carbono, oxígeno y nitrógeno, que forman un sistema de soporte vital propio.
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De Melbourne a Singapur: 20 cajas de neuronas en un rack
Según informó The Straits Times, el prototipo, construido por la biotecnológica australiana Cortical Labs, ya opera desde mediados de julio. En Singapur, la empresa trabaja con dos socios: la NUS y DayOne, operador local de centros de datos. El acuerdo entre las tres partes se anunció en marzo.
Cortical Labs ya vende un servicio parecido en Melbourne. La compañía lo presenta como el primer centro de datos biológico del mundo. Allí opera 120 computadoras biológicas CL1, el modelo comercial de la firma, y tiene unos 20 clientes de pago: departamentos de investigación de empresas y universidades que experimentan con robótica y videojuegos.
El rack de Singapur cuenta con 20 CL1. Cada una aloja al menos 200.000 neuronas sobre un chip de silicio con electrodos, según el reportaje. Las células salen de sangre reprogramada a células madre y luego a neuronas. Intercambian señales eléctricas con un ordenador; esa actividad se traduce en cómputo. Cada tres días, técnicos les suministran azúcares, micronutrientes y buffers. Un mezclador inyecta dióxido de carbono, oxígeno y nitrógeno.
No es para ChatGPT: quieren que aprenda con poco
Chong Hon Weng, fundador de Cortical Labs, no dice que estas neuronas vayan a sustituir a ChatGPT. Un modelo como ese necesita millones de ejemplos y chips de silicio que calculan muy rápido, siempre igual. Ahí, admite, el silicio gana.
Lo que él vende es lo contrario: situaciones en las que no hay tantos datos y el escenario cambia todo el tiempo. Un robot humanoide en la calle no puede ensayar cada acera, cada mueble o cada persona. Un sistema de ciberseguridad tampoco tiene un catálogo completo de ataques nuevos. En esos casos, según Chong, conviene algo que aprenda con poco, como hace una persona.
"No hay suficientes datos en el mundo real para entrenar a los robots humanoides a hacer todo lo que necesitamos con servidores tradicionales", dijo. Su analogía es esa: el humano ve cuatro casos y se adapta cuando la quinta escena ya no se parece. Eso, sostiene, es lo que buscan con las células. No batir a Nvidia en velocidad. Acertar cuando el manual no alcanza.
La apuesta contra el apagón de los data centers
El reclamo energético encaja con un problema local. En 2019 el país pausó nuevos data centers por electricidad y agua; ese año consumían el 5,3% de la electricidad nacional y en 2020, con la pandemia, el 7%. Chong dice que cada CL1 gasta 30 vatios con el soporte vital incluido —menos que una calculadora de bolsillo, según su comparación— frente a hasta 700 W de un Nvidia H100 SXM y unos 10.200 W de un servidor con ocho de esos chips más el hardware de apoyo. Singapur es un hub de fibra en Asia-Pacífico, argumenta; el cuello de botella es energía y agua, no conectividad.