María Corina llegó a estabilizar Venezuela
María Corina Machado no es una fuerza desestabilizadora que pone en riesgo la transición de Estados Unidos. Es todo lo contrario. Ante la incertidumbre, frustración y odio que provoca Delcy Rodríguez, la presencia en el terreno de María Corina transmite el mensaje de que las cosas están bajo control. De que hay un liderazgo en el que se puede confiar y que toda frustración se debe canalizar a través de su dirección.

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Han sido 10 meses de incertidumbre, desde el 3 de enero de este año. La captura de Maduro dio esperanza a los venezolanos, pero la presencia de Delcy Rodríguez en Miraflores desorienta. Aunque las expectativas de todos a principios de año eran que, tras la salida de Maduro, íbamos a ser libres, la continuidad del remanente del régimen a cargo del poder enviaba señales diferentes —aunque EEUU insistiera en que todo era parte de un proceso que irremediablemente devendría en elecciones libres.
Aunado a la incertidumbre política, el país atraviesa difíciles momentos económicos, con una inflación rampante y el colapso total del sistema eléctrico, que provoca apagones de varias horas en toda Venezuela. La gente está molesta. Está frustrada. Y esto se traduce en descontento en las encuestas, migración nuevamente y protestas espontáneas, diarias, y sin orden concreto.
María Corina Machado, la indiscutible líder de la oposición venezolana, regresó este domingo a Venezuela tras casi un año en el exilio. Su entrada al país fue clandestina, en una operación descrita por su equipo como riesgosa y compleja. Regresó en el noveno intento, luego de que por múltiples razones sus otros esfuerzos fracasaran. Los reportes de prensa hablan desde aviones que tuvieron que dar la vuelta en pleno vuelo, de impedimentos y prohibiciones para aterrizar o despegar, hasta la avería de un barco que la iba a llevar por el Caribe a su país. Una fuerza mayor, a la que hasta ahora nadie ha podido ponerle nombre con tajancia, le impedía regresar a Venezuela. Si bien el secretario Rubio reconoció este lunes en una llamada con periodistas que varios países se habían prestado para obstaculizar el regreso de Machado para evitar "meterse en problemas"... La pregunta natural es, ¿en problemas con quién? La pregunta es retórica, por supuesto.
La llegada de María Corina Machado a Venezuela provocó una ola absolutamente impresionante y espontánea de apoyo en las calles. Venezuela se desbordó. Su primera aparición fue en una iglesia mariana en el estado Lara y de allí emprendió el viaje a la capital de Venezuela, Caracas. Se trata de una distancia de unos 400 kilómetros, en un viaje que en un día ordinario tomaría unas 4 horas y media. Debido a la cantidad impresionante de gente, que se fue acumulando a lo largo de la autopista de casi 400 kilómetros, el trayecto de 4 horas devino en uno de once. Decenas de miles de venezolanos, de forma espontánea, se fueron acercando a lo largo de seis estados a la autopista que los atravesaba para, aunque sea por unos segundos, poder verla o tocarla. El ambiente en toda Venezuela era de emoción y alegría. El país parecía en fiesta, con fuegos artificiales acompañando, a eso de las 11 de la noche, la entrada de María Corina a Caracas, finalmente.
Decenas de miles de personas, sino cientos de miles, a lo largo de todo el país. Gente que estuvo 10 horas de pie, en la calle, con la esperanza de poder presenciar en tiempo real la historia siendo escrita. Miles de motocicletas que se sumaron a la caravana de Machado, junto a camiones, autobuses y vehículos de civiles.
Uno de los argumentos manoseados entre pasillos sobre por qué María Corina no debía regresar a Venezuela era el de que ella desestabilizaría un país en calma, que marcha al ritmo de la "estabilización" impuesta por los americanos. Otro de esos argumentos era que María Corina ponía en riesgo la transición y su presencia era un desafío al proceso de tres fases de Marco Rubio. Ambos argumentos colapsaron en las últimas 24 horas.
Miles en las calles, celebrando, de manera espontánea, y no hubo un solo incidente. El domingo fue un día de paz y celebración en toda Venezuela. Al mismo tiempo, la sensación de los últimos dos días es que la transición por fin tiene un norte y, con María Corina en el terreno, avanza en la dirección correcta. Es una cuestión de percepción, pero poderosa y anclada en el regreso de la líder opositora.
María Corina Machado no es una fuerza desestabilizadora que pone en riesgo la transición de Estados Unidos. Es todo lo contrario. Ante la incertidumbre, frustración y odio que provoca Delcy Rodríguez, la presencia en el terreno de María Corina transmite el mensaje de que las cosas están bajo control. De que hay un liderazgo en el que se puede confiar y que toda frustración se debe canalizar a través de su dirección.
La ausencia de la principal líder opositora del terreno inquietaba a los venezolanos porque contrastaba con la retórica de que Venezuela es un país que cambió, en el que los exiliados pueden regresar y que se encamina hacia una democracia. ¿Cómo puede ser cierto lo anterior si la principal opositora no puede estar en su país?
Vienen meses difíciles. El régimen, atendiendo a su naturaleza, reaccionará con agresión ante la fuerza estabilizadora de Machado. Para intentar desbaratar lo logrado, buscará desestabilizar. Hoy el régimen necesita que la presencia de Machado en el terreno se traduzca en caos; y ya que la realidad no lo acompaña, buscará crear una paralela. Pero, nuevamente, quedará expuesto como lo que es: el chavismo, realmente, es caos y violencia.
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