La yihad de las urnas: la conquista no violenta de Occidente
Este resultado es posiblemente lo que muchos socialistas han planeado desde el principio: permanecer en el poder para siempre importando nuevos votantes del Tercer Mundo.

Una mujer musulmana vota durante las elecciones generales de Estocolmo-Imagen de archivo
"Estas podrían ser las primeras elecciones en Suecia en las que la inmigración musulmana que hemos tenido resulte decisiva en unas elecciones parlamentarias", predijo el líder de los Demócratas de Suecia, Jimmie Åkesson, días antes de las elecciones suecas del 13 de septiembre.
Tenía razón. El Gobierno de centroderecha de los Demócratas de Suecia perdió efectivamente las elecciones por un margen mínimo: según se informa, apenas 50.000 votos, lo que equivale a solo tres escaños en el Parlamento.
El próximo Gobierno será casi con toda seguridad socialista. [1]
"Los votantes que crecieron fuera de Europa, o cuyos padres lo hicieron, favorecieron de forma abrumadora a la izquierda", escribió Brussels Signal en su análisis de un sondeo a pie de urna de SVT, la radiotelevisión pública sueca.
"Los socialdemócratas obtuvieron el 38 % de los votos, el Partido de Izquierda el 21 %, los Verdes el 7 % y el Partido del Centro el 4 %. En conjunto, estos partidos sumaron el 70 %, frente al 27 % de los cuatro partidos del bloque de derecha saliente".
La escasa mayoría socialista se consiguió gracias a una intensa movilización del electorado en las comunidades de inmigrantes, lo que inclinó la balanza. La participación aumentó en unos 3 puntos, hasta alcanzar el 67,5 %, en los distritos casi exclusivamente urbanos, donde viven principalmente inmigrantes musulmanes.
"Estas elecciones se han centrado, en parte, en la movilización del electorado, algo poco habitual en Suecia", señaló a Gustav Karreskog Rehbinder, fundador de la empresa de análisis de IA Vera Policy, que desglosó los resultados electorales para Reuters.
Según Fredrik Karrholm, diputado del Parlamento sueco y autor de Gangster Violence:
"Una encuesta realizada por el prestigioso instituto Novus antes de las elecciones reveló que, entre los encuestados musulmanes, alrededor del el 80 % tenía intención de votar por los socialdemócratas o por el Partido de Izquierda.
"En algunos distritos con una elevada población inmigrante, los resultados son sorprendentes. Por ejemplo, en Rosengård Centrum, en Malmö, los socialdemócratas y el Partido de Izquierda obtuvieron juntos, según el recuento preliminar, el 95,2 % de los votos...
"Esta tendencia es anterior al actual Gobierno...
"Durante la última legislatura, se concedió la ciudadanía a unas 200.000 personas en virtud de una normativa que imponía muy pocos requisitos a los solicitantes, ni siquiera el de saber hablar o escribir en sueco. La mayoría de las personas a las que se concedió la ciudadanía procedían de fuera de Europa...
"La inmigración en Suecia no solo ha traído consigo delincuencia, problemas sociales y desempleo, sino que ahora el Gobierno que estaba empezando a resolver con éxito estos problemas ha sido derrocado precisamente a causa de la propia inmigración".
Durante un breve instante pareció que Suecia empezaba por fin a cambiar el rumbo. En 2022 el país eligió un Gobierno de centroderecha que gobernó con el respaldo parlamentario de los Demócratas de Suecia, algo inédito en la política sueca. Ese Ejecutivo trató de aplicar la reforma más restrictiva de las políticas de asilo e inmigración de la historia del país: endureció el asilo y los flujos migratorios y dificultó que los inmigrantes obtuvieran la residencia permanente y la ciudadanía sueca.
Tras décadas de descontrol, el Gobierno de centroderecha, ahora fuera del poder, también había intentado combatir la delincuencia al vincular abiertamente, por fin, la inmigración con la violencia de las bandas, las sociedades paralelas y el fracaso de la integración.
Los resultados fueron espectaculares: en diciembre de 2025, Reuters informó:
"El número de tiroteos en Suecia se ha reducido a más de la mitad desde que alcanzara su punto álgido en 2022, lo que refleja las nuevas estrategias policiales introducidas por el Gobierno de derechas, que se está preparando para las elecciones parlamentarias del año que viene. Los incidentes con armas de fuego se han reducido a 147 en lo que va de año, lo que supone un descenso del 63 % en comparación con 2022, cuando se registraron 390 tiroteos, y del 49 % respecto a 2024, según un análisis de Reuters de las cifras oficiales."
El Gobierno también comenzó a analizar los efectos perjudiciales del islam en Suecia, incluida la puesta en marcha de una investigación gubernamental sobre la infiltración islamista en la sociedad sueca. La pasada primavera, el Gobierno anunció que iba a abandonar por completo el concepto de "islamofobia".
En resumen, Suecia iba por buen camino para volver a ser sueca – pero si los resultados electorales dan lugar a un nuevo Gobierno socialista, eso ya no sucederá. Solo el Partido de Izquierda está profundamente infiltrado por islamistas y simpatizantes del terrorismo, y varios de sus políticos han sido sorprendidos celebrando la invasión de Israel por parte de Hamás el 7 de octubre de 2023, y algunos de ellos repartiendo caramelos en las calles para expresar su alegría por las masacres de israelíes. Además, se descubrió que varios candidatos habían compartido contenido elogiando o expresando su apoyo a organizaciones designadas como terroristas, entre ellas Hamás, Hezbolá, el FPLP y Al Qaeda, mientras que varios candidatos compartieron los típicos tópicos antisemitas, la negación del Holocausto y la homofobia.
Estas revelaciones, todas ellas sacadas a la luz por la prensa sueca, obligaron al Partido de Izquierda a retirar al menos a 33 de sus candidatos más extremistas, una cifra asombrosa.
Muchos otros radicales del partido conservaron sus escaños parlamentarios, entre ellos los diputados Ilona Szatmári Waldau y Samuel González Westling, quienes enviaron cartas abiertas de apoyo a terroristas palestinos encarcelados en prisiones israelíes por delitos graves, como ordenar atentados suicidas y torturar y asesinar a un soldado israelí. En octubre de 2025, la cúpula del partido, incluida la líder Nooshi Dadgostar, recibió a dos palestinos del Consejo Revolucionario de Fatah que se encontraban de visita en el Parlamento sueco. Los dos invitados eran conocidos por haber elogiado públicamente actos terroristas y por difundir el odio hacia los judíos.
Si piensa que algo de esto perjudicó al partido, se equivoca: en realidad, los escándalos sirvieron para impulsarlo: le valieron al partido seis escaños nuevos en las elecciones.
Hay un nombre para lo que acaba de ocurrir en Suecia: "yihad de las urnas". Se trata de una táctica islamista, muy utilizada por la Hermandad Musulmana.
"En Oriente Medio, la democracia y las elecciones representan diversos medios para alcanzar un único fin: el establecimiento de una forma de derecho decididamente antidemocrática — la ley islámica, o sharia", escribió Raymond Ibrahimla sobre las elecciones egipcias de 2012, que, durante un breve periodo de tiempo, llevaron al poder a los Hermanos Musulmanes.
"Un clérigo egipcio, el Dr. Talat Zahran, proclamó que es 'obligatorio hacer trampa en las elecciones, algo maravilloso', dando a entender que el voto es una herramienta, un instrumento cuyo único valor es reforzar la sharia. Otro clérigo, Hazim Shuman... emitió una fatwa en la que comparaba el voto a candidatos islamistas con una 'yihad', o guerra santa, y añadía que el paraíso espera a quien sea 'mártir' durante la campaña electoral".
La misma táctica se aplica al proyecto islamista de conquista no violenta de Occidente. El difunto líder espiritual de los Hermanos Musulmanes, Yusuf al-Qaradawi, en un discurso pronunciado en Qatar en 2007, afirmó que "el islam conquistará Europa sin recurrir a la espada ni a la lucha. La conquista se llevará a cabo a través de la da'wah [proselitismo] y la ideología".
La yihad de la urna forma parte de esa conquista. Sameh Egyptson, académico, escritor y experto en islam político de origen egipcio y sueco, lleva años advirtiendo de la infiltración islamista en el sistema político. Recientemente ha alertado, entre otras cosas, del voto de clan como una erosión de la democracia. El voto de clan se produce cuando familias extensas, e incluso comunidades étnicas enteras, votan en bloque por el mismo candidato o partido. Aunque el voto de clan en sí no es ilegal en Suecia, dos candidatos musulmanes recién elegidos del Partido de la Izquierda ya están bajo sospecha de fraude electoral, incluido sobornar o influir indebidamente en los votantes para que les votaran y marcar de antemano sus propios nombres en las papeletas.
Este resultado es, posiblemente, lo que muchos socialistas han estado planeando desde el principio: mantenerse en el poder para siempre importando nuevos votantes del Tercer Mundo.
Suecia es una advertencia, no solo para el resto de Europa, sino para el mundo occidental en su conjunto.
[1] Es probable que el nuevo Gobierno de Suecia esté formado por los socialdemócratas (99 escaños), y el Partido Comunista de Suecia, que cambió su nombre por el de Partido de Izquierda (Vänsterpartiet) en 1990 (30 escaños), el Partido Verde radical (22 escaños) y el Partido del Centro, de tendencia más centrista (25 escaños).