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La nueva 'Gran Flota Blanca' de Estados Unidos, una fuerza para el bien

La deterrence (disuasión) había desaparecido hace tiempo de la política estadounidense, aparentemente debido a temores de provocar una escalada. Le debemos a Trump un agradecimiento por haber vuelto a hacer de EEUU un país que no se deja intimidar.

Centenario de la Gran Flota Blanca

Centenario de la Gran Flota BlancaDvidshub/MC2 Jason Beckjord.

En respuesta al aumento de la presencia del Partido Comunista Chino en el océano Pacífico occidental, la Administración Trump respondió recientemente de forma brillante, a la manera del presidente Theodore Roosevelt, aumentando su presencia en el Indo-Pacífico.

En 1907, cuando Estados Unidos quiso enviar un mensaje global sobre su poder emergente, Roosevelt mandó una flota naval a aguas que nunca habían visto la bandera estadounidense. Popularmente llamada la Gran Flota Blanca, sirvió para que tanto amigos como enemigos entendieran que América había llegado a la escena mundial y debía ser tomada en serio.

Los líderes actuales de la China comunista aparentemente leyeron parte del manual de Roosevelt para proyectar poder, solo que han olvidado hojear la parte sobre ser una fuerza para el bien.

"Le debemos un agradecimiento a Trump por volver a hacer de EEUU un país que no se deja intimidar y que es una fuerza para el bien".

Disuasión.... o rendición

Informes en la prensa revelan que China está extendiendo su alcance militar cada vez más en el Pacífico, utilizando su poderosa flota naval para recordar a las naciones de toda esa región quién es el gigante comunista del siglo XXI. Cabe destacar el hecho de que entre estos buques se encuentran portaaviones, cuya construcción y maniobra supone todo un reto. Dominar la aviación naval es señal de una armada competente, profesional y bien equipada.

China también está utilizando una retórica dura para aumentar su estrategia naval. Cuando los funcionarios de la Administración Trump expresaron su preocupación por las acciones agresivas de la armada china, el ex embajador de China en Filipinas, Liu Jianchao, un alto miembro del régimen, dijo en un foro en Beijing este mes que Washington está incitando a la "confrontación y el conflicto". En otras palabras, si me llama la atención por mis acciones agresivas, lo acusaré de ser el agresor.

A diferencia de la estrategia de Roosevelt de "hablar suavemente y llevar un gran garrote", China ve su armada como un medio para intimidar abiertamente a las naciones amantes de la libertad en todo el Pacífico.

La respuesta estadounidense se denomina deterrence (disuasión): enviar la señal a los adversarios potenciales de que si se les ocurre una agresión militar contra Estados Unidos u Occidente, el coste para ellos será mucho mayor que cualquier desastre que puedan imaginar. Es precisamente esta disuasión por parte de EEUU la que ha estado ausente durante un tiempo, aparentemente debido al miedo a una escalada.

Miedo que envía la señal de que uno no se atreve a defenderse, lo que se entiende como una rendición implícita. Los adversarios suelen interpretarlo como una invitación abierta a intervenir y hacer lo que les parezca, sin coste alguno. Como Roosevelt señaló sabiamente: "Una buena Marina no es una provocación a la guerra. Es la garantía más segura de la paz".

Un Nobel para Trump

Le debemos al presidente Donald Trump un agradecimiento por volver a hacer de EEUU un país que no se deja intimidar y que es una fuerza del bien. En su primer mandato, puso en marcha los Acuerdos de Abraham, que nadie pensaba entonces tendrían éxito, pero que establecieron la paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán, Kosovo y Marruecos. Durante el mandato actual, ya ha actuado para impedir que Irán disponga de armas nucleares, ha logrado la paz entre la República Democrática del Congo y Ruanda, ha convencido a Tailandia y Camboya para que entablen conversaciones de paz y, por último, ha (finalmente) advertido al presidente ruso Vladimir Putin de que Ucrania no es suya.

En 1906, Roosevelt se convirtió en el primer presidente estadounidense galardonado con el Premio Nobel de la Paz por haber negociado con éxito el acuerdo entre Rusia y Japón en la guerra ruso-japonesa. Trump, sin duda, también merece un Nobel de la Paz.

Lawrence Kadish forma parte del Consejo de Gobernadores del Gatestone Institute.

© Gatestone Institute

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