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Trump hizo bien en aislar a los aislacionistas

Los aislacionistas, al igual que el régimen iraní, se aíslan solos. Y al igual que Teherán, terminarán débiles, irrelevantes, gritando en el vacío mientras el mundo libre se defiende y avanza.

El presidente Donald Trump

El presidente Donald TrumpBrendan Smialowski / AFP

Los aislacionistas de la derecha woke, la izquierda culposa y los islamistas radicales coinciden en una cosa: quieren que Estados Unidos abandone el campo de la geopolítica, que se limite, en todo caso, a defender su portería con un portero mientras los enemigos del mundo libre –Irán, Qatar, Rusia, China– llenan el campo con jugadores. Son tan imbéciles que no ven lo obvio: si nadie juega, los goles llegarán. Los nazis lo intentaron, los soviéticos también, y ahora los islamistas radicales lo hacen sin pausa. Pero fueron frenados justamente porque no se les dejó el campo libre. 

Por eso los enemigos de EEUU y el mundo libre en general invierten fortunas en medios y universidades occidentales, comprando idiotas útiles que gritan por una Intifada global sin entender que sus cabezas serían las primeras en rodar. Pero les encanta ser marionetas de tiranías mientras comparten el objetivo de destruir a los judíos y los valores del mundo libre.

Antisemitismo, circo y financiamiento extranjero

Los motivos de los aislacionistas varían, pero todos apestan a hipocresía o estupidez. Los islamistas quieren un califato de dementes autoritarios. Los izquierdistas sueñan con un socialismo donde otros paguen sus delirios sociopolíticos. La derecha woke es más retorcida: su aislacionismo huele a antisemitismo puro, ergo envidia disfrazada de rebeldía. Gritan que los judíos controlan el mundo, a veces con sutileza, a veces a los alaridos, y la juegan de rebeldes mientras se prostituyen a la narrativa antioccidental financiada por Qatar, Rusia o China. Seguramente también pretenden diferenciarse por motivos de popularidad, aunque para hacerlo deban prostituirse a las mismas tiranías que quieren destruir su país y los valores del mundo libre. Algunos de la derecha woke son una mezcla de todo esto, y les da igual si Estados Unidos cae en un califato o vuela por los aires.

Paz a través de la fuerza

Trump e Israel, en cambio, no se dejan intimidar y hablan el idioma de Medio Oriente: la fuerza. El Estado judío lo sabe mejor que nadie. Sus acuerdos de paz con países árabes llegaron solo tras victorias aplastantes en el campo de batalla. Irán, aislado como está, no tiene aliados de verdad. Ni Rusia, empantanada en Ucrania, ni China, que detesta a los islamistas aunque necesita el petróleo iraní, se inmolarán por los ayatolás. Teherán podría cerrar el estrecho de Ormuz, pero ni a ellos ni a Pekín les conviene. Los iraníes están solos y sin muchas herramientas, y lo saben.

Trump hace bien en aislar a los aislacionistas. Que se queden solos, como Irán, y que se pudran en su propia miseria.Leandro Fleischer

Las recientes operaciones israelíes, con apoyo estadounidense, lo demostraron. Israel eliminó parte de la cúpula militar iraní y destrozó instalaciones nucleares clave. Estados Unidos remató con un bombardeo preciso contra Fordow, la fortaleza nuclear iraní enterrada bajo una montaña. Irán respondió con un ataque débil y anunciado contra una base estadounidense en Qatar, un show patético para su público interno que solo logró aislarlos más. Gran parte del mundo árabe y musulmán condenó el ataque.

Irán cedió en lo nuclear para no perder el poder. La fuerza habló, y ellos escucharon. Ahora todo parece encaminarse a un acuerdo, liderado por Trump, para poner fin a las hostilidades.

La necesidad de aislar a los aislacionistas

Trump tuvo que ignorar a los aislacionistas, tratarlos como a un loco que grita en la calle que el fin del mundo está cerca. Avanzó contra Irán sin un solo soldado o civil estadounidense herido, poniendo a Estados Unidos primero. Ahora es momento de negociar, como Israel lo hizo tras sus victorias. Los aislacionistas, en cambio, se hunden solos. Muchos en la derecha woke, que antes apoyaban a Israel y pedían destruir a los enemigos de Occidente, ahora se alinean con tiranías por puro antisemitismo o por venderse al mejor postor o por motivos publicitarios, o bien por un poco de todo. Que el lector saque sus conclusiones.

Y mientras los ojos de muchos están puestos en Israel, los islamistas siguen masacrando cristianos en Medio Oriente y África. Recientemente, un terrorista suicida mató a 25 personas en una iglesia en Siria. ¿Protestas de los izquierdistas o la derecha woke? Silencio. No hay judíos, no hay noticias. Su aislacionismo no sólo perjudica a Israel, sino a todos los que quieren vivir en libertad.

Irán está más aislado que nunca y perdió una guerra en días. Los aislacionistas, igual. Las mayorías silenciosas en Estados Unidos, que según encuestas apoyan a Israel y el ataque contra Irán, hablan más fuerte que los gritos de los ayatolás, los progres culposos o los derechistas woke. 

Los aislacionistas, al igual que el régimen iraní, se aíslan solos. Y al igual que Teherán, terminarán débiles, irrelevantes, gritando en el vacío mientras el mundo libre se defiende y avanza.

Trump hace bien en aislar a los aislacionistas. Que se queden solos, como Irán, y que se pudran en su propia miseria.

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