Francia impone nuevos toques de queda para recuperar el control tras la peor ola de disturbios en años
Lecornu afirmó que las restricciones aplicadas desde el lunes “han contribuido a calmar la noche” y que este martes se decidirán nuevos toques de queda “donde la situación lo requiera”. Las medidas serán adoptadas por los prefectos en coordinación con los alcaldes.

Francia ampliará los toques de queda allí donde la situación lo exija, anunció este martes el primer ministro Sébastien Lecornu, después de que las manifestaciones contra el coste de la vida del pasado sábado derivaran en saqueos, incendios y enfrentamientos con la policía en varias ciudades.
El Gobierno busca recuperar la autoridad tras una jornada que dejó más de 2.500 personas en custodia policial, 67 encarceladas y cerca de un millar de agentes heridos. Las imágenes de comercios saqueados y edificios públicos en llamas recorrieron el mundo y llevaron a Estados Unidos, China y Alemania a emitir advertencias de viaje para sus ciudadanos en Francia.
Toques de queda localizados
Lecornu afirmó que las restricciones aplicadas desde el lunes “han contribuido a calmar la noche” y que este martes se decidirán nuevos toques de queda “donde la situación lo requiera”. Las medidas serán adoptadas por los prefectos en coordinación con los alcaldes.
París, Burdeos y Niza ya impusieron restricciones parciales el lunes. En Marsella, las autoridades preparan un toque de queda específico para menores en varios distritos desde este martes y al menos hasta el viernes.
En la capital, un helicóptero sobrevoló la plaza de la República durante la madrugada, uno de los epicentros de los disturbios, para vigilar el cumplimiento de las restricciones.
El incendio de Limoges, símbolo de la crisis
La destrucción del histórico ayuntamiento de Limoges se ha convertido en el símbolo de la violencia. El edificio del siglo XIX quedó prácticamente arrasado por un incendio provocado durante los disturbios del sábado.
Este martes, las fuerzas de seguridad detuvieron a un hombre de 40 años presuntamente vinculado a la ultraizquierda por el incendio. Según informó la AFP, la investigación fue asignada a la unidad antiterrorista. El detenido tiene antecedentes de violencia contra cargos públicos y estaba señalado como riesgo de seguridad.
El Gobierno ha acusado a grupos de ultraizquierda de intentar “orquestar un malestar profundo en todo el país” de cara a las presidenciales de 2027, aunque Lecornu no ha presentado pruebas públicas que vinculen directamente a La Francia Insumisa con los actos violentos.
Daños económicos y presión política
La crisis llega en un momento delicado para Francia, a seis meses de las elecciones presidenciales. Marine Le Pen describió los disturbios como un “aviso” que revela una “crisis profunda” de autoridad, mientras los inversores han vendido deuda francesa en las últimas semanas ante las dudas sobre la capacidad del Gobierno para contener el gasto.
El presidente estadounidense Donald Trump aprovechó la crisis para reforzar su discurso antiinmigración. “Lo que ocurre en Francia tiene que ver con la inmigración, no con las escuelas, no con nada”, afirmó en Washington. “Es inmigración, y le dije al presidente Emmanuel Macron: cerrad vuestras fronteras”.
Las autoridades francesas no han atribuido los disturbios a la inmigración. Macron ha distinguido entre las reivindicaciones legítimas de quienes protestan pacíficamente y la acción de grupos violentos que, según el Gobierno, buscan sembrar el caos.
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