Un mes después de los terremotos, Venezuela sigue esperando a sus desaparecidos entre el dolor y los escombros
A un mes del desastre que sacudió al país sudamericano, miles de familias continúan esperando respuestas entre los escombros. La Cruz Roja advierte que la emergencia está lejos de terminar y que la recuperación demandará años de asistencia humanitaria.

Una bandera venezolana sobre los escombros del terremoto (Archivo)
Un mes después de los devastadores terremotos que golpearon el norte de Venezuela el 24 de junio, el país sigue inmerso en una tragedia que dista mucho de haber concluido. Mientras las labores de rescate continúan entre edificios colapsados en el estado de La Guaira, organismos humanitarios alertan que la recuperación será un proceso de largo plazo y que miles de sobrevivientes aún enfrentan condiciones extremadamente precarias.
Los dos sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejaron una estela de destrucción sin precedentes. De acuerdo con las cifras oficiales, el balance asciende a casi 5.400 fallecidos, cerca de 17.000 heridos, unos 200 edificios completamente destruidos y 856 inmuebles adicionales declarados inhabitables. Aunque las autoridades no han divulgado una cifra oficial de desaparecidos, distintas estimaciones apuntan a que aún podrían contarse por miles.
Entre los escombros, la búsqueda no se detiene
En La Guaira, la zona más golpeada por el desastre, la escena continúa marcada por montañas de concreto, maquinaria pesada y familiares que se niegan a abandonar la esperanza de recuperar a sus seres queridos.
Uno de los símbolos de esa tragedia es Residencias Caribe, un complejo privado de cuatro torres donde, según un registro elaborado por los propios familiares, permanecen desaparecidas alrededor de 140 personas.
Francis Riascos, un ingeniero de 57 años que busca a su hermano Gustavo, denunció en declaraciones a la AFP que los esfuerzos oficiales se han concentrado principalmente en conjuntos habitacionales construidos por el Estado, mientras otros edificios permanecen prácticamente abandonados.
"Ha habido mucho olvido. Con nuestros propios recursos hemos tenido que conseguir equipos para excavar", afirmó.
Según los vecinos, algunos cuerpos permanecen atrapados bajo enormes placas de hormigón e incluso otros son visibles, pero inaccesibles debido al colapso estructural de los edificios.
Rescates improvisados y sin un registro oficial de desaparecidos
Los familiares denuncian que buena parte de las operaciones de búsqueda han dependido del esfuerzo de voluntarios y vecinos, quienes trabajan con herramientas limitadas y bajo condiciones extremadamente peligrosas.
Ingresar al interior de las estructuras colapsadas exige abrir túneles entre gruesas placas de concreto utilizando oxicortes, generadores eléctricos, rotomartillos y maquinaria especializada, recursos que muchas veces deben conseguir por cuenta propia.
"Aquí hay una improvisación de búsqueda impulsada por los familiares", lamentó Riascos a la agencia.
A esta situación se suma otro problema: Venezuela aún no cuenta con un protocolo oficial para registrar a las personas desaparecidas, lo que dificulta establecer cuántas siguen bajo los escombros y coordinar las labores de recuperación.
"No a la demolición"
En distintos puntos de La Guaira permanecen colocados carteles con fotografías de personas desaparecidas y mensajes dirigidos a impedir que los edificios sean demolidos antes de recuperar los cuerpos.
Uno de esos avisos corresponde a Carmen Cecilia Gutiérrez Rodríguez, quien desapareció tras el colapso de una torre de viviendas sociales en el sector Los Cocos.
Su hermana, Deisy Gutiérrez, explicó a la AFP que perdió a cinco familiares durante los terremotos y continúa participando diariamente en las labores de búsqueda.
"Mi corazón me dice que ella está en las escaleras, por eso no nos vamos a mover de aquí hasta que la consigamos", afirmó.
En ese sector, personal militar utiliza sopletes y maquinaria pesada para abrir paso entre las estructuras colapsadas, mientras familiares colaboran directamente en las excavaciones.
La Cruz Roja: "La catástrofe está lejos de haber terminado"
Mientras continúan las labores de recuperación de cuerpos, la comunidad humanitaria advierte que el verdadero desafío apenas comienza.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) aseguró este viernes que Venezuela necesitará años para recuperarse del desastre.
"La recuperación aquí se medirá en años, no en semanas", afirmó en Ginebra el portavoz de la organización, Scott Craig.
Según la FICR:
- Más de 23.000 personas continúan viviendo en refugios temporales.
- Miles de pacientes con enfermedades crónicas aún no han recuperado el acceso regular a sus tratamientos.
- Muchas comunidades siguen dependiendo del agua embotellada para beber, cocinar y asearse.
- Los servicios de salud, escuelas, sistemas de agua potable, electricidad y alcantarillado sufrieron daños severos o quedaron destruidos.
Craig advirtió además que los sobrevivientes enfrentan graves secuelas psicológicas.
"Los sobrevivientes viven con ansiedad, miedo, tristeza e insomnio, mientras lloran la pérdida de sus familiares, hogares, empleos y medios de vida", señaló.
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La emergencia entra en una nueva etapa
La FICR lanzó un llamamiento para recaudar 60 millones de dólares destinados a asistir a unas 300.000 personas durante los próximos dos años. Sin embargo, la organización informó que hasta el momento solo ha conseguido alrededor del 25% de los recursos necesarios.
"Solicitamos un financiamiento sostenido y flexible que pueda acompañar a las familias durante todo su proceso de recuperación, no solo durante las semanas en que las cámaras están presentes", pidió Craig.
Un país que aún intenta levantarse
A un mes de la peor catástrofe sísmica registrada en Venezuela en décadas, la emergencia continúa escribiéndose entre el dolor de quienes siguen buscando a sus desaparecidos y el desafío de reconstruir comunidades enteras.
Mientras los equipos de rescate avanzan lentamente entre toneladas de concreto y miles de venezolanos intentan rehacer sus vidas en refugios temporales, los organismos internacionales coinciden en un mensaje: la tragedia no terminó el día en que la tierra dejó de temblar; apenas comenzó una larga recuperación que podría extenderse durante años.