ANÁLISIS
Zapatero y Sánchez, referentes globales del antiamericanismo
Ambos, socialistas y que han ejercido como presidentes del Gobierno de España, han protagonizado episodios con los que han querido abanderar la oposición mundial a Estados Unidos.

José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, durante un acto de la Internacional Socialista en 2022
A lo largo de la historia, numerosos líderes y movimientos internacionales han querido ser los alféreces del rechazo a Estados Unidos y a todo lo que le incumbe, básicamente por principios ideológicos. Una tendencia que procede, principalmente, de la izquierda política de numerosos países, entre ellos, España. Allí, esa divergencia, ese antiamericanismo lo han representado, entre otras, dos figuras prominentes del socialismo español en el siglo XXI: José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.
Resulta que los dos han ostentado el mismo cargo: presidente del Gobierno de España. El primero lo fue de 2004 a 2011; el segundo, lo es desde 2018. Ambos, miembros del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), han aportado muestras de antiamericanismo mientras estuvieron en el poder o antes de asumirlo, con medidas y episodios que han llegado, incluso, a ser ofensas contra Estados Unidos.
Zapatero: falta de respeto a la bandera de EEUU y la retirada de Irak
Zapatero dejó a su país en una nefasta posición en diferentes ámbitos al acabar su mandato: el económico, el social... y el diplomático. Principalmente, con Estados Unidos. Antes de llegar a la Moncloa -sede del poder ejecutivo español-, siendo el líder del PSOE y de la oposición, se enfrentó a fuertes críticas después de que, durante el desfile del Día de la Hispanidad (también, Fiesta Nacional de España) del 12 de octubre de 2003, no se levantase de su asiento al paso de una delegación militar que portaba la bandera estadounidense.
Aquel mal gesto, que Zapatero argumentó como una señal de protesta hacia la entrada del Ejército estadounidense en Irak -acción que apoyó el por entonces presidente del Gobierno de España, José María Aznar-, fue recibido con duros reproches por parte de Washington. Tanto que el expresidente George W. Bush no quiso recibir en la Casa Blanca a Zapatero durante su segundo mandato y retrasó adrede su felicitación al exmandatario español cuando ganó las elecciones. Solo se vieron en actos de carácter internacional. Además, George Argyros, exembajador estadounidense en España, calificó aquella imagen de "ofensa a todos los estadounidenses".

José Luis Rodríguez Zapatero y George W. Bush, en una cumbre del G20 en 2008
Con su llegada a la Moncloa y en relación con la imagen de rechazo a la bandera estadounidense, Zapatero ordenó la retirada inmediata de las tropas españolas en Irak, cumpliendo con una promesa que hizo durante su campaña electoral y siendo una de las medidas más controvertidas de su mandato. Medida que no hizo más que tensionar las relaciones bilaterales entre Madrid y Washington DC.
Sus vínculos con el chavismo que han acabado costándole la imputación
Años después de dejar el Gobierno de España, Zapatero asumió un rol -no oficial, pero muy activo- de mediador con alguna de las dictaduras hispanoamericanas. Concretamente, con la de Venezuela, pero también con otras, como la de Cuba. Se posicionó como interlocutor entre el régimen y la oposición, aunque manteniendo posturas mucho más que cercanas con el dictador Nicolás Maduro, cuestión que refleja su antiamericanismo. Además, se desempeñó como una especie de árbitro en los ficticios procesos electorales venezolanos.
Los vínculos de Zapatero con Venezuela han ido más allá. Hasta tal punto que la Justicia española le ha imputado por "liderar una trama organizada de ejercicio ilícito de influencias y estructuralmente organizada", habiéndose beneficiado -él y gente de su entorno más cercano, como sus dos hijas- de más de 2 millones de dólares (en torno a 1,9 millones de euros). Todo ello enmarcado en el conocido como Caso Plus Ultra. De este modo, se convierte en el primer expresidente del Gobierno de España en ser acusado formalmente, sea cual sea el delito. Estados Unidos colaboró en la investigación sobre Zapatero.
Sánchez: reconocimiento del Estado de Palestina y el "no a la guerra"
A diferencia de Rodríguez Zapatero, el caso de Sánchez y su antiamericanismo no emana de gestos hostiles hacia los estadounidenses y sus mandatarios, sino de medidas aplicadas para impedir las acciones en materia de política exterior y economía llevadas a cabo por la Casa Blanca, concretamente por la Administración Trump. Además, el presidente del Gobierno de España ha señalado públicamente al presidente Donald Trump por considerarle como una persona de extrema derecha.
La primera muestra de antiamericanismo de Sánchez llegó en 2024, cuando oficializó su reconocimiento del Estado de Palestina. "Una decisión histórica con el único objetivo de contribuir a que israelíes y palestinos alcancen la paz", subrayó el presidente del Gobierno de España. Una medida que no encaja en absoluto con la política estadounidense, ya que Trump ha señalado, posteriormente, que hacer eso sería dar "un premio" para el grupo terrorista Hamás.

Reunión de Pedro Sánchez con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, en 2025
Otra fue cuando Trump exigió a Sánchez que elevase su gasto en defensa, como hicieron los miembros de la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN). El socialista se opuso, por lo que el presidente amenazó con aplicar aranceles severos a España por no hacerlo.
Con el conflicto en Oriente Medio ya iniciado, Trump requirió al Gobierno de Sánchez -a todo esto, salpicado por casos de corrupción- que le permitiese usar dos bases militares españolas situadas en el sur del país para hacer más eficientes y eficaces sus ofensivas contra el régimen islamista de Irán. La respuesta del socialista, auxiliado con el "no a la guerra" -uno de los lemas históricos del PSOE- y su animadversión hacia Israel, fue de rechazo, desmarcándose del punto de vista de algunos de sus aliados más cercanos, como Francia, Alemania y Reino Unido.
Relaciones con China y con el socialismo hispano; la 'tasa Google'
Hay más muestras del antiamericanismo de Sánchez. Por ejemplo, su amistad con el régimen comunista de China, el principal 'enemigo' de Estados Unidos. Desde que es presidente del Gobierno, ha viajado cuatro veces a Pekín para visitar y reunirse con Xi Jinping, mientras que solo estuvo una vez en la Casa Blanca para mantener un diálogo con el expresidente Joe Biden. En aquellas visitas oficiales a China, Sánchez obtuvo grandes acuerdos comerciales para su país.

Última reunión de Pedro Sánchez y Xi Jinping. Abril de 2026
Igual que Rodríguez Zapatero, Sánchez también ha mostrado una estrecha cercanía hacia sus homólogos socialistas de Centroamérica o Sudamérica, abiertamente antiamericanos. Por ejemplo, con Gustavo Petro (Colombia) o con Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil). También ha establecido canales diplomáticos con los regímenes dictatoriales de Cuba y Venezuela.
Por último, la llamada tasa Google. Sánchez impulsó medidas para que los gigantes tecnológicos pagasen impuestos por sus servicios digitales, lo que derivó en tensiones comerciales entre Estados Unidos y España. Washington DC, que vio esta intención como una ofensa a la competitividad y al éxito del negocio local, advirtió con imponer aranceles.