ANÁLISIS
China: la tasa de natalidad se desploma a un nivel récord en 2025
En 2025 se contabilizaron 7,92 millones de nacimientos, lo que equivale a 5,63 partos por cada 1.000 habitantes, la cifra más baja desde que este indicador comenzó a recopilarse en 1949, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Los alumnos interactúan con un perro robot durante un descanso en clase en la escuela primaria Xinyi.
China registró en 2025 su menor tasa de natalidad desde que existen datos, según cifras oficiales publicadas el lunes, tras cuatro años seguidos de reducción demográfica y a pesar de las iniciativas del régimen comunista destinadas a frenar esa caída.
Las autoridades chinas han buscado elevar las cifras de matrimonios y nacimientos mediante incentivos como ayudas para guarderías y gravámenes aplicados a los preservativos.
En 2025 se contabilizaron 7,92 millones de nacimientos, lo que equivale a 5,63 partos por cada 1.000 habitantes, la cifra más baja desde que este indicador comenzó a recopilarse en 1949, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Ese año coincidió con la proclamación de la República Popular China por parte del líder comunista Mao Zedong.
La tasa de natalidad se desploma
A lo largo de la última década, la tasa de natalidad en el gigante asiático ha seguido disminuyendo, incluso después de que se eliminara la estricta política del hijo único. Solo en 2024 se observó un leve repunte, con 6,77 nacimientos por cada 1.000 habitantes.
El récord previo de caída se había registrado en 2023, cuando la tasa fue de 6,39 nacimientos por cada 1.000 personas.
La política del hijo único en China
A finales de los años 70, el régimen comunista consideró que el crecimiento poblacional amenazaba el desarrollo económico y la disponibilidad de recursos. En ese contexto, el Gobierno de Deng Xiaoping impulsó la política del hijo único, cuyo objetivo era frenar el aumento de la población y acelerar la modernización del país.
La norma limitaba a la mayoría de las parejas urbanas a tener un solo hijo. En zonas rurales, minorías étnicas y familias cuyo primer hijo era una niña podían tener excepciones.
Aunque la política redujo significativamente la tasa de natalidad —se estima que evitó entre 300 y 400 millones de nacimientos— también generó controversias por prácticas coercitivas, como abortos y esterilizaciones forzadas.
La política del hijo único en China se eliminó oficialmente en 2015, cuando el Gobierno anunció su fin y permitió a todas las parejas tener dos hijos.
Los matrimonios en picada
Los matrimonios también permanecen en mínimos históricos. De acuerdo con ONE, entre los factores que explican esta situación se encuentran el elevado coste de la crianza de los hijos y la creciente prioridad que muchos chinos conceden ahora a su desarrollo profesional.
Por otra parte, en 2025 se contabilizaron 11,31 millones de muertes, lo que equivale a una mortalidad de 8,04 por cada 1.000 habitantes y derivó en una reducción poblacional de 2,41 por 1.000, según datos de la Oficina Nacional de Estadística.
La vida profesional por encima de la familiar
Un estudio citado por la Universidad de Stanford revela también que aunque la política del hijo único redujo significativamente la fertilidad, solo explica alrededor del 38% del descenso total de la población, mientras que el 62% restante probablemente se deba a cambios sociales y económicos más amplios.
De acuerdo con el informe, entre los factores que explican esta tendencia figuran la mejora del nivel educativo, la rápida urbanización —que hizo más difícil mantener familias numerosas en ciudades cada vez más densas— y el aumento del coste de la crianza en una economía cada vez más orientada al mercado.
El estudio explica que incluso sin cuotas estrictas de natalidad, muchas familias ya estaban inclinadas a tener menos hijos. Los resultados indican que simplemente eliminar las restricciones de natalidad podría no ser suficiente para revertir la caída de la fertilidad, ya que las presiones sociales y económicas de fondo siguen empujando a las familias hacia tamaños más reducidos.