Al menos 1.300 muertos por las inundaciones en Asia tras las lluvias más intensas desde 2012
Indonesia y Sri Lanka acumulan la mayoría de los fallecidos y desaparecidos, mientras gobiernos y ONG luchan contrarreloj para conseguir llevar productos básicos a las zonas más afectadas.

Una familia, en un refugio tras perder todo en las inundaciones
El balance por las inundaciones en varias partes de Asia subió este martes a más de 1.300 muertos, mientras gobiernos y organizaciones de ayuda en Indonesia y Sri Lanka intentan prestar asistencia a miles de personas aisladas.
La semana pasada, las lluvias torrenciales azotaron Sri Lanka, algunas zonas de la isla indonesia de Sumatra, el sur de Tailandia y el norte de Malasia. En Sumatra, el balance de víctimas subió el martes a 631 muertos y 472 desaparecidos, anunció la agencia de gestión de catástrofes.
En Sri Lanka, al menos 410 personas murieron y 336 siguen desaparecidas, según último balance divulgado el martes por las autoridades.
En el sur de Tailandia, las inundaciones mataron a 176 personas, dijeron el lunes las autoridades, en uno de los fenómenos climáticos más mortales en el país en una década. Al otro lado de la frontera, en Malasia, dos personas murieron en las inundaciones del estado de Perlis.
"Solo me queda la ropa que llevo puesta"
"El agua me llegaba hasta el cuello", contó a la AFP Misbahul Munir, de 28 años, habitante de Aceh Norte, en la punta septentrional de esa isla indonesia. En su casa, "el agua subió a unos dos metros. Todos los muebles están estropeados". "Solo me queda la ropa que llevo puesta", añadió antes de romper en llanto.
Las aguas han bajado, pero la devastación obligó a cientos de miles de personas a refugiarse en albergues, donde luchan por conseguir agua y alimentos. Para los habitantes refugiados en centros de acogida, "las condiciones son preocupantes. Hay mujeres embarazadas y niños pequeños", señaló.
En la región indonesia de Aceh, una de las más afectadas, los vecinos que tienen dinero estaban acumulando víveres.
"El acceso por carretera quedó cortado en las áreas más inundadas", relató a AFP Erna Mardhiah, de 29 años, quien hacía fila en una estación de combustible en Banda Aceh. "La gente teme quedarse sin combustible", agregó la mujer, que llevaba dos horas esperando.
"Grave riesgo de escasez de alimentos y hambre"
El gobierno indonesio anunció el lunes el envío de 34.000 toneladas de arroz y 6,8 millones de litros de aceite de cocina a las provincias de Aceh, Sumatra del Norte y Sumatra Occidental, las más golpeadas.
Las organizaciones de ayuda afirmaron que trabajan a marchas forzadas para llevar suministros a las zonas afectadas, ante el temor de que los mercados locales se queden sin productos esenciales. "Comunidades en todo Aceh están en grave riesgo de escasez de alimentos y hambre si no se restablecen las líneas de suministro en los próximos siete días", advirtió el grupo de socorro Islamic Relief.
En Sri Lanka, el Gobierno pidió ayuda internacional y utilizó helicópteros militares para llegar a las personas aisladas por las inundaciones y los aludes.
Las lluvias cesaron el lunes en Colombo, la capital, y había esperanza de que bajara el nivel del agua. Algunos negocios incluso comenzaron a abrir. En Ma Oya, al norte de Colombo, Hasitha Wijewardena intenta limpiar tras la inundación. "El agua ha bajado pero la casa está llena de lodo", dijo a medios locales.
"El mayor y más difícil desastre natural" desde el tsunami de 2004
Las autoridades indicaron que aún están cuantificando la magnitud del daño en el centro del país, la zona más afectada. El presidente de Sri Lanka, Anura Kumara Dissanayake, quien declaró el estado de emergencia, afirmó que este es "el mayor y más difícil desastre natural" de la historia del país.
Las pérdidas y los daños son las más graves en Sri Lanka desde el tsunami asiático de 2004 que mató a unas 31.000 personas y dejó a más de un millón sin vivienda.
Por su parte, el Gobierno de Tailandia envió ayuda pero la población ha criticado la respuesta a las inundaciones. Dos funcionarios fueron suspendidos por el deficiente manejo de la emergencia.
Gran parte de Asia afronta actualmente su temporada monzónica anual, que trae fuertes lluvias y suele provocar corrimientos de tierra e inundaciones.