El Salvador aprueba una reforma constitucional que permite la reelección indefinida y amplía los mandatos presidenciales a seis años
Con la decisión del Congreso, el presidente Nayib Bukele afianzó aún más su poder.

El presidente Nayib Bukele y su esposa, Gabriela Rodriguez, en una imagen de archivo
Con una votación de 57-3 a favor, el Congreso de El Salvador aprobó una controvertida reforma constitucional que amplía los mandatos presidenciales a seis años y, además, permite la reelección indefinida del máximo cargo del país.
La Asamblea legislativa salvadoreña está controlada por una supermayoría del partido Nuevas Ideas, del presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien goza con niveles de popularidad históricos desde hace varios años a pesar de las críticas de organizaciones de Derechos Humanos y las denuncias en la prensa sobre supuestos abusos contra la disidencia.
Bukele, quien ganó mucha popularidad dentro y fuera de su país por aplicar una política de seguridad de mano dura contra las maras, ya había ganado la reelección el año pasado en un aplastante triunfo que consolidó su enorme poder en el país.
Aquellas elecciones no estuvieron exentas de polémica debido a las acusaciones de sus críticos, quienes consideraban que su candidatura violaba la Constitución salvadoreña, que en ese entonces prohibía la reelección.
Ahora, con la reforma constitucional, los artículos 75, 80, 133, 152 y 154 fueron modificados, por lo que la reelección sería técnicamente "legal".
#Plenaria66 | En este momento, el pleno legislativo discute el fondo de lo solicitado con respecto a la modificación de los artículos de la Constitución de la República relacionados a los cargos de elección popular. pic.twitter.com/dWhl78F3Kn
— Asamblea Legislativa 🇸🇻 (@AsambleaSV) August 1, 2025
La reforma, además de permitir la reelección sin límite, también elimina la obligatoriedad de una segunda vuelta electoral en caso de que ningún candidato obtenga mayoría absoluta en los próximos comicios, como contemplaba la Constitución, vigente desde 1983. Asimismo, dispone que el actual periodo presidencial finalizará de forma anticipada el 1 de junio de 2027, con el fin de unificar en ese año las elecciones presidenciales, legislativas y municipales.
Marcela Villatoro, diputada de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), estampó uno de los tres votos en contra de la propuesta. Ella advirtió que la reforma significa la sentencia de muerte para la democracia de El Salvador.
“Hoy ha muerto la democracia en El Salvador”, dijo. “No se dan cuenta de lo que trae la reelección indefinida: acumulación de poder, debilitamiento de la democracia… genera corrupción y clientelismo, porque crece el nepotismo y se frena la participación política”.
En cambio, desde el oficialismo, la congresista Ana Figueroa defendió la reforma sosteniendo que el objetivo del partido Nuevas Ideas es “darle el poder total al pueblo salvadoreño”.
La diputada también justificó la medida explicando que, en El Salvador, el único cargo que no contemplaba la reelección indefinida era justamente el del presidente.
“Todos han tenido la posibilidad de reelegirse mediante el voto popular. La única excepción hasta ahora ha sido la Presidencia”, dijo.
La reforma, más allá de las críticas o las opiniones favorables, deja en evidencia el control de Bukele sobre los poderes del Estado.
Considerado el líder más popular del mundo, el mandatario ahora tendrá el camino allanado para una próxima reelección en unos años, cuando acabe su mandato y aspire nuevamente a seis más en el poder. Para ese entonces, quedará ver si El Salvador sigue controlando la inseguridad y prosperando económicamente bajo la guardia de Bukele, quien ha inspirado a muchos líderes políticos de la región que quieren imitar su modelo.