'Operación Lakers': el cisma familiar que amenaza la histórica venta de la franquicia
Jeanie Buss, gobernadora de los Lakers, se ha enfrentado a sus hermanos para bloquear la transacción y mantener el control de la franquicia.

Jeanie Buss, actual copropietaria y gobernadora de los Los Angeles Lakers, en 2025
El planeta deportivo todavía asimila una de las noticias más impactantes de los últimos tiempos: la venta de los Los Angeles Lakers. La emblemática franquicia californiana volverá a cambiar de manos en una operación tan vertiginosa como inesperada, cerrándose apenas un año después de que la familia Buss cediera el control del equipo en una primera transacción histórica.
Detrás de este movimiento se encuentra una pareja empresarial formada por Bob Iger, exdirector ejecutivo de The Walt Disney Company, y el inversor Joshua Kushner —fundador de Thrive Capital y figura recientemente vinculada al fallido plan de venta de los derechos comerciales del Mundial de fútbol—. Ambos empresarios alcanzaron un acuerdo con Mark Walter para adquirir la propiedad mayoritaria de la segunda entidad más laureada en la historia de la NBA.
Conforme se revelan los detalles del acuerdo, la dimensión financiera del traspaso no deja de sorprender. Tasada en unos 12.500 millones de dólares, la compra de los Lakers pulveriza cualquier registro previo para convertirse en la transacción por una franquicia deportiva más cara de todos los tiempos. Eso sí, la operación no podrá darse sin el beneplácito formal de la Junta de Gobernadores de la NBA, que se reunirá en septiembre en Nueva York.
Cisma en la familia Buss
Para comprender el verdadero alcance de esta histórica noticia es necesario repasar el antecedente inmediato que sentó las bases de la operación. En 2025, la familia Buss —propietaria histórica de los Lakers— dio el primer paso al ceder el control mayoritario de la franquicia a Walter en una transacción valorada en unos 10.000 millones de dólares. Aquel acuerdo no supuso un adiós definitivo: el clan retuvo un 17,8% del accionariado y garantizó la continuidad de Jeanie Buss —uno de los seis hijos de Jerry Buss, propietario de la institución angelina hasta su muerte en 2013— como gobernadora y cara visible de los Lakers hasta 2030.
Sin embargo, ante la irrupción del tándem Iger-Kushner y la envergadura de su oferta, la mayoría de los herederos de Jerry Buss optó por cerrar su ciclo de manera integral y liquidar la participación remanente que conservaban. "Hemos decidido como familia vender las acciones restantes del fideicomiso de la familia Buss al grupo de Bob Iger como parte de la transacción en curso. Amamos a los Lakers y a sus aficionados, y seguiremos apoyando a Los Ángeles; pero es momento de aprovechar esta oportunidad para seguir adelante y retirarnos con elegancia mientras aún podemos hacerlo", escribieron en un comunicado reportado por AFP.
A pesar del tono unitario de esta declaración, la decisión interna estuvo lejos de ser unánime. Fuentes de la cadena ESPN revelaron que la propia Jeanie Buss votó en contra de la operación debido a que perdería la gobernanza de los Lakers, algo que no quiere que suceda. Según los preceptos de la NBA, para ejercer de gobernador es necesario poseer, como mínimo, el 15% de la franquicia.
El abogado de la heredera, Adam Streisand, emitió un escrito a los cinco hermanos informándoles de que no se puede llevar a cabo la venta sin la aprobación de Jeanie, cotitular del fideicomiso, tal y como lo dictaminó un tribunal en 2017. En cualquier contrato, los hermanos "dejarán claro que Jeanie Buss es la propietaria con control de Los Angeles Lakers" y que "no tomarán ninguna medida respecto a esta supuesta votación para vender la participación del 17,8 %", dijo Streisand.