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ANÁLISIS

El muro que no consiguen derribar los jugadores estadounidenses en la NBA

Tal y como se ha desarrollado la actual campaña, todo apunta a que el MVP de la temporada regular caerá en manos extranjeras. Sería la octava vez consecutiva.

Shai Gilgeous-Alexander, vigente ganador del MVP de la temporada regular de la NBA

Shai Gilgeous-Alexander, vigente ganador del MVP de la temporada regular de la NBAZUMAPRESS.com / Cordon Press.

Alejandro Baños
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El baloncesto estadounidense atraviesa un momento delicado, inmerso en una crisis de identidad. En un momento en el que el individualismo prima por encima de lo colectivo, los jugadores nacionales están siendo superados -estadísticamente- por los internacionales, viéndose reflejado en cómo están monopolizando, estos últimos, uno de los grandes galardones de cada campaña de la NBA. Por no decir, el más importante: el premio al MVP de la temporada regular.

La historia del MVP de la temporada regular

Desde que Bob Pettit se hizo con el Trofeo Michael Jordan -como se denomina al galardón desde 2023- en 1956 hasta que James Harden lo logró en 2018, el MVP de la temporada regular casi siempre cayó en manos de un jugador estadounidense: Kareem Abdul-Jabbar, Bill Russell, Wilt Chamberlain, Moses Malone, Larry Bird, Magic Johnson, Tim Duncan, LeBron James, Stephen Curry o el propio Michael Jordan, por poner algunos ejemplos. Únicamente el canadiense Steve Nash (2005 y 2006) y el alemán Dirk Nowitzki (2007) fueron capaces de romper la hegemonía nacional en ese largo periodo de tiempo.

Sin embargo, la fractura en el dominio estadounidense llegó tras el reconocimiento a Harden. Desde 2019, el MVP de la temporada regular de la NBA ha pasado a ser propiedad del baloncesto extranjero.

Primero fue la estrella de los Milwaukee Bucks, el griego Giannis Antetokounmpo, quien se convirtió en el jugador mejor valorado en 2019 y 2020. Después, fue el turno de Nikola Jokic. El serbio, líder de los Denver Nuggets, fue reconocido como MVP de la temporada regular en tres ocasiones: 2021, 2022 y 2024. En 2023, el camerunés Joel Embiid, pívot de los Philadelphia 76ers, se alzó con el galardón. 

Por último, Shai Gilgeous-Alexander. El canadiense recibió el premio el año pasado tras ser el guía que llevó a los Oklahoma City Thunder a conseguir el primer Anillo de su historia. En total, siete ocasiones consecutivas en las que el baloncesto estadounidense ha quedado fuera de ser reconocido con el Trofeo Michael Jordan. Y esta temporada, con el propio SGA, Jokic y el francés Victor Wembanyama como claros favoritos, apunta a ser el octavo año seguido.

El sistema AAU, ¿responsable de esta crisis?

Llevar tantos años sin que un jugador estadounidense sea designado como MVP de la temporada regular se fundamenta, principalmente, en el desarrollo de los propios deportistas.

Cuando los jugadores aspirantes a disputar, algún día, la NBA se someten al sistema AAU (Amateur Athletic Union), un método basado en entidades privadas que compiten en torneos durante la primavera y el verano. Los deportistas más talentosos se agrupan en equipos patrocinados por gigantes de la indumentaria deportiva y viajan por todo el país para jugar ante la mirada de reclutadores universitarios y ojeadores profesionales.

El sistema AAU trae consigo ventajas como, por ejemplo, jugar frente a otros jugadores que tienen el mismo nivel o empezar a entablar contactos que, a futuro, pueden beneficiar para entrar en la NBA. Pero también cuenta con desventajas.

Con el sistema AAU, los formadores enfocan sus esfuerzos en que sus pupilos sean más fuertes físicamente y sean más individualistas en su juego, que se centren en anotar puntos y en el highlight en vez de entrenar el apartado defensivo o el juego sin balón.

Personalidades de renombre de la NBA han criticado con dureza el sistema AAU. "Creo que es absolutamente horrible para el deporte", dijo Kobe Bryant en 2016. "Lo odio porque no les enseña a nuestros jugadores a jugar correctamente".

Otra de las voces autorizadas que ha apuntado con dureza contra el método es Steve Kerr. "Aunque los jugadores de hoy en día tengan un talento increíble, crecen en un entorno de baloncesto que solo puede calificarse de contraproducente", señaló el director técnico de los Golden State Warriors en 2012. "El proceso de crecer como jugador de baloncesto de equipo —aprender a formar parte de un todo, a integrarse en algo más grande que uno mismo— se pierde por completo dentro del entramado del sistema AAU".

En Europa es diferente

Al otro lado del océano Atlántico, en Europa, la formación de futuras estrellas del baloncesto y de la NBA está enfocada en aspectos más genéricos, aunque no den también su importancia al nivel técnico de los jugadores.

El sistema europeo se fomenta en los fundamentos y la visión del propio juego, en cómo cada uno de los futuros jugadores profesionales pueden aportar al conjunto y en cómo han de priorizar al equipo sobre el interés individual. Su método está basado en academias de formación y competiciones estructuradas que se disputan a lo largo del año.

En la actualidad, jugadores como Jokic, Wembanyama o Luka Doncic -formados en Europa- están siendo más determinantes en sus franquicias y registrando unos mejores números que baloncestitas entrenados con el sistema AAU, como Tyrese Haliburton, Jayson Tatum o Anthony Edwards.

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