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De Baltimore a Washington: la estatua de Colón resurge junto al poder federal

La escultura colocada es una réplica de la estatua original que fue derribada y arrojada al puerto de Baltimore en julio de 2020, en el contexto de las protestas nacionales tras la muerte de George Floyd.

Una estatua de Cristóbal Colón en Nueva York (Archivo)

Una estatua de Cristóbal Colón en Nueva York (Archivo)AFP

Diane Hernández
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El presidente Donald Trump ha ordenado la instalación de una estatua de Cristóbal Colón en las inmediaciones de la Casa Blanca, concretamente en los terrenos del Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, en Washington. La información fue difundida por la agencia AP

La escultura colocada es una réplica de la estatua original que fue derribada y arrojada al puerto de Baltimore en julio de 2020, en el contexto de las protestas nacionales tras la muerte de George Floyd. Aquella ola de manifestaciones puso en el centro del debate público numerosos monumentos históricos vinculados de algún modo a la colonización, la esclavitud y el racismo estructural.

De estatua destruida a símbolo político

La pieza actual fue reconstruida por el escultor Will Hemsley, quien trabajó durante meses a partir de fragmentos recuperados del fondo del puerto. La reconstrucción combinó técnicas de escaneo en tres dimensiones y moldes para recrear la figura original, con un coste estimado de unos 75.000 euros, financiados en gran parte por donaciones privadas.

El propietario de la estatua es la organización Italian American Organizations United, que decidió cederla al gobierno federal. Su presidente, John Pica, celebró la nueva ubicación señalando que permitirá que la obra "brille en paz y esté protegida".

Según adelantó el periodista David Alandete en el diario ABC, la estatua ha sido colocada en una zona visible del complejo presidencial, junto a elementos históricos como cañones vinculados a la guerra entre Estados Unidos y España por Cuba, lo que añade una dimensión simbólica adicional al emplazamiento.

Un gesto con carga ideológica

La decisión de Trump se enmarca en su defensa reiterada de la figura de Colón como símbolo fundacional de la historia estadounidense. Desde la Casa Blanca se afirmó que el explorador será honrado "como un héroe durante generaciones", en línea con el discurso del presidente, que ha criticado duramente lo que considera una reinterpretación "ideologizada" del pasado.

En los últimos años, sin embargo, la figura de Colón ha sido objeto de una revisión crítica. Para muchos historiadores y movimientos sociales, representa no solo el inicio de la expansión europea en América en 1492, sino también el comienzo de procesos de colonización, explotación y violencia contra los pueblos indígenas.

Ese cambio de perspectiva se ha reflejado en decisiones institucionales: en 2021, el entonces presidente Joe Biden se convirtió en el primero en reconocer oficialmente el Día de los Pueblos Indígenas, en paralelo o sustitución del tradicional Día de Colón en varias jurisdicciones.

Un símbolo en medio de la polarización

La reinstalación de esta estatua ilustra la profunda división cultural y política en Estados Unidos en torno a la memoria histórica. Mientras algunos sectores consideran que retirar o cuestionar estos monumentos implica borrar la historia, otros sostienen que mantenerlos sin contexto supone legitimar episodios de opresión.

​En este contexto, la decisión de Trump no es solo estética o patrimonial, sino también política: recupera un símbolo que fue rechazado en 2020 y lo sitúa en el corazón del poder federal, convirtiéndolo en una declaración explícita sobre cómo debe interpretarse el pasado.
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