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Protegiendo el futuro de Estados Unidos: La estrategia de IA del presidente Trump

Los directivos de esas empresas de inteligencia artificial, rodeados de una fortuna de miles de millones, no tienen mucho que perder en esta ronda de preocupaciones, salvo la ira de sus accionistas. Trump tiene, literalmente, el destino del mundo libre ante sí.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, muestra un decreto presidencial sobre inteligencia artificial

El presidente de EE. UU., Donald Trump, muestra un decreto presidencial sobre inteligencia artificialAFP

Imagina el siguiente escenario:

Albert Einstein escribe su famosa carta al presidente Franklin D. Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial, advirtiéndole de que la Alemania nazi cuenta con los científicos y los medios para fabricar un arma de enorme poder destructivo. Se llamaría la bomba atómica.

Pero, en este escenario, Einstein añade que podría desatar una devastación incalculable sobre la humanidad, por lo que no hay que fabricarla.

Los nazis, sin ningún tipo de escrúpulos, superan ese reto y el mundo tal y como lo conocemos hoy en día no es más que una sombra cada vez más alargada de lo que podría haber sido.

Eso es exactamente lo que está ocurriendo en el debate sobre si el actual liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial debería verse limitado. Es también la razón por la que el presidente Donald J. Trump, un estudioso de la historia, reconoce que, al hacerlo, estaríamos otorgando a la China comunista una enorme ventaja estratégica en su búsqueda de la dominación mundial.

¿Es necesario que exista una supervisión adecuada de la IA? Por supuesto que sí, del mismo modo que existen protocolos para el uso de la energía nuclear y múltiples medidas de seguridad en relación con nuestro arsenal de armas nucleares. Sin embargo, todos los líderes mundiales tienen claro que no se puede subestimar el papel de la IA y que imponer restricciones unilaterales a su desarrollo pone en peligro el futuro de nuestra nación.

Los directivos de esas empresas de IA, rodeados de miles de millones en riqueza, tienen poco que perder durante su actual ronda de alarmismo, salvo la ira de sus accionistas. Trump tiene, literalmente, el destino del mundo libre ante sí. Tiene razón al advertir a la nación de que quien pierda la carrera de la IA perderá su futuro. Si bien es necesario que haya un debate adecuado sobre la política de IA y las posibles salvaguardias, no puede haber ninguna pausa en la búsqueda de Estados Unidos por el dominio de la IA si queremos proteger el futuro de la democracia.

Einstein comprendió el enorme poder del átomo, pero, lo que es igualmente importante, la amenaza que representaba cuando lo utilizaba un régimen tan maligno que siempre definirá el mal. Cuando Roosevelt recibió el mensaje de Einstein, él también reconoció la amenaza existencial que suponía quedar en segundo lugar en la carrera por la bomba. Autorizó "el Proyecto Manhattan", y así quedó asegurado el triunfo definitivo de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Mucho se ha escrito sobre el papel transformador de los drones en el campo de batalla en Ucrania y en el Oriente Medio. Sin embargo, si escuchas a líderes militares como los miembros del Estado Mayor Conjunto de EEUU, te dirán que los drones ya son "noticia de ayer". En la actualidad, la atención se centra en la IA y en cómo desempeñará un papel estratégico a la hora de determinar quién ganará el próximo conflicto.

Roosevelt se enfrentó a un punto de inflexión crucial para el futuro de Estados Unidos a raíz de su decisión de aprobar una tecnología enormemente poderosa. Hoy, Trump puede quitarse el sombrero ante su lejano predecesor en la Casa Blanca y afirmar: "Lo tenemos controlado".

Lawrence Kadish forma parte de la Junta Directiva del Gatestone Institute.

© Gatestone Institute

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