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La FAA da luz verde al arco de Trump en Washington, pero exige una “llama eterna” para alertar a los pilotos

La agencia concluyó que el monumento de unos 76 metros proyectado cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan no supone un peligro para las operaciones aéreas. El proyecto, sin embargo, todavía enfrenta revisiones urbanísticas y una batalla judicial.

Trump, presentando el Arco del Triunfo que quiere construir en Washington DC

Trump, presentando el Arco del Triunfo que quiere construir en Washington DCAFP.

Diane Hernández
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La Administración Federal de Aviación (FAA) concluyó que el gigantesco arco triunfal promovido por el presidente Donald Trump en Washington no representa un peligro para la aviación, aunque estableció una serie de condiciones para que la estructura pueda ser identificada con facilidad por los pilotos.

Entre ellas figura la instalación de una “llama eterna no estándar” en la parte superior del monumento, además de un sistema de reflectores que deberá iluminar permanentemente la estructura desde distintos puntos de su base.

El monumento alcanzaría aproximadamente 250 pies —unos 76 metros— de altura y estaría situado en Memorial Circle, en Columbia Island, en el extremo occidental del Arlington Memorial Bridge y muy cerca del Cementerio Nacional de Arlington. Los documentos oficiales del proyecto señalan que la estructura estaría construida en hormigón armado revestido de granito y coronada por figuras escultóricas.

El arco forma parte de los proyectos impulsados por la Administración Trump con motivo del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. El National Park Service describe la obra como una estructura monumental destinada a conmemorar los 250 años del país y a reforzar el carácter ceremonial del corredor que une Washington con el Cementerio Nacional de Arlington.

La FAA descarta un riesgo para los vuelos

La ubicación del monumento había generado interrogantes debido a su proximidad al Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington y a las rutas utilizadas por los aviones que despegan y aterrizan en esa terminal.

Tras analizar el espacio aéreo, los patrones de tráfico y los procedimientos de los aeropuertos de la zona, los especialistas de la FAA determinaron que el arco “no tendría ningún efecto adverso sustancial” sobre el uso del espacio aéreo ni sobre los sistemas de navegación del aeropuerto, según informó CBS News.

La evaluación establece que los aviones deberán mantener al menos 780 pies —unos 238 metros— sobre el área donde se levantaría el monumento, lo que dejaría aproximadamente 488 pies —149 metros— entre las aeronaves y la parte superior del arco, de acuerdo con Reuters.

La agencia también estableció que deberá ser avisada al menos diez días antes del inicio formal de la construcción. Cualquier modificación relevante en la altura o en los planos tendrá que ser remitida nuevamente a la FAA.

En evaluaciones anteriores se había planteado instalar luces rojas intermitentes similares a las utilizadas para señalar otros obstáculos elevados. La resolución final sustituyó ese requisito por la iluminación continua y la llamada “llama eterna”.

El proyecto todavía no tiene la aprobación definitiva

El visto bueno aeronáutico no significa que el proyecto haya completado todos los trámites necesarios.

​La National Capital Planning Commission (NCPC) aprobó el pasado 9 de julio los planes preliminares de ubicación y construcción, pero dejó varias observaciones pendientes antes de efectuar su revisión final. La propia comisión señala que el proyecto regresará para una aprobación definitiva después de que se atiendan esas condiciones.

​Por su parte, el National Park Service realizó una evaluación de los posibles efectos del proyecto sobre propiedades históricas del área. En su análisis revisado del 28 de agosto, el organismo concluyó que la construcción tendría un “efecto adverso” sobre una o más propiedades históricas de la zona.

​El NPS también elaboró una evaluación ambiental y una declaración de ausencia de impacto ambiental significativo. No obstante, el propio organismo advierte expresamente que esa determinación “no constituye una decisión final ni una aprobación del proyecto”.

Una batalla también en los tribunales

La obra enfrenta además oposición judicial. Un grupo de veteranos de la guerra de Vietnam acudió a los tribunales para tratar de impedir que comiencen los trabajos, argumentando, entre otros puntos, que el proyecto no cuenta con autorización del Congreso y afectaría el corredor histórico entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington.

La disputa judicial se intensificó después de que el Gobierno anunciara a comienzos de septiembre su intención de iniciar trabajos de excavación en Memorial Circle.

Pese a esas controversias, la decisión de la FAA elimina uno de los principales interrogantes técnicos que rodeaban al proyecto: su compatibilidad con las operaciones aéreas de uno de los aeropuertos más concurridos y sensibles de la capital estadounidense.

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