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Los demócratas ya no recuerdan las bombas que lanzó Obama

El doble estándar del partido es escandaloso, mientras no dijeron nada cuando en el 2016 Estados Unidos lanzaba en promedio 72 bombas por día, hoy condenan a Trump por haber contribuido a un mundo más seguro.

 Presidente Trump se reúne con Benjamin Netanyahu 

 Presidente Trump se reúne con Benjamin Netanyahu Foto de  SAUL LOEB / (AFP)

Objetivamente, el mundo es ahora un lugar más seguro. El presidente Donald Trump dio la orden de bombardear las instalaciones nucleares de Irán. La operación fue completamente exitosa, no hubo ni un solo disparo contra los militares americanos y se cumplió el objetivo. Aún así, los demócratas se han despachado en ataques contra el mandatario, asegurando que debía pedir permiso al Congreso antes de haber realizado la operación. Algunos incluso han dicho que la acción merece un impeachment.

El doble standard de los demócratas es escandaloso. El expresidente Barack Obama tuvo una Administración llena de polémicas por sus bombardeos y operaciones militares en otros países; largas incursiones que incluso llegaron a demandas en la Corte. En ese momento, casi todos los legisladores demócratas se unieron alrededor de Obama. Hoy parece que han olvidado que en esa época repetían que el presidente no necesitaba autorización del Congreso.

Según un informe del Council on Foreign Relations (CFR), en el 2016, que fue el último año completo de la presidencia de Obama, Estados Unidos lanzó al menos 26,171 bombas en 7 países: Siria, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y Pakistán. Eso da un promedio de aproximadamente 72 bombas por día durante ese año.

En el 2011 el expresidente Obama no solo bombardeó Libia, sino que apuntó a un cambio de régimen. Hillary Clinton era la secretaria de Estado y fue una de los miembros del gabinete que más firmemente apoyó la intervención militar en Libia. En ese momento los demócratas rechazaron contundentemente la idea de que el Gobierno debía pedir permiso al Congreso para lanzar un ataque de ese calibre a otra nación.

Bill Clinton también realizó diversas operaciones militares y ninguna de ellas recibió aprobación del Congreso. Durante su presidencia Clinton ordenó bombardeos en Irak, Yugoslavia (Serbia y Kosovo), Sudán, Afganistán, Bosnia y Somalia. Cuando se le cuestionó al respecto, argumentó que operaciones "limitadas" o de "duración corta" no requerían autorización previa del Congreso.

Si bien es cierto que la Constitución asegura que la autoridad exclusiva para declarar la guerra recae en el Congreso, han pasado 80 años desde la última vez que el Congreso declaró una guerra. Todos los ataques que Estados Unidos ha realizado a otros países, como los que llevó a cabo extensamente el expresidente Obama, no necesitaron una declaración de parte del Congreso.

En varias ocasiones las operaciones realizadas por diferentes Administraciones han llegado incluso a la Corte Suprema sin que el tribunal se haya pronunciado de fondo. En el 2011 varios congresistas demandaron al expresidente Obama por la intervención en Libia, que duró más de los 60 días establecidos por la War Powers Resolution. Sin embargo, el caso fue desestimado por falta de legitimación. En esa ocasión, igual que en el caso Campbell v. Clinton (1999), la Corte se negó a emitir una decisión sobre la constitucionalidad del uso de la fuerza sin autorización del Congreso.

Hasta el día de hoy nunca la Corte Suprema ha dictado una sentencia que obligue a un presidente a frenar un bombardeo por falta de aprobación del Congreso.  La Corte nunca se ha manifestado de fondo en los casos al respecto, y los demócratas lo saben. También deben recordar las operaciones militares de Clinton y de Obama, pero ya se han acostumbrado a la incoherencia y a atacar a Trump por cualquier motivo. 

Aún cuando el presidente Trump realiza una de las operaciones militares más brillantes de las últimas décadas, los demócratas son incapaces de reconocerlo. 

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