Ataque “defensivo” en Ormuz: EEUU golpea a Irán en la isla de Qeshm mientras busca un acuerdo con Teherán a horas de las midterms
Según los funcionarios, no implica un regreso a la campaña de bombardeos contra Irán ni el comienzo de una escalada. Qeshm no es un objetivo menor, ya que alberga un sitio subterráneo de misiles, una base naval y una importante planta desalinizadora.

Irán, Qeshm, 23 de abril de 2019, en una imagen de archivo
Estados Unidos atacó este lunes por la noche objetivos iraníes en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, en una operación que funcionarios estadounidenses calificaron como defensiva y limitada. El golpe llegó a pocas horas de las elecciones de medio término y en plena búsqueda de una salida negociada con Teherán.
Según un funcionario citado por Fox News, el ataque fue una respuesta a disparos iraníes contra una aeronave estadounidense. Otro funcionario, citado por la agencia AP, explicó que los objetivos fueron “iraníes que usaban misiles tierra-aire contra activos estadounidenses”. La operación fue informada primero por The Wall Street Journal. La agencia estatal iraní IRNA reportó cinco explosiones sucesivas en la isla, y vecinos aseguraron haber visto dos aviones sobrevolando la zona en ese momento.
Washington insistió en marcar los límites del ataque. Según los funcionarios, no implica un regreso a la campaña de bombardeos contra Irán ni el comienzo de una escalada. Qeshm no es un objetivo menor, ya que alberga un sitio subterráneo de misiles, una base naval y una importante planta desalinizadora.
El momento, sin embargo, llamó la atención. Trump había dicho que no lanzaría ataques contra Irán antes de las elecciones del martes, y los últimos bombardeos conocidos databan de principios de septiembre. Desde entonces, miles de soldados estadounidenses mantienen un bloqueo naval para impedir que el petróleo iraní llegue al mercado, y un tercer portaaviones se dirige a la región.
En paralelo, la diplomacia sigue abierta. Mediadores de Catar celebraron la semana pasada dos rondas de conversaciones con funcionarios iraníes y, según fuentes regionales citadas por AP, trabajan en un marco por el cual Irán dejaría de atacar barcos en Ormuz a cambio de que Estados Unidos levante el bloqueo a sus puertos. Se esperan nuevas reuniones esta semana. Horas antes del ataque, el vicepresidente JD Vance se mostró optimista. “El presidente y yo nos sentimos bastante bien respecto de las perspectivas de llegar potencialmente a un acuerdo negociado”, dijo. Vance envió la semana pasada una carta al jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, quien aseguró que el tono de Washington “ha cambiado por completo”.
No todos empujan en la misma dirección. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, presionó a Trump durante una llamada el fin de semana para lanzar una nueva ola de ataques después de las elecciones estadounidenses, según dos funcionarios regionales y otra persona informada. El presidente no se comprometió. Otros aliados de Washington en la región, en cambio, advierten que una nueva escalada podría intensificar los ataques de los hutíes contra Arabia Saudita y el tráfico marítimo en el mar Rojo.
La guerra pesa también en la política interna. El conflicto, que ya les costó a los contribuyentes al menos $47.000 millones, disparó los precios de la gasolina y se convirtió en un punto débil para los republicanos. En su discurso de cierre de campaña, Trump buscó restarle dimensión. “No sé si siquiera se le puede llamar guerra, porque no hemos estado combatiendo desde hace meses”, dijo, mientras destacaba la fuerte caída del petróleo tras los avances diplomáticos.
Del lado iraní, el mensaje es doble. Teherán exige garantías de que Estados Unidos cumplirá cualquier acuerdo, y el nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, ordenó a sus jefes militares que la respuesta a cualquier amenaza sea inmediata y sin límites geográficos.
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