Un piloto estadounidense sigue desaparecido en Irán tras el primer derribo de un avión de guerra de EEUU sobre territorio iraní
Un F-15E Strike Eagle cayó en el suroeste del país con dos tripulantes a bordo. Uno fue rescatado; el otro permanece desaparecido mientras Irán ofrece recompensas por su captura.

Un avión A-10 Thunderbolt II de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos
El Ejército de los Estados Unidos buscaba este viernes a un aviador desaparecido en el suroeste de Irán tras el derribo de un F-15E Strike Eagle, en lo que constituye el primer derribo confirmado de un avión de guerra estadounidense sobre territorio iraní desde el inicio del conflicto el 28 de febrero.
El incidente, que también provocó la pérdida de un A-10 Warthog y daños a dos helicópteros Black Hawk durante las labores de rescate, representa el golpe más tangible que Irán ha asestado a la aviación estadounidense en más de un mes de guerra.
¿Qué sucedió?
El F-15E, un caza biplace del Ala de Caza 48 con base en RAF Lakenheath, Reino Unido, cayó sobre la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, en el suroeste del país. La Guardia Revolucionaria Islámica se atribuyó el derribo, afirmando haber empleado un nuevo y avanzado sistema de defensa aérea. Medios iraníes publicaron fotografías de los restos que un experto consultado por NBC News identificó como compatibles con un F-15, señalando además las marcas del Ala de Caza 48.
Uno de los dos tripulantes fue localizado y rescatado. El otro permanece desaparecido. Las labores de búsqueda complicaron aún más la jornada: un A-10 Thunderbolt Warthog que participaba en el operativo fue alcanzado por fuego iraní, logró llegar al espacio aéreo kuwaití y se estrelló allí tras la eyección de su piloto, que resultó ileso. Dos helicópteros Black Hawk también fueron impactados durante el rescate, aunque sus tripulantes salieron sin heridas.
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Irán ofrece recompensa por la tripulación
Un gobernador regional iraní emitió un llamado público a los habitantes locales para encontrar a los tripulantes del F-15E y prometió una recompensa. Representantes de comerciantes locales pusieron sobre la mesa el equivalente a 60.000 dólares. Medios estatales instaron a la población a entregar a cualquier "piloto enemigo" a las autoridades, y la agencia semioficial Mehr publicó videos que decía mostraban a lugareños disparando contra helicópteros estadounidenses.
La Guardia Revolucionaria afirmó además haber destruido un F-35 sobre el centro del país mediante un nuevo sistema de defensa aérea. El Comando Central de Estados Unidos reconoció que un F-35 realizó un aterrizaje de emergencia el 19 de marzo, pero no confirmó que fuera consecuencia de un ataque iraní.
Trump: "Es la guerra"
Consultado por NBC News sobre si el derribo afectaría las negociaciones para poner fin al conflicto, el presidente Donald Trump recordó que estas situaciones pueden suceder durante un conflicto bélico: "No, para nada. No, es la guerra”. El presidente declinó entrar en detalles sobre la operación de rescate y, en lugar de referirse al incidente en Truth Social, publicó un mensaje sobre el petróleo iraní: "¿Alguien quiere el petróleo?"
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que Trump había sido informado del incidente.
El episodio, que ya está generando repercusión global, pone en entredicho la narrativa de superioridad aérea absoluta que Washington e Israel habían proyectado en las últimas semanas. Hace apenas unos días, el secretario de Defensa Pete Hegseth había afirmado que las defensas aéreas iraníes estaban tan deterioradas que Estados Unidos enviaba bombarderos B-52 sobre el país. El derribo del F-15E — un avión más pequeño, rápido y maniobrable que los B-52, y por tanto un blanco más difícil — complica relativamente dicho relato.
Irán, por su parte, ha mantenido su capacidad de contraatacar pese a las semanas de bombardeos. Mientras tanto, el conflicto sigue expandiéndose: Kuwait reportó ataques con drones contra una refinería y una planta de desalinización, y en Abu Dabi los escombros de una intercepción aérea provocaron un incendio en un campo de gas. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, al menos 1.606 civiles, incluidos 244 niños, han muerto en Irán desde el inicio de la guerra. Las bajas estadounidenses ascienden a 13 militares muertos.
Desde Washington, la postura de Trump sigue siendo de presión máxima, amenazando con destruir las plantas eléctricas iraníes si Teherán no reabre el Estrecho de Ormuz.